Después del invierno

Capítulo 22

Después de aquella llamada, Luke empezó a aparecer en sus días de formas ridículamente pequeñas.

Pero constantes.

Un mensaje preguntando si había sobrevivido a “la guerra de los platos”.

Una foto borrosa de Noah sosteniendo el nugget llamado Fernando como si fuera un bebé.

Un “Ethan quiere saber si las plantas sienten emociones porque accidentalmente pisó una”.

Cosas tontas.

Simples.

Y aun así… Evangeline empezaba a esperar esos mensajes más de lo que quería admitir.

Esa noche estaba en la cocina ayudando a su madre a cortar verduras mientras intentaba ignorar el sonido insistente de las notificaciones en su celular.

Su madre la observó de reojo.

—Ese chico te escribe mucho.

Evangeline casi se corta un dedo.

—¿Qué chico?

—El de la sonrisa bonita.

Ella levantó la cabeza inmediatamente.

—¿Cómo sabes que tiene sonrisa bonita?

—Porque tienes cara de “el chico tiene sonrisa bonita”.

Evangeline abrió la boca.

La cerró.

Su madre sonrió victoriosa.

—Además, llevas mirando el teléfono diez minutos.

—Estoy trabajando.

—Claro.

Desde la sala, su padre habló sin despegar la vista del televisor:

—Cuando yo le gustaba a tu madre, ella fingía leer recetas para verme pasar.

—¡Eso nunca pasó!

—Guardaste un libro de cocina al revés por tres meses, Elena.

Evangeline soltó una risa mientras su madre le lanzaba una mirada asesina a su padre.

El celular vibró otra vez.

LUKE:
“Noah quiere saber si eres real o una inteligencia artificial amable.”

Evangeline mordió su sonrisa antes de responder.

“Dile que depende del día.”

La respuesta llegó casi inmediata.

“Perfecto. Ahora cree que eres un robot espía.”

Ella estaba escribiendo cuando otro mensaje apareció.

Una foto.

Noah sosteniendo un cartel hecho con plumones que decía:

“PARPADEA DOS VECES SI NECESITAS AYUDA”

Evangeline empezó a reír sola.

Su madre la observó en silencio unos segundos.

Y luego habló suavemente.

—Hace tiempo no te veía reír así.

Las palabras le golpearon más de lo esperado.

Porque era verdad.

Últimamente sonreía más.

Más fácil.

Más real.

Y odiaba un poco darse cuenta de cuál era la razón.

Esa noche subió a su habitación todavía pensando en eso.

En Luke.

En su voz.

En lo fácil que era hablar con él.

En cómo nunca la hacía sentir presionada.

El celular vibró otra vez justo cuando se dejó caer sobre la cama.

LUKE:
“Pregunta importante.”

EVANGELINE:
“Eso suena peligroso.”

LUKE:
“Noah quiere saber si sigues siendo nuestra amiga incluso después de conocer oficialmente nuestro nivel de caos.”

Evangeline sonrió.

“¿Y tú quieres que siga siéndolo?”

Pasaron varios segundos.

Demasiados.

Ella empezó a arrepentirse inmediatamente de haber enviado eso.

Hasta que llegó la respuesta.

LUKE:
“Evangeline… yo te hubiera elegido incluso antes de conocerte bien.”

Su corazón se detuvo.

Literalmente.

Se quedó mirando el mensaje sin respirar correctamente.

Y abajo, en la cocina, sus padres seguían discutiendo sobre platos y ollas como cualquier noche normal.

Pero arriba, sentada en la oscuridad de su habitación… algo dentro de Evangeline acababa de cambiar un poco.




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