Desterrada

13. Entrenamiento

— ¿Quien?—preguntó Oliver cubriendo sus orejas, aún estaba oscuro y alguien tocaba la puerta, tenia demasiado sueño.

— Nivarna ¿estás lista?

Lista... Yo...

Me levante de golpe, Oliver seguía dormido y la princesa del otro lado.

— baja y ya te alcanzo— grite para que me escuchara.

— claro—contesto.

Tome del armario mi ropa y me metí al baño a cambiarme, ate mi cabello y me coloque unas botas ligeras, salí y busque mis armas.

— ¿a donde iras?—preguntó Oliver adormilado.

— sigue durmiendo, yo iré con la princesa, prometí entrenarla.

— ¿que?—Oliver coloco más atención.

— lo que escuchaste.

— ¿Adrián permitió eso?

— no le queda de otra.— me acerque a él y deje un casto beso en sus labios— te veo luego.

Salí de la habitación y baje las escaleras observando a la princesa.

— si que quieres entrenar—dije observando su ropa, ella cargaba las prendas de un cazador.

— sip, Adrián me lo a dado, dijo que seria más fácil, hasta parecemos equipo vestidas igual— me señalo y luego a ella.

—lastima que peleamos para bandos diferentes—su sonrisa se desvaneció— vamos.

Ella me siguió, me aparte de la mansión hasta dar en un punto vacío del bosque.

— ¿no piensas salir de la manada verdad?—preguntó.

— para nada— me detuve en el punto— a tu alrededor hay cinco guardias, ambos apuntando en mi dirección, si te mato, me matan, así que por hoy solo entrenaremos.

Deje mis armas en el suelo y empece estirándome.

— por el momento haremos un poco de calentamiento.

Ella me miro dudosa y asintió.

Fueron quince minutos de eso para luego detenerme y sentarme en el pasto.

— ¿me siento?—preguntó dudosa.

— no— la mire— camine diez metros hacia al norte, encontraras un punto de inicio y luego unos árboles que te guiaran, correrás en círculos por el bosque, diez vueltas— exigí.

— ¿eso que? Necesito pelear no correr.

— ahora— señale el punto y ella negó fastidiara— y estaré escuchándote, si te saltas una vuelta darás cinco más.

Escuche las risas de los guardias y no pude evitar reír de la misma manera.  Fueron casi una hora hasta que la volví a ver, cansada y sudara.

— ¿que tal?

— cansado...—dijo tarándose al suelo.

— okey, iniciemos con un poco de defensa— me levante y ella me siguió.— levanta el puño y dame en la cara.

Ella sonrió y al levantar el puño la detuve y lo presione.

— ¿en verdad creíste que te dejaría hace eso?—reí haciéndola sonrojar.

— idiota— dijo entre dientes.

— vamos, iremos a la sala de entrenamientos de esta manada.

— esta bien...

Ella me guio y al llegar todo estaba repleto de hombres pero había una pequeña sala en donde había mujeres haciendo estiramientos.

— empezaras con eso—dije señalándole a las mujeres que hacían ejercicios de estiramiento.

— ¿estas jugando?—preguntó.

— no— me pare delante de ella— necesito que tengas un buen estiramiento, casi llegando al split perfecto.

— no pienso desgonzarme, eso duele—dijo asustada.

— es un dolor soportable y te acostumbras, ahora vamos— la tome del brazo y la guie al lugar en donde una mujer ayudaba a las demás.

— ¿luna?—preguntó la mujer extrañada.

— necesito que la ayude, en una semana quiero ver realizado ese split perfecto.

— claro —dijo la mujer asintiendo en mi dirección. 

— tienes una hora de entrenamiento—dije a la princesa— vendré por ti y te enseñare una cosa más.

Puede que Taylor no comprenda el ejercicio pero cuando lo domine, se le hará más fácil.

—hola— un hombre sudoroso se acerco a mí, estaba semidesnudo y el sudor le caía por el pecho.

— no molestes— ignore dándole la espalda.

— que agre-— antes de que continuara hable.

— ¿en donde están los sacos de boxeo?—le pregunte.

— ¿ah?— preguntó extrañado.

— si, dime en donde están o terminare usándote a ti.— él rio y me indico con la cabeza que lo siguiera.

Él me guio al segundo nivel y ahí había tanto sacos como pesas, todos eran hombres y eran igual de fortachones que el que estaba a mi lado.

— ¿podrás con esto? Princesita—dijo gracioso.

— puedo con eso—dije levantando las mangas de mi blusa.

— deja te ayudo.

El chico detuvo el saco.

— ¿cuando llego la cazadora a este lugar?

El pobre idiota no sabia ni quien era.

— hace poco—dije dando el primer golpe, él pareció divertido al ver que no logre ni moverlo un poco.

— ¿familia de la artemisa o loba de su manada?

— ninguna—dando otro golpe más fuerte que el anterior.

— ¿familia cerca?

— no tengo—dije dando otro golpe más fuerte.

— ¿como es eso posible?

— sucede que...—dije un golpe— mis padres me dejaron a cargo de la artemisa desde pequeña y ella se encargo de cuidarme—seguía dando golpes— y enseñarme lo que sé.

— ajam... Que más...

— Ahora vengo a esta manada y encuentro a mi alma gemela.

— que interesante—dijo él poniendo más fuerza sobre sus pies.

— ¡y es un beta!—golpee moviéndolo.

— sigue contándome cariño.

— mis planes se fueron al demonio— gruñí dando un último golpe que logro que el saco se callera y el fortachón lo atrapara.

— así que mate del beta—dijo mirándome.— e escuchado un pequeño chisme por ahí ¿sera cierto?—preguntó dejando el saco para acercarse a mí.

— Pensé que solo las mujeres chismoseaban.

— los guardias lo hacen mejor que ellas, desterrada.

Sonreí de lado.

— Cuidado si sigues esparciendo ese chiste, o te juro— susurre— te cortare la lengua. 

Lo esquive volviendo al lugar en donde estaba Taylor.  La mujer que las ayudaba se encontraba con Taylor dándoles unos ejercicios de estiramiento.

— Así que aquí estas— me gire para ver a Oliver.




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