Destellos de un ayer

Capitulo 2

Noah

El primer día siempre era igual.

Pasillos llenos de estudiantes.

Gente perdida.

No era mi primera vez en esta universidad asi que estaba medio acostumbrado al ruido.

Me acomode los audífonos antes de entrar al edificio de ingeniería. La música la tenia fuerte como para no escuchar a nadie.

O al menos esa era mi idea.

- ¡Noah!

Seguí caminando.

- ¡Noah, deja de hacerte el sordo!

Una mano se posó en mi hombro.

Me quite un audífono con molestia.

- ¿Qué?

Leandro sonreía como si no acababa de molestarme.

- Buenos días para ti también- dijo él.

- ¿Qué quieres?- dije con fastidio.

- Nada. Quiero asegurarme que no vayas a ignorarme durante el semestre.

-No prometo nada.

Rodó los ojos.

Entramos a la sala apenas tocaron para empezar las clases. Leandro hablaba y hablaba sobre los nuevos profesores, el horario y la fiesta de bienvenida que, según él, nadie podía perderse.

Yo apenas respondía.

No por que estuviera pensando en algo.

Simplemente no tenia ganas de hablar.

La clase termino alrededor de una hora.

Mientras guardaba mis cosas....Leandro me volvió a preguntar o mejor dicho a insistir.

- Entonces....¿vas a ir a la fiesta?

- No- dije.

- Nisiquera sabes cual es .

- No me interesa.

- Después vas a estar aburrido.

- En ese momento decidiré.

Salimos del edificio.

El patio estaba repleto de estudiantes. Algunos estaban obviamente perdidos buscando su siguiente clase, otros conversaban.

Bueno el mismo caos de todos los años.

Mis ojos miraban el lugar como de costumbre.

Hasta que se detuvieron.

Ella.

Estaba al otro lado del patio.

Hablaba con una chica mientras sostenía su café.

Parecía tranquila.

Como si el encuentro de la mañana nunca hubiese pasado.

O como si se estuviera tratando de convencer de que no había sucedido nada.

Por un segundo giró la cabeza.

Nuestras miradas cruzaron.

No hizo falta decir nada.

Ella se fue.

Yo hice lo mismo.

- ¿Conoces a esa chica?- preguntó Leandro.

Mire al frente.

- Si- conteste.

Esperó unos segundos.

- ¿Y?

-¿ Y qué?

- Nada... te quedaste mirándola.

Me encogí de hombros.

- Solo me pareció conocida.

Leandro no dijo nada mas.

Y supuse que no me había creído.

Al llegar al departamento dejé las llaves en la mesa y me lancé al sillón.

Había un silencio incomodo.

Fui al refrigerador.

No había nada.

Perfecto.

Me fui a mi habitación.

Mientras buscaba mi cuaderno en el escritorio, un cajón quedó abierto.

Dentro había una caja de cartón.

Permanecí inmóvil un momento.

Luego cerré la caja de golpe.

No era el momento.

Apague la luz de la habitación y me deje caer sobre la cama.

Dormir me parecía más difícil de lo normal.




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