Desterrada

16. Yo soy Nivarna

— ¿en donde esta el niño?—preguntó la princesa al verme bajar sola.

— lejos de las manos de Adrián— conteste viendo a este.

— Nivarna, Adrián no le haría daño— negó la princesita. 

— no sabes nada...— susurre sentándome en el comedor.

— hemos mantenido vigilado a los desterrados que dejamos libres— me informo Adrián.

— esta bien. Una pregunta...

Todos pusieron atención en mí.

— Adrián— le llame— ¿huelo a desterrada?

Él alzo una ceja 

— ¿quieres saber si apestas?

— si.

— no, tu esencia es diferente, hueles más como a— se quedo pensativo— absolutamente nada.

— ¿en serio?

— bueno no, tu olor es algo sutil, como a tierra mojada...

— ¿eso quiere decir que Nivarna no es desterrada?—preguntó Taylor.

No...

— eso es correcto— apoyo Adrián —¿de que manada fuiste desterrada?

Oliver a mí lado noto que me tense.

— ¿o tu madre era desterrada?—preguntó Taylor.

— hora de entrenar— omití preguntas y salí de la mansión observando a Said esperando a fuera.

— ¿cuando les dirás?— preguntó.

— pero que metiche.

— Nivarna— sentenció.

— cuando sea el momento sabrán que ni siquiera tuve familia.

Él negó con la cabeza y Said fue quien me ayudo con el entrenamiento de la princesa. Haciendo que en un mes y medio lograra desgonzarse y que en un mes superara la velocidad de una humana.

Mi cabello se pego a mi rostro cuando Taylor paso corriendo a mi lado.

— cuarenta minutos— dije mirándola agotada— rodeaste la mitad de la manada en cuarenta minutos.

— mejor que la vez pasada...—dijo con dificultad.

— un poco más y lograras tu objetivo.

Taylor tiene un objetivo que la impulsa a seguir y por el cual entreno un mes y medio sin parar.

— estoy cerca... Solo tengo que hacerte caer y lo tendré.

Reí y le extendí mi mano.

— como digas.

— señorita— dijo Said a Taylor, él le señalo su pantalón por atrás  y ella se cubrió avergonzada.

— creo que el haber saltado el rosal hizo que esto se descociera. 

Reí al ver su ropa interior rosada.

Me quite mi chaqueta y se la di.

— cúbrete.

— gracias— dijo.

— iremos a casa a que te cambies, pronto anochecerá.

— de hecho— dijo ella negando— quiero que hoy hagamos algo diferente.

— ¿que?—pregunte.

— vamos a la ciudad.

— no— me negué.

— vamos Nivarna...

— ni lo sueñes rosita fresita.

— ahí va otro apodo— dijo molesta. 

— detesto a los humanos.

— bueno pero tendrás que acompañarme, Adrián no te perdonaría que me dejaras sola, además quiero que busquemos algo para mi aniversario, faltan diez días. 

— ¿que piensas tú?—pregunte a Said.

— que seria interesante verte a ti como princesa— dijo Said divertido.

— jamás, pero te acompañare.

Said se ofreció a llevarnos, salimos de la manada y llegamos a un centro comercial hermosos.

— deja las armas— ordeno Taylor.

Rodé los ojos y le obedecí.

Ambas bajamos y lo primero que hicimos fue buscar ropa para Taylor, ella compro un vestido y se lo coloco para quitarse la ropa de entrenamiento.

— ya me aburrí— dije viendo toda la ropa.

— Nivarna ven— me llamo Taylor dentro del probador.

— ahora que quieres princesita— dije entrando.

— pruébate esto—dijo extendiéndome unos shorts y una blusa con mangas largas. 

— oh no— dije riendo y negando con la cabeza.

— tienes que parecer normal, no como si fueras soldado.

— No quiero— me negué a punto de salir pero ella sostuvo mi brazo.

— no seas cruel, hazlo por mí.

— muchos menos— me zafe de su agarre.

— por los días que me hiciste sufrir...

— tú querías ser entrenada.

— Nivarna...

— solo para que los estúpidos humanos dejen de verme como bicho raro— tome las prendas que ella me dio.

La saque del vestidor y procedí a cambiarme.

— te traje esto, son de tu talla— dijo Taylor pasando un par de tenis por debajo de la cortina.

Seguí vistiéndome y al terminar deje mi cabello suelto. Salí del vestidor y seguí a la princesita a la caja.

Me coloque a su lado.

— solamente— dijo ella pagando, Taylor se giro a mí— wooow.

— no exageres—dije golpeando su hombro.

— te ves realmente hermosa sin todo ese traje de cazadora, a Oliver le encantaras más de lo que ya lo haces.

Sin querer sentí mi rostro arder.

— date prisa— dije saliendo para que ella no lo notara.

Al salí escuche un silbido y al girarme era Said.

— no digas nada— sentencie— que la ropa no te confunda, aun puedo matarte.

— vistes normal, intenta actuar normal— dijo tomando la bolsa que cargaba.

— cuidado con eso que esa ropa sigue sirviendo, los cazadores saben que tela usar para que sea más resistente.

— ¡vamos por un helado!—dijo Taylor, iba a negarme pero ella me tomo del brazo arrastrándome con ella.

Nos sentamos en una mesa y Taylor le pidió a Said que fuera por los helados.

— ¿no te sientes cómoda?—preguntó Taylor al verme tan cohibida.

— me siento rara— dije incomoda.

Taylor tomo mi mano.

— suficiente...

— ¿que?

— ¿en que estas pensando?—preguntó.

— en que necesito mis armas, estar protegida... Este lugar huele a lobos, hay lobos.—dije alarmara.

— y son de la manada, todos saben quienes somos y no nos harán daño, te prometo que no te lastimaran— dijo apretando mis manos.

— ¿por que?—pregunte.

— por que eres mi amiga, y no dejare que te lastimen.

— aquí tengo sus helados— dijo Said.

Solté a Taylor y procedí a comer mi helado, vainilla para Said, Fresa para la princesita y limón para mí.

— iré por más comida— dijo Said levantándose.




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