¿después de ti quién?

Capítulo: 19-3

​—Buenos días a ti también, Dylan... ¿Sabes? Ayer agregamos nuevos tipos de té al menú. ¿Te gustaría probar alguno? Mira, te recomiendo especialmente este, ya que vienes saliendo de tu guardia en el hospital.

​Con un movimiento grácil, Zoe deslizó el dedo por la carta del mostrador, señalando un punto específico.

​—Se llama té blanco. Estoy segura de que te va a fascinar.

​Le regaló una sonrisa tan radiante que Dylan se derritió por completo por dentro. Era un hecho absoluto que, si ella se lo recomendaba, él sería capaz de comprar cualquier cosa sin dudarlo un solo segundo.

​—Sí... me parece una idea fascinante. Asintió con total docilidad. —Quiero uno de esos, por favor... Oh, y ¿podrías agregar unas galletas de almendra a mi pedido? Que sean tres, por favor.

​Zoe asintió con entusiasmo y se dio la vuelta para comenzar a preparar la bebida con esmero. Al regresar y entregarle el vaso de cartón humeante junto con la pequeña bolsa de papel, lo miró con curiosidad.

​—¿Te gustan mucho los dulces, Dylan?

​Dylan tomó su pedido, asintiendo con una sonrisa pequeña.

​—Sí, me gustan bastante, aunque no lo parezca. Además... a mi mascota también le gustan mucho estas galletas de almendra, así que le llevaré un par para compartir con él.

​Zoe sonrió de inmediato, recordando los detalles de la noche anterior. Metió la mano con rapidez en el bolsillo de su delantal y extrajo el sobre de papel que había preparado con tanto esmero.

​—Es verdad... En tu nota me mencionaste que se llamaba Milo, ¿no? Toma, esto es para ti.

​Deslizó el sobre en la madera pulida. Los ojos de Dylan brillaron con una ilusión desbordante; tomó la carta con infinito cuidado y la guardó de inmediato dentro de su maletín de cuero.

​—Muchas gracias, Zoe. La leeré en cuanto llegue a mi departamento... Estoy seguro de que a Milo también le va a encantar recibirla.

​Ambos se contemplaron en silencio durante un breve segundo, compartiendo una sonrisa cálida que parecía aislar el resto de la ruidosa cafetería, antes de despedirse con un sutil movimiento de manos. Dylan dio la vuelta y salió al aire de la mañana con el paso ligero, completamente feliz, mientras que Zoe regresó a sus labores con un brillo especial en los ojos, ignorando por completo la silenciosa rivalidad que empezaba a cocinarse a sus espaldas.




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