Se la llevan. Se llevan a alguien tan importante para mí, y aun así, ellos la conocen mejor que yo.
“Hiciste lo mejor para ella” (dice mi otra mitad)
Cuando estamos en esta forma, le cedo el control; sé que no hará nada para lastimarnos, y esa niña es demasiado importante para nosotros.
Gracias a mi habilidad, los lobos no han podido detectarme, aunque esa loba gris que enviaron a seguirme estuvo muy cerca. No son tan novatos ni tan jóvenes como creí.
“Se la llevan a través del velo. Fue bueno lo que hiciste.”
Era necesario. No pueden saber quién es; aún no.
Me escondo entre la maleza y observo cómo todos se dirigen a la entrada. La cascada vuelve a su cauce.
“Debemos esperar a que los niños crucen.”
Nuestra habilidad es nula dentro de la cueva.
Unos minutos después, nos dirigimos hacia la entrada. Mis sentidos, en esta forma, están aún más alerta. De repente, el lugar comienza a temblar; sé que la niña logró cruzar. La tierra sabe que ha pasado demasiado tiempo lejos de casa; los espíritus hablan.
“Volvamos.”
Debemos protegerla a toda costa.
“No la dejaremos ir de nuestro lado nunca más”
Le ordeno a la cascada que se abra para mí y esta obedece. Avanzamos con pasos firmes hacia nuestro hogar. Al fin podemos regresar y, esta vez, no volvemos con las manos vacías.