Después del invierno

Capítulo 46

La casa estaba hecha un desastre.

Había hojas de tareas sobre la mesa, una mochila abierta en medio de la sala y un zapato de Noah misteriosamente encima del sofá.

Evangeline sostenía una hoja entre las manos mientras miraba a los gemelos con expresión cansada.

—Explíquenme por qué la maestra escribió “discusión grupal innecesaria durante la exposición”.

Noah levantó una mano.

—Porque Ethan corrigió a la profesora.

—Porque la profesora estaba equivocada —respondió Ethan inmediatamente.

—Y Noah empezó a debatir sobre dinosaurios.

—Todo estaba conectado.

Luke apoyó el café sobre la encimera intentando no reírse.

Evangeline lo señaló inmediatamente.

—No te atrevas.

Luke levantó ambas manos.

—No dije nada.

Ella volvió a mirar a los niños.

—Ustedes prometieron comportarse.

—Sí nos comportamos —dijo Noah—. Solo hubo una pequeña diferencia académica de opiniones.

Ethan soltó una pequeña risa.

—Te mandaron fuera del salón.

—Temporalmente.

Evangeline cerró los ojos un segundo intentando mantener la paciencia.

Luke ya estaba sonriendo abiertamente.

—Luke.

—Lo siento. Estoy de tu lado.

—Mentiroso.

Eso hizo que Noah empezara a reírse también.

Evangeline negó apenas con la cabeza mientras dejaba las hojas sobre la mesa.

—Mañana voy a hablar con la profesora y...

La frase quedó incompleta.

Luke levantó inmediatamente la mirada.

Porque ella acababa de apoyarse fuerte sobre la encimera.

Como si hubiera perdido equilibrio de golpe.

—Angel.

Evangeline cerró los ojos apenas.

—Creo que me mareé…

Luke ya estaba acercándose cuando ella tambaleó.

Y antes de que pudiera caer, él la sostuvo inmediatamente entre sus brazos.

El corazón le bajó violentamente al pecho.

—Evangeline.

Noah dejó de moverse enseguida.

Ethan se levantó de golpe de la silla.

—¿Qué pasó?

Evangeline abrió apenas los ojos.

Confundida.

Pálida.

—Estoy bien…

Pero claramente no lo estaba.

Luke la sostuvo más fuerte mientras intentaba mantener la calma.

Aunque el miedo ya le estaba subiendo por todo el cuerpo.

—Ethan, trae mis llaves.

Ethan reaccionó enseguida.

Noah seguía mirando a Evangeline completamente serio ahora.

—¿Le duele algo?

Luke acarició rápidamente el cabello de Evangeline mientras hablaba.

Su voz tranquila solo por ellos.

—No lo sabemos todavía. Vamos a revisarla, ¿sí?

El camino al hospital fue silencioso.

Luke no soltó la mano de Evangeline ni un segundo.

Y aunque ella insistía bajito en que probablemente era cansancio…

Él seguía sintiendo el pecho demasiado apretado.

Los niños permanecían callados atrás.

Noah mirando constantemente hacia adelante.

Ethan intentando distraerlo hablando de cualquier cosa.

Cuando finalmente llegaron, todo pasó rápido.

Exámenes.

Preguntas.

Enfermeras entrando y saliendo de la habitación.

Y Luke caminando por el pasillo sintiendo que iba a perder la cabeza si no le decían algo pronto.

Hasta que finalmente el médico apareció.

Luke se levantó inmediatamente.

—¿Está bien?

El médico sonrió apenas.

—Sí. Ella está bien.

Luke sintió el cuerpo relajarse de golpe.

Literalmente.

Como si recién recordara cómo respirar.

Noah también soltó el aire despacio desde la silla.

Pero entonces el médico volvió a hablar.

—Aunque sí hay algo más.

Luke frunció apenas el ceño.

Y el médico sonrió otra vez.

—Felicidades. Van a tener un bebé.

Silencio absoluto.

Ethan abrió lentamente los ojos.

Noah parpadeó dos veces.

—¿Un bebé de verdad?

Luke seguía inmóvil.

Como si todavía estuviera intentando entender las palabras.

—¿Está… embarazada?

El médico asintió.

—Sí.

Y entonces Luke soltó una pequeña risa completamente incrédula mientras se pasaba una mano por el rostro.

El pecho le dolía de felicidad.

De alivio.

De amor.

Noah fue el primero en sonreír enorme.

—¿Vamos a tener un hermanito?

—O hermanita —corrigió Ethan aunque claramente estaba igual de emocionado.

Luke levantó lentamente la mirada hacia la puerta de la habitación de Evangeline.

Y algo en su expresión cambió por completo.

Como si el corazón acabara de crecerle demasiado dentro del pecho.

Cuando finalmente entró a verla, Evangeline levantó apenas la mirada desde la camilla.

Nerviosa.

Como si todavía no supiera cómo sentirse.

Luke se acercó lentamente.

Y apenas tomó su mano… ella vio inmediatamente sus ojos brillosos.

—Luke…

Él soltó una pequeña risa baja antes de besarle suavemente la frente.

Después apoyó la frente contra la de ella unos segundos.

Respirando.

Intentando procesar.

Cuando volvió a mirarla, había tanto amor en sus ojos que Evangeline sintió ganas de llorar otra vez.

Luke acarició suavemente su mejilla.

Y sonrió.

De esa forma tranquila y completamente enamorada que siempre había sido solo de ella.

—Angel…

La voz le salió apenas.

Suave.

Incrédula.

—Vamos a tener un bebé.




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