¿después de ti quién?

Capítulo: 8-3

​—Está... muy lindo, Zoe. Logró decir, soltando una risita pequeña que delató su diversión.

​Zoe se ruborizó de inmediato, desviando la mirada hacia un lado con timidez y cruzando los brazos.

​—Hice lo mejor que pude, ¿de acuerdo? No soy buena dibujando como tú.

​Dylan, sintiéndose extrañamente cómodo y feliz, abrió el sobre y comenzó a leer la nota. Conforme sus ojos avanzaban por el papel, sus cejas se elevaron y volvió a mirarla con una mezcla de asombro y diversión genuina.

​—Zoe... escribes como un niño chiquito que apenas está aprendiendo a usar el lápiz.

​Esta vez, Dylan no pudo contenerse. Dejó salir una carcajada fuerte, limpia y sumamente genuina. Era la primera vez que se reía así en mucho tiempo, no por burla, sino porque la caligrafía de ella le parecía lo más adorable del mundo.

​Zoe se puso del color de un tomate maduro. Se giró de golpe para encararlo, fingiendo indignación, aunque sus ojos brillaban de alegría.

​—¡Oye! Ya lo sé... No tengo buena letra, está bien. Además, no todos podemos escribir como doctores, que en lugar de un "hola" parece que escribieron "paracetamol" de lo difícil que es leerlo.

​Dylan se llevó una mano al estómago, inclinándose hacia adelante mientras la risa le ganaba por completo. Las ocurrencias de Zoe eran el mejor combustible para su alma cansada.

​—¿Qué te parece el domingo? —consiguió preguntar Dylan entre jadeos, tratando de recuperar el aire tras la risa.

​Zoe lo miró, su sonrisa se suavizo con una calidez hermosa, y le guiñó un ojo.

​—Hecho. El domingo a las cinco de la tarde, aquí mismo en el café.




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