Después del invierno

Capítulo 29

La casa de Luke empezaba a sentirse demasiado familiar para Evangeline.

Y quizá eso era lo más peligroso de todo.

Ahora sabía exactamente dónde Noah escondía los dulces “de emergencia”. Sabía que Ethan necesitaba absoluto silencio cuando estaba concentrado dibujando y que Luke siempre revisaba dos veces si las puertas estaban cerradas antes de dormir.

Pequeñas costumbres.

Pequeños detalles.

Cosas que, sin darse cuenta, empezaban a hacerla sentir parte de algo.

Aquella noche estaban los cuatro en la sala mientras Noah intentaba enseñarles un juego de cartas cuyas reglas parecían cambiar cada treinta segundos dependiendo de si iba perdiendo o no.

—¡Eso no estaba en las reglas! —protestó Ethan.

—Sí estaba.

—Te las acabas de inventar.

—Se llama creatividad estratégica.

Luke soltó una pequeña risa desde el sofá mientras observaba el desastre frente a él. Evangeline estaba sentada a su lado con las piernas cruzadas sobre la alfombra, intentando entender el juego sin demasiado éxito.

—Estoy bastante segura de que Noah está estafándonos —murmuró ella.

Luke la miró apenas.

—Bienvenida a mi vida.

Noah levantó la cabeza inmediatamente.

—Eso suena ofensivo viniendo de mi propio padre.

Evangeline soltó una risa bajita mientras Noah seguía defendiendo su “sistema competitivo”.

Luke la observó un segundo demasiado largo.

Porque verla ahí, riéndose en el suelo de su sala como si siempre hubiera pertenecido a ese lugar…

hacía que algo dentro de él se sintiera peligrosamente tranquilo.

Más tarde, después de obligar a Noah y Ethan a dormir “antes de que desarrollaran más ideas criminales”, la casa finalmente quedó en silencio otra vez.

Luke estaba apagando algunas luces de la cocina cuando encontró a Evangeline apoyada suavemente contra el marco de la puerta observándolo.

Ella llevaba una de sus sudaderas porque Noah accidentalmente había derramado jugo sobre su ropa hacía una hora.

Y Luke estaba descubriendo que verla usando cosas suyas afectaba demasiado su estabilidad mental.

—¿Qué? —preguntó acercándose un poco.

Evangeline sonrió apenas.

—Nada.

Luke se detuvo frente a ella.

—Esa respuesta casi siempre significa que estás pensando demasiado.

Ella bajó un poco la mirada.

Y Luke notó inmediatamente el cambio en su expresión.

La inseguridad.

La duda.

Todavía aparecía a veces.

Más pequeña ahora.

Pero seguía ahí.

—¿Qué pasa, Angel?

La voz suave hizo que Evangeline respirara lentamente antes de hablar.

—No sé qué lugar tengo aquí todavía.

Luke frunció apenas el ceño.

Ella jugueteó nerviosamente con la manga de la sudadera.

—Con ustedes. Contigo… los niños…

Las palabras parecían difíciles de ordenar.

—A veces siento miedo de encariñarme demasiado.

El pecho de Luke se tensó suavemente.

Evangeline soltó una pequeña respiración antes de continuar.

—Porque ustedes ya son una familia. Y yo… no quiero entrar en algo tan importante si un día podría terminar desapareciendo de sus vidas.

El silencio llenó la cocina durante unos segundos.

Luke la observó fijamente.

Con demasiada atención.

Como si quisiera asegurarse de entender exactamente qué parte de ella estaba asustada esta vez.

Entonces dio un paso más cerca.

Lo suficiente para quedar frente a frente.

—Mírame, Angel.

Ella levantó lentamente los ojos hacia él.

Luke llevó una mano suavemente hacia su rostro, acomodando un mechón detrás de su oreja con esa delicadeza que siempre parecía reservarle solo a ella.

—Noah y Ethan ya te quieren.

La sinceridad tranquila en su voz le apretó algo dentro del pecho.

—Y yo también.

Evangeline sintió el corazón acelerarse inmediatamente.

Luke acarició suavemente su mejilla con el pulgar antes de seguir hablando.

—No te traje a sus vidas para algo pasajero.

Las palabras la golpearon fuerte.

Porque Luke no decía cosas enormes todo el tiempo.

Pero cuando las decía…

las decía en serio.

Evangeline tragó lentamente.

—Luke…

Él negó apenas con la cabeza.

—No estoy pidiéndote que seas perfecta con ellos. O que sepas exactamente cómo funciona todo esto desde ahora.

Su mirada se suavizó todavía más.

—Solo quiero que estés aquí.

El pecho de Evangeline empezó a sentirse demasiado lleno.

Luke bajó un poco la voz.

—Y honestamente… hace mucho tiempo esta casa no se sentía tan tranquila.

Ella sintió los ojos arderle apenas.

Porque empezaba a entender algo peligroso.

Luke no solo la estaba dejando entrar en su vida.

La estaba haciendo espacio dentro de ella.

El silencio entre ambos se volvió suave otra vez mientras la lluvia comenzaba a escucharse afuera.

Luke sonrió apenas observándola.

—Además, Noah ya decidió que eres oficialmente parte del equipo.

Evangeline soltó una pequeña risa entre nerviosa y emocionada.

—¿Ah sí?

—Sí. Te defendió hoy porque Ethan dijo que probablemente no sabes jugar videojuegos.

—Eso es ofensivo.

Luke se acercó apenas un poco más.

Y entonces, con una calma que le derritió completamente el corazón, apoyó su frente contra la de ella.

—Vas a estar bien aquí, Angel.

La voz baja.

Segura.

Como una promesa.




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