AZEL
Minutos después, estamos en la cascada; el lugar donde comenzó todo. Miro el rostro tranquilo de Alina mientras el bosque permanece en un silencio sepulcral, roto solo por el rugido lejano del agua. El resplandor de la luna llena guía nuestro camino entre las sombras de los árboles.
«Azel...»
la voz de Laura resuena nítida en mi mente a través del vínculo.
«¿Qué pasa, Laura?»
«Perdí el rastro. Desapareció»
—¡Maldición! —exclamo en voz alta, incapaz de ocultar mi frustración.
—¿Qué sucede? —pregunta Olivia de inmediato, poniéndose en alerta.
—Laura perdió el rastro del renegado. Debemos cruzar el Velo ahora mismo; no sabemos si esa cosa está justo detrás de nosotros.
—Lo sé —asiente Olivia con gravedad—. Es hora de movernos.
«Laura, regresa» le ordeno
Obtengo un gruñido por respuesta antes de que ella aparezca entre la maleza. Olivia se posiciona frente a la cascada. Con un movimiento rápido y ceremonial, corta la palma de su mano dejando caer pequeñas gotas de sangre en el lago. El agua comienza a dividirse, revelando un camino de piedra; la cascada ruge con fuerza y, un segundo después, el torrente también se parte en dos, dando paso a una cueva oculta.
Comenzamos a avanzar. Al entrar, hileras de pequeñas antorchas se encienden solas, iluminando las paredes húmedas.
—Esto siempre me pone los pelos de punta —murmura Olivia.
Olivia extrae un cuchillo de su cintura con una rapidez cegadora. Volteo justo a tiempo para ver cómo la hoja vuela por el aire. Laura atrapa el arma por el mango antes de que se clave en su pecho, demostrando unos reflejos impresionantes.
—¿Estás loca? —le espeta Laura, exasperada.
—No te escuché venir —responde Olivia con una frialdad que corta.
—Deberías entrenar más tus sentidos —interviene Alex con esa calma poco común que siempre parece mantener en los momentos de tensión.
Laura camina hasta reunirse con nosotros. Cuando estamos todos dentro, escuchamos cómo la cascada vuelve a su cauce, sellando la entrada y escondiendo la cueva una vez más.
—Guarden silencio —les advierto en tono bajo—. ¿O es que olvidaron a los espíritus que duermen en estas paredes?
—Los recuerdo —Laura se abraza a sí misma de forma exagerada—. Y es por eso que siempre me da escalofríos entrar en este lugar.
Ignoramos sus comentarios y seguimos el camino iluminado. Alex nos guía y nos movemos como un solo cuerpo hasta que llegamos frente al Velo. Un espejo inmenso que abarca toda la pared de la cueva nos da la bienvenida. Todos nos vemos reflejados en él, pero este cristal es la entrada a nuestro mundo, a nuestro hogar.
Como siempre, el reflejo es impresionante porque nos muestra a nuestras mitades, nuestras almas: nuestros lobos. A mi lado se ve un gran lobo Marron, "Mi mitad, soy yo, pero al mismo tiempo no", pienso mientras observo su mirada salvaje.
Olivia aparece junto a su gran loba rojiza y Laura con su loba gris. Pero en Alex es diferente. Veo la conmoción en sus ojos azules cada vez que se encuentra con su reflejo; solo en este lugar puede ver a su bestia: un lobo de un extraño pelaje azul, más pequeño que los demás debido a su mestizaje.
—Pensé que ya estaba acostumbrado —dice Alex con un matiz de inquietud—, pero no puedo evitarlo.
—Lo sé, amigo.
Él lleva su mano derecha al pecho y suelta un suspiro tembloroso.
«Lo más difícil es saber que está ahí y no poder convocar a mi otra mitad»
susurra en mi mente con una tristeza profunda.
«Algún día podrás hacerlo» le aseguro.
«Después de tantos años de intentar... ¿Aún crees que podré lograrlo?» Me mira incrédulo por un instante.
Me encojo de hombros, manteniendo la mirada. De pronto, Alex desvía su atención hacia la persona que tengo en mis brazos y frunce el ceño.
—Su bestia no se refleja en el Velo. Eso no es normal.
Laura se atreve a decir en voz alta lo que yo había intentado ignorar a propósito. Esa es la verdadera fuente de la inquietud de Alex y la razón por la que Olivia está tan nerviosa.
—Quizá está muy débil y por eso el Velo no la refleja —sugiero, aunque no estoy muy convencido.
—No creo que ese sea el caso, Azel —Olivia se adelanta—. Sabes que si no se refleja es un problema. Significa que es humana... y cruzar el Velo la matará.
—No es humana, ya vieron lo que pasó allá atrás, es uno de los nuestros —Laura cruza los brazos sobre su pecho—. Es imposible que una simple humana haga eso. Todos sentimos a su mitad, a su bestia; aun sin despertar, era muy poderosa.
—¿Qué posibilidades existen de que el bastardo de allá atrás le haya hecho algo? —pregunto con la mandíbula tensa.
—Si lo hizo o no, creo que nunca lo sabremos, Azel. Además, salvó tu vida —Alex señala a Alina—. Y tú salvaste la suya; recuerda que hiciste un juramento de muerte. Aunque no sé si eso aplica solo a tu lado humano... si te quedas sin humanidad, estaremos en problemas.