Después del invierno

Capítulo 19

Claire dejó cuatro vasos de helado sobre la mesa mientras los gemelos discutían cuál tenía más chispas de chocolate.

Luke agradeció con una sonrisa tranquila antes de acomodarse frente a Evangeline.

Y honestamente…

Ella empezaba a odiar lo fácil que era mirarlo.

Porque incluso haciendo algo tan simple como limpiarle helado de la mejilla a Noah parecía sacado de una maldita película.

—Papá, Ethan me robó.

—Compartir no es robar.

—Lo dices porque tú empezaste.

Luke levantó una ceja.

—Estoy rodeado de criminales.

Los niños soltaron carcajadas.

Evangeline también.

Y Luke la observó apenas un segundo más de lo normal.

Otra vez.

—Te ríes más ahora —dijo él distraídamente mientras abría una servilleta.

Ella se tensó apenas.

—No tanto.

—Sí bastante.

—Luke…

—No es algo malo.

La forma suave en que lo dijo desarmó cualquier respuesta.

Porque no sonó como un comentario cualquiera.

Sonó como alguien genuinamente feliz de verla mejor.

Como si le importara.

Demasiado.

—Mamá, ¿puedo traer más servilletas?

Una niña pequeña apareció junto a la mesa sosteniendo un osito rosa.

Tendría unos cinco años.

Claire levantó la vista desde el mostrador.

—Claro, cariño.

La niña caminó hacia ellos y se quedó mirando fijamente a Luke.

Luego a los gemelos.

Y finalmente a Evangeline.

—¿Su mamá es Rapunzel?

El silencio cayó sobre la mesa.

Noah sonrió enorme inmediatamente.

—¡Sí!

—No —dijeron Luke y Evangeline al mismo tiempo.

La niña frunció el ceño confundida.

—¿Eh?

Ethan señaló a Evangeline muy tranquilo.

—Ella todavía no es nuestra mamá.

Luke tosió tan fuerte que casi se atraganta con el helado.

Evangeline sintió calor subirle hasta las orejas.

—ETHAN.

—¿Qué? —preguntó el niño inocentemente—. Dijiste que no mintiera.

Claire se giró rápidamente para ocultar una risa.

Luke se cubrió el rostro con una mano claramente derrotado.

—Voy a necesitar desaparecer de este planeta.

Noah miró a Evangeline emocionado.

—Pero podrías serlo.

—NOAH.

—¿Qué? Tú dijiste que es bonita.

Silencio absoluto.

Absolutamente absoluto.

Evangeline giró lentamente hacia Luke.

Y él…

El muy traidor…

Se veía avergonzado de verdad.

—Voy a matarlos mientras duermen —murmuró.

Los gemelos estallaron en carcajadas.

Evangeline intentó no reírse.

Fracasó miserablemente.

Y entonces Luke la miró.

Directo.

Con esa sonrisa cansada y avergonzada al mismo tiempo.

—Prometo que normalmente tienen menos energía para destruir mi dignidad.

—No parece.

—Te juro que sí.

Ella volvió a reír bajito.

Y por un instante…

Todo se sintió peligrosamente normal.

Demasiado normal.

Como si realmente fueran algo.

Como si perteneciera ahí.

Hasta que algo llamó su atención detrás del vidrio del local.

Una figura conocida al otro lado de la calle.

Evangeline dejó de respirar un segundo.

Gabriel.

Estaba caminando junto a una niña pequeña de cabello oscuro tomada de su mano.

Su hija.

La escena la golpeó más fuerte de lo esperado.

Porque Gabriel sonreía.

Tranquilo. Feliz. Como alguien que había seguido adelante perfectamente.

Y por primera vez en mucho tiempo…

Evangeline sintió el impulso inmediato de desaparecer antes de que él levantara la mirada y la viera ahí.

Sentada frente a otro hombre.

Riendo.

Pretendiendo, aunque fuera por unos minutos, que su corazón todavía no estaba roto.




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