Después del Recreo

Capítulo 1

Tic tac tic

Una profesora daba clases, los alumnos la ”atendían”, algunos perdidos en sus pensamientos, otros con gran interés y por último los que más cerca estaban de la ventana decidieron que ver el patio era mejor que prestar atención.

Una chica sentada cerca de la ventana había decidido eso, las vistas eran hermosas desde el quinto piso en particular.

Y con la vista se refería a un chico en particular.

Ese chico, actualmente en clases de cultura física, poseía una belleza envidiable. Su cabello castaño brillaba bajo la luz del sol, su sonrisa brillaba mientras hablaba con sus compañeros, no lo podía ver desde esa altura, pero supuso que sus ojos azules resplandecían de alegría.

La chica sin notarlo sonrió, una sonrisa boba asomando sus labios.

Sigue tan hermoso como aquel día.

Pensó sin más, dejándose llevar por sus emociones, aunque sea por un rato.

Tac tic tac

El recuerdo pasó por su mente, un pequeño destello.

«— ¿Tan cobardes son para atacar a una chica? »

Su voz era suave, pero poseía una ira sin igual.

Su nombre era Kael.

Desde ese día, ella se enamoró de él. Lo comenzó a notar cada vez más en el colegio, sonreía más cuando lo veía. El brillo que él poseía era excepcional, encantaba a todo mundo con su personalidad, era como un sueño.

Pero no todo era bueno.

Se enteró poco después.

Él estaba enamorado de alguien más.

No lo creyó, hasta que lo vio con sus propios ojos.

Hace 6 meses

Ella estaba dispuesta a hacerlo, se iba a acercar a hablar con Kael.

El nerviosismo la recorría, apretó con fuerza su cartera contra su pecho, sintiendo el peso de los chocolates que había comprado para él.

Sus piernas temblaban un poco, se paró derecha y caminó con seguridad que no poseía.

Era la hora de salida, y Kael estaba apoyado en la pared cercana a la puerta, por donde salían más estudiantes. Su vista fija en su celular.

Parecía estar esperando a alguien, pero desestimó esa idea.

Estaba cerca, él no la noto.

Siguió caminando, su falda se mecía suavemente por el viento.

Estaba a dos pasos de él, cuando decidió llamar su atención.

— Ka… — su voz no tembló, pero fue interrumpida.

— ¡KAEL! — otra voz más fuerte que la suya y de alguna manera sonaba hermosa y gentil.

Reconoció la voz, era Elara … su compañera de clases.

Un cuerpo se estrelló contra él, moviéndolo de su posición y haciendo que el celular se estrellara contra el suelo.

¿Qué le pasa a esa chica?¿Esta loca?

Lo pensó en ese momento, creyó que Kael se molestaría, pero fue todo lo contrario.

No recogió el celular, más bien bajó la cabeza para ver a la chica que estaba aferrada a su cuerpo, y … sonrió.

La sonrisa más hermosa que había visto de parte de él.

Y su … mirada.

La miraba con una suavidad y alegría, sus ojos parecían brillar más de lo normal.

— Elara — la voz que creía saldría con furia, salió delicada y suave — no debes lanzarte así, ¿y si no aguantaba y nos golpeabamos?

La rodeó con sus brazos, con una gentileza como si si la presionara más fuerte la rompería.

— Sabía que ibas a resistir, después de todo eres fuerte — afirmó con alegría desbordante, alzando su mirada para verlo.

Kael sonrió más y solito una pequeña risita.

— Está bien, no vuelvas a hacerlo, ¿está bien? — deshizo el abrazo y comenzaron a caminar — no quiero que te lastimes.

— No te prometo nada, Kai — respondió mientras se aferraba a su brazo.

Ella solo veía como se iban. No se podía mover.

Ahora lo sabía, la chica de la que se rumoreaba de que estaba enamorado era Elara.

Lo comprendió, Elara era la persona más alegre que había conocido. Recién había entrado a su curso.

Se rumoreaba que había tenido un accidente y que había despertado de un coma de dos años.

Pero ella no parecía que le hubiera pasado algo. Solo parecía una chica normal.

No podía competir contra ella, lo sabía.

Elara era todo lo que ella no era. Confiada, divertida, inteligente y hermosa.

Demasiado hermosa, su cabello rubio era largo y le llegaba a la cintura, sus ojos azules resaltan como los de Kael, con un brillo que nadie podría igualar.

Mucho menos ella.

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Ese día decidió dejar de amarlo.

No lo logró, su corazón se aferró a él de manera desesperada, que dolía más de lo que aparentaba.

Tic tac tic

Incluso si veía cómo interactúan, él la veía venir por ella todos los días.

Se aferraba a sus sonrisas, su felicidad, a todo, incluso si no iba dirigido a ella.

No lo había notado antes, tal vez por estar centrada en descubrir más de él. Pero jamás pudo dirigirle la palabra.

Tac tic tac

Más de una vez, había deseado ser como Elara, o ser ella más bien.

Tan dulce, tan alegre … tan ella.

Ella dirigió su mirada a su lado, Elara estaba sentada ahí. Prestando atención con alegría.

Sonrió con amargura.

Si ella supiera que la envidio ¿se burlaría?

El pensamiento se acumuló en su cabeza, enterrando más dudas que respuestas.

Un golpe resonó en el salón.

— ¡Iris! ¿¡En dónde anda tu cabeza!? — su profesora Clara estaba frente a ella, con un periodico envuelto en cinta simulando una vara.

Iris volvió en sí rápidamente, buscando una excusa.

Tic tac tic

Los demás veían la escena, ahora sí prestando atención, buscando un chisme nuevo que esparcir por todo el colegio.

Ni loca digo que estaba envidiando a otra persona en mi mente.

— Si estaba prestando atención — mintió levantándose de su puesto.

La profesora alzó una ceja.

— ¿En serio? — pregunto sin creerle — entonces podrás responder esto.

Tac tic tac

Hizo una pausa mirando su reacción.

Iris permaneció tranquila, sin mostrar una reacción, pero por dentro las alarmas sonaban de forma desesperada.



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En el texto hay: zombies, amor, apacalipsis

Editado: 11.02.2026

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