Después del invierno

Capítulo 35

Los meses pasaron más rápido de lo que Evangeline imaginó.

Y quizá eso ocurría cuando uno era feliz de verdad.

Ahora pasar noches en casa de Luke se había vuelto natural. Había mañanas donde despertaba con Noah golpeando la puerta porque “papá hace panqueques cuando está de buenas” y otras donde Ethan simplemente se sentaba a su lado en silencio mientras dibujaba antes de ir a la escuela.

Y Luke…

Luke seguía queriéndola de esa manera tranquila que parecía acomodar cada parte rota dentro de ella.

Nunca dejó de tomar su mano en público.

Nunca dejó de preguntarle si había comido.

Nunca dejó de mirarla como si todavía le sorprendiera tenerla ahí.

Todo iba bien.

Demasiado bien.

Hasta aquella tarde.

Evangeline acababa de salir del trabajo después de un día agotador cuando uno de sus compañeros empezó a caminar junto a ella hacia la salida del edificio.

Daniel era amable, divertido y hablaba demasiado rápido cuando se emocionaba. Durante meses habían trabajado juntos sin problemas, y honestamente Evangeline nunca le dio demasiada importancia.

Ahora ambos venían riéndose porque él acababa de contarle una historia absurda sobre una clienta que accidentalmente insultó a su propio esposo creyendo que era otro empleado.

—Te juro que casi me despiden por reírme —decía Daniel todavía sonriendo.

Evangeline soltó otra pequeña risa mientras negaba con la cabeza.

—Eso te pasa por chismoso.

—Eso me pasa por tener espíritu curioso.

Cuando llegaron afuera del edificio, Daniel abrió los brazos dramáticamente.

—Bueno, sobrevivimos otro día laboral infernal.

Evangeline rodó los ojos divertida.

—Qué exagerado.

—Merecemos premios.

Y antes de irse, Daniel la abrazó rápidamente en despedida.

Algo casual.

Sin importancia.

Pero justo cuando Evangeline levantó la mirada después de separarse…

lo vio.

Luke.

El corazón literalmente se le detuvo un segundo.

Luke estaba apoyado contra su auto unos metros más adelante.

Quieto.

Observando la escena.

Evangeline sintió inmediatamente cómo toda la calidez del momento desaparecía.

Porque Luke no tenía expresión dura.

Ni molesta.

Y honestamente eso era peor.

Daniel siguió hablando sin notar nada.

—Bueno, nos vemos mañana.

—Sí… mañana.

Él finalmente notó hacia dónde miraba Evangeline y giró apenas la cabeza.

—Oh. ¿Tu novio?

Evangeline asintió rápidamente.

Daniel sonrió tranquilo.

—Da miedo de lo serio que se ve.

Ella ni siquiera supo qué responder.

Porque Luke seguía ahí.

Inmóvil.

Con las manos en los bolsillos y esa calma peligrosa que ella ya conocía demasiado bien.

Daniel levantó una mano despidiéndose antes de irse finalmente.

Y el silencio que quedó después se sintió pesado.

Evangeline caminó lentamente hacia Luke.

El corazón golpeándole demasiado fuerte dentro del pecho.

—Luke…

Él abrió la puerta del auto para ella como siempre.

Pero no sonrió.

Eso hizo que algo incómodo se apretara dentro de ella.

—Hola, Angel.

La voz tranquila.

Demasiado tranquila.

Evangeline subió al auto sintiendo una extraña tensión en el ambiente.

Luke entró segundos después y arrancó el auto sin decir nada inmediatamente.

La ciudad avanzaba lentamente detrás de las ventanas mientras el silencio empezaba a volverse insoportable.

Evangeline lo miró de reojo.

Luke tenía la mandíbula ligeramente tensa mientras conducía.

Y ahí recién entendió algo.

Luke estaba celoso.

La idea le sorprendió más de lo que esperaba.

Porque Luke nunca había sido posesivo.

Nunca controlador.

Siempre seguro.

Pero ahora mismo…

claramente algo le había afectado.

—¿Estás molesto? —preguntó finalmente bajito.

Luke guardó silencio unos segundos.

Después soltó una respiración lenta.

—No contigo.

Eso no ayudó demasiado.

Evangeline bajó apenas la mirada hacia sus manos.

—Daniel solo es un compañero de trabajo.

—Lo sé.

La respuesta fue inmediata.

Sincera.

Luke ni siquiera dudó.

Eso hizo que el pecho de Evangeline se apretara un poco más.

Porque claramente no se trataba de desconfianza.

Entonces Luke habló otra vez.

Sin apartar los ojos del camino.

—Solo no me gustó verlo tocarte así.

El corazón de Evangeline tropezó apenas.

La honestidad en su voz sonó demasiado real.

Demasiado vulnerable.

Luke soltó una pequeña risa seca, casi cansada de sí mismo.

—Y odio que eso me moleste tanto.

Evangeline lo observó en silencio.

Porque Luke no sonaba agresivo.

Ni irracional.

Solo… humano.

Después de unos segundos él volvió a hablar, más bajo esta vez.

—Supongo que todavía estoy aprendiendo a compartir ciertas partes de mi vida otra vez.

El pecho de Evangeline se suavizó inmediatamente.

Porque detrás de los celos había miedo.

No enojo.

Miedo.

Luke apretó apenas las manos sobre el volante.

—Cuando vi a otro hombre abrazándote… mi primera reacción fue pensar que no quiero perder esto.

La sinceridad brutal en esas palabras le desarmó completamente el corazón.

Evangeline sintió algo cálido mezclarse con ternura dentro de su pecho.

Luke finalmente estacionó frente a su casa, pero no apagó el motor enseguida.

El silencio volvió unos segundos.

Entonces Evangeline hizo algo impulsivo.

Se acercó lentamente hacia él y tomó suavemente su rostro entre las manos.

Luke levantó apenas la mirada sorprendido.

Y ella sonrió pequeñito.

—Hey.

La voz suave.

Cariñosa.

—Te amo a ti.

Silencio.

Completo.

Luke la observó como si el mundo acabara de detenerse.

Porque era la primera vez.




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