¿después de ti quién?

Capítulo 17-1: Límites claros y dulces recompensas

Tras cumplir con su descanso obligatorio de veinticuatro horas, Dylan regresó al hospital completamente listo para afrontar una nueva jornada de cuidar pacientes y salvar vidas. Sin embargo, su rutina diaria había cambiado sutilmente; en lugar de inundar su sistema con tazas interminables de café cargado, ahora sostenía de vez en cuando una taza de té caliente. El cambio era notable: se sentía enfocado y relajado, libre de esa molesta electricidad nerviosa que el exceso de cafeína solía provocarle. Mientras revisaba unas hojas clínicas, una sonrisa involuntaria apareció en sus labios al recordar el mostrador de la cafetería. «Zoe es verdaderamente buena conmigo...», pensó conmovido, agradeciendo internamente que ella le recordara el valor de cuidarse a sí mismo.

La enfermera Emma Lara, que pasaba por el pasillo en ese momento, se detuvo a observarlo. El cambio en el cirujano era innegable; lucía más descansado, pulcro y, a los ojos de Emma, increíblemente guapo. Con el corazón acelerado, intentó camuflar su emoción bajo una capa de cordial indiferencia y se acercó a saludar.

—Buenos días, doctor Collins. Hace un hermoso día hoy, ¿verdad?

Dylan levantó la vista de los expedientes y le dedicó una sonrisa gentil.

—Así es, la madrugada ha estado bastante pacífica. Esperemos que continúe de esa forma y no surja ningún inconveniente en urgencias.

Emma sonrió, sintiendo que las mejillas se le calentaban por la cercanía. Mientras Dylan bajaba de nuevo la mirada hacia sus papeles, ella aprovechó el reflejo del gran ventanal a espaldas del médico para acomodarse discretamente el cabello. Dylan, al notar el movimiento a través del cristal, alzó la cabeza de nuevo con total tranquilidad, pero con su habitual caballerosidad.

—¿Pasa algo malo, enfermera Emma?

—No, para nada, doctor. Respondió ella rápidamente, aclarándose la garganta antes de dar un paso al frente con timidez. —Solo... estaba pensando. La última vez me comentó que el domingo se le complicaba, pero revisé el horario general del personal y noté que el próximo martes es su día de descanso... —Emma bajó la mirada, jugando nerviosa con sus manos. —Así que me preguntaba si... bueno, si le parecería bien que fuéramos a tomar algo juntos. Ya sabe, para conocernos un poco mejor.

La mujer levantó los ojos, desbordante de una terca esperanza. Dylan la miró con una expresión neutral y cortés. Internamente, le causó un sutil desconcierto saber que ella monitoreaba sus horarios de descanso con tanta precisión, pero mantuvo la compostura. Sabiendo que lo más correcto era ser completamente transparente, la miró directamente a los ojos, adoptando una postura seria pero carente de cualquier rastro de grosería. Se llevó una mano a la nuca, delatando un poco de incomodidad.




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