Destellos de un ayer

Capitulo 3

Emilia

Hay personas que tienen el talento de arruinarte del día casi sin decir ninguna palabra.

Una de esas persona era Noah.

………………

No dormí bien.

Cada vez que cerraba los ojos, lo veía frente a mi, tomando ese papel.

Tres años.

Negué con la cabeza.

No podía seguir así, no iba a permitir que el primer día definiera todo mi semestre.

Me preparé, tome mi mochila y salí de mi casa mientras despejaba mi mente para pensar en cualquier otra cosa que no sea él.

- ¡Emi!

Una voz me hizo girar.

Era Valentina, la chica con la que conversaba ayer.

- Pensé que te habías perdido otra vez.

Reí.

- Solo dos veces.

- Tres.

- No exageres.

- Te juro que esta universidad es un laberinto.

Comenzamos a caminar hacia el edificio mientras hablábamos de los profesores, el horario y los tantos nombres que nos tenemos que aprender.

Por primera vez desde ese reencuentro.

Me sentía tranquila.

…………………

La cafetería estaba llena.

Después de recorrer media universidad buscando asientos disponibles, encontramos unos cerca de la ventana.

- Voy por café- dijo Valentina.

- ¿Quieres que te acompañe?- dije.

- No. Si me acompañas es muy probable que nos perdamos.

Solté una risa.

Agarre mi mochila y empece a rebuscar mi horario.

Alguien dejo su bandeja en la mesa.

Levante la vista.

Noah.

No estaba solo.

Leandro estaba con él.

Las únicas mesas disponibles era esa y la de al lado.

- ¿ En serio?- murmure para mi misma.

Leandro sonrió con tranquilidad.

- ¿Les molesta que nos sentemos aquí?, esta todo lleno.

Mire alrededor.

Tenia razón.

Suspiré.

- No es como si tuviera otra opción.- dije

- Claro que podrías- dijo Noah por primera vez.

Su voz sonaba tranquila.

Casi indiferente.

-Pero igual nos vamos a sentar.

Lo asesine con la mirada.

- Sigues siendo igual de insoportable- dije.

Él arqueó una ceja.

- Tu sigues sacando conclusiones demasiado rápido- dijo.

Sentí como se me estaba empezando a acabar la paciencia.

Por suerte, Valentina regresó con los dos cafés antes de que pudiera decir algo.

Miró a Noah.

Después miró a mi.

- ¿Interrumpo algo?

- No.- dijimos Noah y yo al mismo tiempo.

Leandro soltó una risa.

- Que ambiente tan agradable.

………..………

El resto del almuerzo fue transcurrido en silencios incómodos y comentarios de Leandro, que parecía frenar el silencio incómodo que había.

Noah apenas levanto su vista de la comida.

Yo tampoco.

Y, aún así es imposible ignorar su presencia.

Cuando terminamos, fui la primera en levantarme.

- Vamos, Vale.- dije.

Ella tomó su mochila.

Y antes de irnos, escuchamos la voz de Leandro.

-Nos vemos.

Valentina respondió con una sonrisa.

Yo no dije nada.

Noah tampoco.

………………

En la noche, mientras arreglaba mis cosas, me llegó un mensaje.

Valentina:

/Necesito que mañana me cuentes, que pasó hoy en la cafetería.

Suspiré.

Escribí solo una respuesta.

/Es una historia muy larga.

Mire el mensaje por ultima vez antes de apagar el celular.

No.

El problema no era que era una historia muy larga.

Solo que la historia aún dolía demasiado como para contarla.




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