Despues de ti, yo

Capítulo 14 – El fuego que cerró el ciclo

Lo guardó todo durante meses. Las cartas. Las fotos. El peluche que le dio en su primer cumpleaños juntos. Las entradas de cine. El perfume que aún olía a él. Todo estaba allí. Encerrado en una caja que no abría, pero tampoco soltaba.

Era como si tuviera miedo de olvidar.

Como si parte de su historia solo tuviera sentido si aún podía tocarla. Pero ese día… fue distinto. Se levantó con una decisión en el pecho. No con rabia.

No con lágrimas. Con una calma firme, de esas que llegan cuando el alma ya decidió dejar de arrastrar lo que pesa. Sacó la caja. Una a una, fue colocando las cosas sobre la mesa. Leyó una carta por última vez. Miró una foto sin llorar. Tocó el peluche sin temblar.

Y luego… lo llevó todo afuera. Encendió una vela. Respiró profundo. Y lo quemó. El fuego no fue escandaloso. Fue sereno. Casi lento. Como si cada hoja, cada recuerdo, supiera que era hora de irse. Mientras las llamas subían, ella no pensó en él. Pensó en ella. En todo lo que aguantó. En todo lo que perdonó. En todo lo que merecía… y no recibió.

Las cenizas volaban como sus dudas. Como sus miedos. Como sus ganas de volver. Y cuando la última carta fue ceniza, ella supo que ya no lo necesitaba. No para sanar. No para seguir. Él había sido parte de su historia. Sí. Pero ya no sería parte de su futuro. El fuego no lo destruyó a él. La liberó a ella.

Y entre el humo… nació su libertad.




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