Todos los que no pertenecían en aquella oficina ya se habían retirado. Ilian si pertenecía ahí pues era la persona más importante para Krow en ese momento. Ella tenía en su totalidad las cartas sobre la mesa y la información que más servía al hombre lobo.
Después de su confesión el silencio se apoderó del lugar. Ella estaba muy cerca de Krow, se lo dijo casi como un susurro pero que con la potencia en sus odios bastó para escuchar con claridad.
-¿Genes de lobo? -Preguntó muy desconcertado y tratando de asimilar lo que le dijo. -¿Qué quieres decir?
El sabía perfectamente lo que ella estaba tratando de decirle pero al no saber que responder recurrió a este tipo de preguntas con la que sales del problema momentáneamente.
-Dentro de mi cuerpo, corre sangre de licántropo. -Queria seguir susurrando, pero el movimiento de Krow lo hacía más difícil así que alzó un poco la voz. -De hecho también podría tener sus habilidades, claro una vez que despierten.
La jaló del brazo para llevarla a la parte de atrás, donde le había sugerido que ella durmiera. -¿Por qué me estás diciendo esto? No lo creo.
-Se que no lo vas a cree y no pretendo que lo hagas. Solo quise compartir contigo el motivo por el cuál me eligieron.
El líder lobo se llevó las manos ala cabeza en señal de estar teniendo una asimilación difícil por lo que escuchaba.
-He escuchado que es casi imposible que una mujer se desarrolle como licántropo. ¿Qué sucedió?
-Tú lo has dicho, es casi imposible. -Sus ojos mostraban un brillo muy íntimo, este tema era algo tan personal que al recordarlo se ponía sentimental.
-Quiero que me cuentes toda la historia. -Estaba muy interesado por algún motivo, creía que la información era un plus muy grande en la vida. -Tal vez no es el mejor lugar pero si un buen momento. Tenemos la noche libre, no podemos salir de aquí.
-No me gustaría que los demás se entraran.
-¿Por qué no? Para mí te has tardado. Si ellos lo hubieran sabido confiaría en ti más rápido.
-Yo no tengo ninguna habilidad activa. Mi parte lobo está dormida.
-Debes despertarla, yo te enseñaré todo. -Por primera vez se veía muy animado. Esa confesión le hizo sentirse identificado con ella y que esto le haría tener una mejor relación.
-Yo no deseo activarlas. -Ilian bajó la cabeza para decir esto. Era su decisión pero tenía que esta, le causara conflicto contra Krow.
-¿Por qué no? Ser un licántropo es lo mejor que te puede para. -Intentaba animarla con un poco de sarcasmo para que ella despertara lo más pronto posible.
-En primer lugar es porque para despertar mis poderes de lobo, tengo que matará alguien y eso no lo deseo hacer. -Su voz era muy débil, triste, como si renegara de está condición. -La segunda es porque nadie puede asegurarme que una vez que los active pierda mis poderes mágicos y jamás vuelva a lanzar un hechizo, eso me dolería.
-¿Cómo sabes qué eso pasará? -Seguía en modo positivo.
-No lo sé, pero recuerda que la magia no se lleva con la sangre licántropa. Si tengo que elegir prefiero la magia.
-No sabes lo que dices, es mucho mejor ser un lobo. -Se paró firme y muy erguido, le daba mucho orgullo serlo. -Además mira a mi hermano, el es un hombre lobo nato que se adaptó para usar magia, es posible.
-Eso es todo lo contrario, el ya era un lobo. La magia no corría por su sangre, simplemente aprendió a hacer hechizos. -Y ella contrarrestaba con su negatividad. -La magia no es solo hacer un hechizo, los que la llevamos por dentro podemos tener visiones, absorber energía de la naturaleza y otros lugares, entre muchas otras cosas. Tú hermano solo activó la magia de una manera externa, no puedo confiar en no perder mis poderes.
-Es un comentario muy drástico, ¿Te das cuenta que podrías tener un gran poder si combinas ambas cosas?
-Sigues hablando como si eso fuera posible, nadie tiene la certeza.
-Exactamente mujer, nadie tiene la certeza de que esto falle o funcione. -Se recargó en el sillón. -Si te conviertes en un lobo y pierdes tus poderes, aún podrás hacer hechizos pues ya los conoces.
-Creo que no has entendido, si pierdo mis poderes no podría usar ni siquiera el amuleto. -Lo tomó de su pecho, los lobos se lo habían devuelto en cuanto finalizó el juicio. -Los objetos mágicos como este solo funciona en personas con la magia en su sangre.
-Solo tú lo ves como un problema. -Seguía relajado, parecía que la compañía y la conversación le eran agradables pero aún se sentía cansado así que buscó el equilibrio entre ambas cosas. -Mejor dime, ¿Cómo es que hay sangre de lobo en tu clan y en ti?
-Es una larga historia. Tuve un antepasado que se enamoró de una bruja, algo prohíbo en aquella época. -Miraba hacía arriba como imaginando lo que su mente redactaba. -Pero a ellos no les importó así que siguieron su amor por muchos años. Ese amor generó una unión y después tres hijos. Esos pequeños eran considerados fenómenos. Tuvieron varias anomalías, no pertenecían a ninguno de los dos bandos, ni a los lobos ni a las brujas, no pudieron definirse en alguno.
Sus deformaciones no solo se veían en la parte mágica, también se notaron en lo físicos.
-Las deformidades solo eran mal vistas por los humanos, los lobos lo veían como cualidades y dones para la vida. -De pronto y sin que Ilian lo esperaba, se recorrió hacía sus piernas para recargarse en ellas. La joven bruja se sorprendió y sintió raro sentir su cabeza encima de sus piernas. No supo cómo corresponder a esa acción ni tampoco qué significaba. No sabía si acaricia su cabeza, retirarse de ahí, dejarlo pasar, preguntarle si estaba bien, o simplemente disfrutar el momento. En cuanto al significado no sabía si le estaba insinuando algo o simplemente se equivocó o era una acción cariñosa.
-¿Qué sucede? -Preguntó con tono molesto Krow al notar el silencio que su compañera había generado.
-Nada, solo me detuve un momento. -Se sonrojó nuevamente borrando todos esos pensamientos y concentrarse en la situación actual. -Te seguiré contando la historia. El primer hijo fue muy bien recibido. Comenzó a cambiar en el transcurso de los años. Un niño que se desesperaba por todo y cuando lo hacía ocurrirían grandes fenómenos en el clima. Era una persona muy berrinchuda que en ocasiones caminaba como lobo mientras que sus padres le hacían caminar como humano pues vivían en un pueblo de hechiceros que no aprobaban eso. Tuvo dificultades para hablar y no podía comunicarse de otro modo.