Después del invierno

Capítulo 33

Después de aquello, algo cambió.

No de forma incómoda.

Ni apresurada.

Simplemente… cambió.

Los gemelos empezaron a buscar a Evangeline de una manera más natural, más cercana. Noah ahora la llamaba apenas llegaba a casa para mostrarle cualquier cosa mínimamente importante y Ethan comenzó a sentarse junto a ella automáticamente durante las películas, como si ya hubiera decidido que ese era su lugar.

Y Luke…

Luke la miraba distinto.

Más suave todavía, si eso era posible.

Como si desde aquel día en la escuela hubiera algo dentro de él que seguía intentando procesar lo que Evangeline había hecho por sus hijos.

Aquella noche la casa estaba tranquila. Noah y Ethan dormían arriba después de quedarse sin energía viendo películas y comiendo demasiadas palomitas.

Evangeline estaba en la cocina guardando algunos platos cuando sintió la presencia de Luke detrás de ella.

No dijo nada inmediatamente.

Solo se acercó despacio.

Y Evangeline sintió el calor de su cuerpo antes incluso de girarse.

Luke apoyó una mano suave sobre la encimera, a su lado.

—Los niños no dejaron de hablar de ti en todo el día.

Ella sonrió apenas mientras cerraba un cajón.

—Noah habló aproximadamente cuarenta minutos seguidos en el auto.

Luke soltó una pequeña risa baja.

Pero cuando Evangeline levantó la mirada hacia él, la expresión en su rostro era distinta.

Más seria.

Más emocional.

El corazón de Evangeline se aceleró apenas.

—¿Qué pasa?

Luke guardó silencio unos segundos.

Como si estuviera buscando la forma correcta de decir algo importante.

—Lo que hiciste hoy…

Su voz salió baja.

Rasgando algo dentro de ella inmediatamente.

—No tenías idea de cuánto significaba para ellos.

Evangeline tragó lentamente.

Porque honestamente… tampoco había pensado demasiado antes de decirlo.

Simplemente vio sus caritas tristes y sintió la necesidad de protegerlos.

Así de simple.

Luke bajó apenas la mirada un momento antes de volver a verla.

—Ethan no había hablado de su mamá en meses. Hoy lo hizo antes de dormir.

El pecho de Evangeline se apretó suavemente.

Luke sonrió apenas, aunque había emoción escondida detrás de sus ojos.

—Y Noah preguntó si ahora oficialmente puede ponerte en sus dibujos familiares.

Evangeline sintió los ojos arderle inmediatamente.

Dios.

Luke la observó unos segundos en silencio.

Como si todavía siguiera impresionado por ella.

—Angel… tú entraste a sus vidas y todo empezó a sentirse más ligero otra vez.

La sinceridad en su voz hizo que el corazón de Evangeline latiera demasiado fuerte.

Ella bajó un poco la mirada.

—Solo los quiero mucho.

Luke soltó una respiración suave.

Y entonces hizo algo que la dejó completamente quieta.

Se acercó más.

Lo suficiente para rodear suavemente su cintura con un brazo y atraerla lentamente hacia él.

Naturalmente.

Como si ya no pudiera evitar tocarla cuando la tenía cerca.

Evangeline apoyó automáticamente las manos contra su pecho.

Ese hombre siempre se sentía como paz.

Luke inclinó apenas la cabeza hacia ella.

—Eso es precisamente lo que más miedo me da.

Ella parpadeó confundida.

—¿Qué cosa?

Luke sostuvo su mirada unos segundos antes de responder.

—Lo importante que te estás volviendo para nosotros.

La honestidad brutal en sus palabras hizo que el aire desapareciera un segundo del pecho de Evangeline.

Porque no sonó aterrador.

Sonó vulnerable.

Real.

Luke acarició lentamente su cintura con el pulgar mientras hablaba.

—No quiero hacer las cosas mal contigo.

Su voz había bajado todavía más.

Íntima.

Suave.

—Y a veces me descubro pensando en ti de formas que… no esperaba volver a pensar sobre alguien.

El corazón de Evangeline prácticamente tropezó dentro de su pecho.

Luke soltó una pequeña risa cansada, casi avergonzada de sí mismo.

—Mírame. Tengo treinta segundos intentando decirte que estoy enamorándome de ti como un adolescente.

Evangeline sintió una sonrisa temblorosa aparecer en su boca.

Porque escuchar eso de Luke…

de ese hombre siempre tan tranquilo, tan seguro,

la hacía sentir algo enorme.

Luke apoyó suavemente su frente contra la de ella.

—Y honestamente creo que ya es demasiado tarde para evitarlo.

El silencio alrededor de ellos se volvió cálido.

La cocina.

La luz tenue.

La lluvia suave afuera.

Todo parecía quedarse quieto alrededor de ese momento.

Evangeline levantó lentamente una mano hacia el rostro de Luke y acarició suavemente su mejilla.

Él cerró apenas los ojos ante el contacto.

Como si incluso eso significara demasiado viniendo de ella.

—Luke…

Ella sonrió pequeñito.

Con el corazón completamente rendido.

—Creo que yo también estoy enamorándome de ti.

Luke abrió lentamente los ojos.

Y la expresión que apareció en su rostro en ese instante…

fue tan llena de amor contenido que casi le dolió mirarlo.

Él soltó una respiración pequeña.

Luego apoyó una mano detrás de su cuello con una delicadeza infinita.

—Ven aquí, Angel.

Y esta vez cuando la besó…

Ya no hubo miedo entre los dos.

Solo hogar.




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