¿después de ti quién?

Capítulo 16-1: Electricidad y té caliente

A las siete de la mañana, la campanilla de The Daily Blend anunció la llegada de Dylan. Entró al local de forma tranquila, arrastrando los pies con un cansancio que, esta vez, era imposible de ocultar en su mirada. Venía de pasar ocho extenuantes horas en el quirófano, liderando una cirugía cardiovascular sumamente crítica. No había tenido un solo segundo de descanso, pero la satisfacción de haber salvado una vida le permitía mantener una sutil sonrisa mientras se acercaba al mostrador.

​Zoe terminó de atender al cliente en turno y, en cuanto se giró y lo vio, la preocupación se reflejó en sus ojos cafés.

​—Dylan, buenos días... ¿Te sientes bien? Es bastante inusual que llegues a esta hora.

​El médico enderezó la postura instintivamente, dedicándole una mirada reconfortante.

​—Buenos días, Zoe. Gracias por preguntar, pero de verdad estoy bien. Solo... un poco más cansado de lo normal, nada más.

​Zoe asintió, aunque el ceño fruncido delataba que no estaba convencida del todo sobre el cuento de que estaba perfectamente bien. Sin embargo, decidió no presionarlo. En lugar de girar hacia la máquina de espresso para prepararle su usual "café de petróleo", tomó un vaso de cartón limpio, colocó con cuidado unas hojas de té aromático y vertió el agua caliente. Al regresar frente a él, le extendió el vaso humeante.

​—Toma... Sé perfectamente que este no es tu pedido de siempre, pero es lo que necesitas. Tomar tanta cafeína te va a hacer daño, y menos en el estado en que estás. No te preocupes por la cuenta, esta vez invita la casa. Le dijo con una timidez sincera, reflejando lo mucho que le importaba su bienestar.

​Dylan se quedó sorprendido por un segundo, contemplando el vaso. En toda su vida profesional, nadie se había detenido a cuidar de él de esa manera, priorizando su salud por encima de sus costumbres. Sintió que un calorcito sumamente dulce le inundaba el pecho.

​—Gracias, Zoe... Respondió con genuina gratitud. —Tienes toda la razón. Como médico sé perfectamente que abusar del café está mal, así que te prometo que descansaré más para no depender tanto de él.

​Al estirar la mano para recibir el vaso sus dedos rozaron los de Zoe de forma sutil. En ese instante, una pequeña y nítida descarga de electricidad recorrió la piel de ambos. Zoe sintió un escalofrío hermoso que la hizo erizarse por completo. Presa de los nervios, desvió la mirada rápidamente, tosiendo con timidez.

​—De nada, Dylan... Solo me preocupo por ti, eso es todo. Somos... amigos, después de todo... ¿No?




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