Después del invierno

Capítulo 42

La casa era un desastre.

Había cajas de pizza abiertas sobre la mesa, una manta tirada en el suelo y Noah estaba convencido de que podía ganarle a Luke en videojuegos si “el universo dejaba de tener favoritos”.

No iba ganando.

Ni cerca.

—¡Eso fue trampa!

—Eso fue talento.

—Eso fue paternidad abusiva.

Ethan suspiró desde el sofá sin despegar la vista del libro que tenía entre las manos.

—Noah, literalmente corriste contra una pared.

—Fue estrategia emocional.

Evangeline soltó una risa desde la cocina mientras servía jugo en vasos.

Y Luke…

Luke la observó apenas un segundo.

Solo uno.

Pero suficiente para sentir otra vez esa absurda sensación en el pecho que últimamente no sabía manejar.

Hogar.

Eso era.

Ellos.

Todo esto.

Noah se dejó caer dramáticamente sobre la alfombra.

—Necesito snacks para continuar viviendo.

—Necesitas dignidad —murmuró Ethan.

—Necesito ambas cosas.

Luke terminó acercándose a la cocina mientras Noah seguía quejándose exageradamente desde la sala.

Evangeline levantó apenas la mirada cuando él se apoyó a su lado.

—¿Sobreviviste?

—Difícilmente.

Ella sonrió apenas mientras seguía acomodando vasos.

Luke observó sus movimientos unos segundos.

La tranquilidad con la que ya se movía dentro de esa casa.

Como si siempre hubiera pertenecido ahí.

Y quizá era eso lo que más lo desarmaba.

La naturalidad.

Nunca tuvo que forzar nada con ella.

Simplemente pasó.

Como si la vida hubiera terminado acomodándolos donde debían estar desde el principio.

—¿Qué? —preguntó Evangeline al notar que la observaba demasiado.

Luke salió un poco de sus pensamientos.

—Nada.

—Mentira.

Él soltó una pequeña risa baja.

—Solo estaba pensando.

—Eso nunca trae nada bueno.

—Definitivamente no.

Ella negó divertida mientras le alcanzaba un vaso.

Y entonces Noah apareció deslizándose por el suelo de la cocina otra vez.

Luke ya ni siquiera reaccionó.

Claramente estaba resignado.

Noah miró a Evangeline unos segundos antes de preguntar con total naturalidad:

—¿Entonces ya puedes vivir aquí para siempre o cómo funciona?

El silencio cayó inmediatamente sobre la cocina.

Ethan levantó lentamente la mirada del libro.

Luke también se quedó quieto.

Y Noah frunció el ceño confundido.

—¿Qué? Es una pregunta válida.

Evangeline sintió el corazón acelerarse apenas.

Porque Noah lo había dicho con tanta normalidad.

Como si ella ya fuera parte definitiva de ellos.

Luke la miró.

Sonriendo apenas.

Y entonces metió lentamente la mano al bolsillo de su sudadera.

—Eso estaba intentando preguntarle.

Ethan abrió los ojos inmediatamente.

—Oh Dios.

Noah literalmente soltó un grito ahogado llevándose ambas manos a la cabeza.

—¡OH, DIOS MÍO! ¡LO SABÍA! ¡YO SABÍA!

Luke sacó la pequeña caja mientras Noah empezaba a caminar en círculos completamente alterado emocionalmente.

—No puedo respirar. Ethan, no puedo respirar.

—Literalmente estás respirando.

—¡ESTOY TENIENDO UN MOMENTO!

Y honestamente…

Luke Bennett parecía nervioso por primera vez desde que Evangeline lo conocía.

No muchísimo.

Pero sí lo suficiente para que ella notara cómo soltaba una pequeña respiración antes de acercarse más.

Tomó lentamente una de sus manos.

—No tenía planeado hacerlo así.

Luke soltó una pequeña risa nerviosa mientras sostenía su mano.

Era raro verlo nervioso.

Porque Luke siempre parecía tener el control de todo.

Pero no ahora.

Ahora la estaba mirando como si realmente pudiera romperle el corazón con una sola palabra.

Noah seguía alterado atrás.

—¡Porque sí es momento! ¡Yo apoyo este matrimonio!

—Está llorando de verdad —murmuró Ethan.

Evangeline soltó una risa entre lágrimas.

Luke la observó hacerlo unos segundos.

Y algo en su expresión se suavizó completamente.

Como si justo ahí estuviera viendo toda su vida.

—Mírate…

La voz salió baja.

Casi incrédula.

—Hace un tiempo apenas podías mirarme a los ojos.

Evangeline sintió el pecho apretarse inmediatamente.

Luke acarició lentamente sus dedos.

—Y ahora eres lo primero que buscan mis hijos cuando tienen miedo.

Las lágrimas empezaron a caer otra vez.

Luke sonrió apenas.

Pequeñito.

Real.

—Eres lo primero que yo busco también.

Silencio.

Noah dejó escapar un ruido ahogado detrás.

Luke ni siquiera lo escuchó.

Porque toda su atención seguía puesta en ella.

—No sé en qué momento dejaste de sentirte como alguien que llegó a nuestra vida…

Tragó apenas.

—Y empezaste a sentirte como hogar.

Evangeline literalmente dejó de respirar un segundo.

Luke dio un pequeño paso más cerca.

—Te escucho reír en esta casa y todo se siente bien otra vez. Incluso los días malos.

Su pulgar acarició suavemente la mano de ella.

—Y cuando no estás… se nota demasiado.

El corazón de Evangeline estaba a segundos de explotar.

Luke soltó una respiración pequeña antes de continuar.

Y esta vez su voz sonó todavía más honesta.

Más desnuda.

—Yo ya había amado antes, Angel.

El silencio cayó suavemente.

—Pero contigo aprendí algo diferente.

Evangeline lo miró apenas.

Luke sonrió un poco.

Triste.

Bonito.

—Aprendí que el amor también puede sentirse tranquilo.

Las lágrimas seguían cayendo por las mejillas de ella.

Luke levantó una mano limpiando una con suavidad.

—Contigo no tengo que sobrevivir nada.

Eso.

Eso terminó de destruirla emocionalmente.

Luke dejó escapar una pequeña risa nerviosa al verla llorar todavía más.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.