Después del invierno

Capítulo 45

El jardín estaba iluminado por pequeñas luces cálidas que colgaban entre los árboles como estrellas atrapadas entre las ramas.

El viento movía suavemente las flores blancas alrededor del camino principal mientras los invitados hablaban bajito esperando el inicio de la ceremonia.

Todo se sentía tranquilo.

Casi irreal.

Desde la habitación del segundo piso, Evangeline observó su reflejo por última vez.

El vestido caía suavemente alrededor de ella.

Sencillo.

Elegante.

Pero no era eso lo que hacía que le temblaran las manos.

Era él.

La idea de Luke esperándola abajo.

Su madre terminó de acomodar el velo detrás de ella antes de sonreírle apenas.

—Nunca te había visto mirarte así al espejo.

Evangeline tragó lentamente.

—¿Así cómo?

Su madre acarició suavemente su cabello.

—Como alguien que finalmente está en el lugar correcto.

El pecho de Evangeline se apretó fuerte.

Abajo, Luke estaba completamente perdido.

Noah hablaba de algo junto a Ethan, Claire acomodaba discretamente unas flores y el padre de Evangeline conversaba con unos invitados.

Pero Luke apenas escuchaba nada.

Miraba constantemente hacia el inicio del camino.

Esperándola.

Como si su cuerpo entero estuviera pendiente únicamente de ese momento.

—Papá.

Luke levantó apenas la mirada.

—¿Hm?

Ethan sonrió apenas desde su asiento.

—Estás apretando tanto los votos que vas a romper el papel.

Luke bajó la vista hacia sus manos.

Y soltó una pequeña risa nerviosa.

—Puede pasar.

Noah lo observó unos segundos antes de decir:

—Nunca te había visto así.

Luke sonrió apenas.

Y esta vez no intentó negarlo.

Porque sí.

Estaba completamente enamorado de esa mujer.

La música comenzó suave unos minutos después.

Las conversaciones se apagaron lentamente.

Y entonces Evangeline apareció.

Luke sintió literalmente que algo dentro del pecho dejaba de funcionar.

Ella avanzó despacio tomada del brazo de su padre mientras el viento movía apenas su velo.

Pero Luke no vio las flores.

Ni las luces.

Ni a nadie más.

Solo a ella.

Porque ahí estaba.

La mujer que había llegado a su vida cuando menos esperaba volver a sentir algo así.

La mujer que había logrado llenar espacios rotos dentro de él sin siquiera darse cuenta.

Evangeline levantó lentamente la mirada hacia él.

Y cuando vio cómo la estaba mirando…

El corazón le tembló completamente.

Luke parecía incapaz de apartar los ojos de ella.

Como si todavía no pudiera creer que realmente iba a quedarse.

Cuando finalmente llegó frente a él, Luke tomó sus manos lentamente.

Y soltó una respiración pequeña.

Casi incrédula.

—Hola, Angel.

La voz le salió suave.

Completamente enamorada.

Evangeline sonrió entre lágrimas.

—Hola.

Luke negó apenas con la cabeza mientras la observaba.

Y esa mirada…

Dios.

Era imposible sobrevivirla.

La ceremonia avanzó entre viento suave y lágrimas discretas.

Pero Luke jamás soltó sus manos.

Ni dejó de mirarla.

Como si tuviera miedo de perderse un solo segundo de ella.

Cuando llegó el momento de los votos, Luke respiró hondo una vez.

Y por primera vez desde que comenzó la ceremonia…

pareció quedarse sin palabras.

Evangeline sintió el corazón derritiéndose apenas al verlo nervioso.

Luke soltó una pequeña risa baja mientras negaba con la cabeza.

—Tenía preparado algo mucho más organizado.

Eso hizo que ella sonriera.

Luke la observó unos segundos.

Largo.

Profundo.

Como si quisiera memorizarla completa otra vez.

Después habló.

Y la forma en que lo hizo hizo que todo alrededor desapareciera.

—Creo que podría pasar el resto de mi vida intentando explicarte lo que significas para mí… y todavía sentiría que me faltan palabras.

El pecho de Evangeline se apretó inmediatamente.

Luke no apartó la mirada de ella ni un segundo.

—Porque contigo nunca fue solo amor.

La voz tranquila.

Suave.

Pero llena de algo tan profundo que dolía escucharlo.

—Fue paz.

Las lágrimas comenzaron a caer lentamente por las mejillas de Evangeline.

Luke sonrió apenas al verla.

Completamente desarmado por ella.

—Fue llegar cansado a casa y saber que todo estaba bien si tú estabas ahí.

El jardín entero permanecía en absoluto silencio.

Luke acarició lentamente sus manos con el pulgar.

—Fue volver a escuchar a los niños reír así.

Su voz se quebró apenas esta vez.

Muy poquito.

Pero suficiente para romperle el corazón a Evangeline.

Luke soltó una respiración pequeña antes de continuar.

—Fue empezar a imaginar el futuro otra vez.

Las lágrimas ya caían libremente por el rostro de Evangeline.

Luke sonrió suavemente.

Como si verla llorar de felicidad fuera una de las cosas más bonitas que había visto.

—Y honestamente… creo que ahí fue cuando entendí que ya no había regreso para mí.

El pecho de Evangeline dolía.

Luke levantó lentamente una mano hacia su rostro.

Secándole una lágrima con una delicadeza absurda.

—Porque después de ti… volví a mirar el futuro con ilusión otra vez.

Silencio.

Viento suave.

Las luces moviéndose apenas sobre ellos.

Y Luke mirándola como si todavía estuviera enamorándose.

—Te amo de formas que todavía no sé explicar, Angel.

El corazón de Evangeline literalmente colapsó.

Luke soltó una pequeña risa nerviosa mientras negaba apenas con la cabeza.

—A veces te miro y todavía siento la necesidad de agradecerle algo al universo.

Una risa llorosa escapó de Evangeline.

Luke sonrió inmediatamente al escucharla.

La forma en que la miraba.




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