Destino encantado

La profecia

KEN

Pienso si debería saltar por la ventana antes de cruzar el umbral de la puerta. Lo pienso también mientras camino por el pasillo y, claramente, cuando observo la madera que separa a Ryan de mí. Me tomo mi tiempo para identificar la ventana más cercana mientras decido si debo tocar la puerta o simplemente abrirla. La última opción parece demasiado invasiva, pero podría despertarlo si está durmiendo o alertar a Raquelle de mi presencia.

Pienso, pienso, pienso.

El pomo de la puerta rechina levemente cuando lo giro. Empujo apenas unos milímetros, lo suficiente como para no poder ver el interior de la habitación. La lámpara se enciende segundos después. Nadie habló de esto, pero era un trato tácito: podía entrar. Me deslizo casi de puntitas aunque ya no sea necesario. Cierro la puerta tras de mí intentando hacer el menor ruido posible.

Ryan está recostado en la cabecera de su cama. La habitación está perfectamente ordenada, algo que parece una novedad. La luz de la ventana ilumina levemente las estanterías, donde sus trofeos destellan y proyectan sombras en las paredes. A pesar de estar abierta, el aire no se siente suficiente en ningún lugar. Una de las ultimas veces aqui, estaba dentro del clóset. Literalmente. Ryan ojea las páginas de un libro que parece de la época de las cavernas con un lomo marron muy simple, cuyo titulo no alcanzo a leer con claridad por la poca luz. Lleva puestos unos pequeños cristales rectangulares sobre los ojos y no parece preocuparse por mi presencia.

—¿No crees que venir a la habitación de alguien en medio de la noche es muy sugerente de tu parte? —dice sin despegar la vista de las páginas.

Sabía que no debía venir.

—Quiero hacerte algunas preguntas.

—¿Ahora eres detective, Kenny? —responde sin ánimo de entablar una conversación.

¿Ahora eres payaso? Me estoy muriendo de sueño y, definitivamente, a esta hora no estoy para juegos tontos. Pero soy yo quien está irrumpiendo en su habitación.

Mantente sereno para no caer en la locura, Kenneth Carson.

—Me parece que tu novia debe estarte esperando. No deberías engañarla de manera tan descarada —murmura, molesto.

—¿La mujer que vino hace rato...?

—Soy una tumba con ese tema —decreta, despegando la vista por primera vez.

—¿La directora, verdad? ¿Qué hacía aquí?

—Una tumba —repite mientras hace el gesto de sellar sus labios.

—¡Entonces sí sabes algo y no nos lo has dicho! Sabes que Barbie puede meterse en problemas si la atrapan. Ni siquiera sabemos qué está pasando, ni que quiere, tu tienes una idea y necesito que me lo digas.

Ryan cierra el libro y lo tira en la mesita de noche. Me mira escéptico, como si le estuviera rogando de rodillas. Maldito imbécil bastardo. Por alguna razón, se nota enojado. No es mi maldito problema lo que este pasando en su maldito libro.

—Bien, convénceme —dice acomodándose en la cabecera—. Una pregunta y me das esa bonita camiseta. ¿Te parece?

¿Qué? ¿Ha quedado en bancarrota que ahora necesita mi ropa?

—No creo que mi ropa sea muy tu estilo, ni que te quede tampoco —respondo.

Ryan suelta una carcajada que no logro entender.

—No. Te quitas una prenda por cada pregunta que quieras hacer —explica.

Ryan debe ser la persona más imbécil sobre la faz de la Tierra. Y después voy yo, por esperar que contestara mis preguntas sin decir alguna estupidez. No duro ni cinco minutos. Barbie tendrá que sacarle las respuestas a Raquelle; la veo con más posibilidades.

—Suerte con eso —digo, levantandome.

—No vas a obtener respuestas de nadie más aquí. Y quienes lo saben, nunca te lo dirían.

—¿Y tú sí? ¿Hoy te levantaste con ganas de salvar a los prófugos?

—Te estoy dando una oportunidad —menciona con su sonrisa espeluznante.

¿Por qué está tan seguro? y ¿Por qué me siento tan ansioso?

En este momento, debo elegir si llegaré al cuarto sin respuestas o sin ropa. No sé cuál es peor. Aunque no necesariamente tengo que quitarme los pantalones a la primera. A veces, hay que hacer los sacrificios más estúpidos por las causas más nobles.No es la gran cosa ¿o si?

Ryan permanece expectante desde su cama. Me siento en el sofá frente a él y me dejo caer, presenciando cómo su sonrisa se amplía al notar que entre en su juego.

—¿Qué hacía la directora aquí? —digo, mientras retiro el zapato de mi pie.

Siendo pretencioso, pero no demasiado. Pude haber empezado con un cordón.

—Vino a hablar con Raquelle sobre la desaparición de Barbie —responde sin despegar la vista.

Está midiendo sus palabras para no dar ni una pizca de información extra. Y en este momento maldigo el hecho de que me visto como un maldito personaje de fondo.

—¿Por qué con ella? —digo, retirando mi otro zapato.

—Espera que ella le ayude a encontrarla. Son cercanas.

—¿Y porque justo ella? ¿ no seria mejor avisar a sus padres o contarlo al instituto?

—Esa es más de una pregunta —recalca mientras se quita el suéter—. Ahora es mi turno de preguntar.

De inmediato fijo la mirada en la alfombra sin planear despegarla hasta salir de la habitación.

—¿Por qué estás saliendo con Barbie?

¿Por qué eso es importante ahora? Disfruta excesivamente de molestarme.

—Porque me gusta —miento, retirando mi calcetín—. ¿Por qué la directora vino directamente a Raquelle en lugar de preguntarme a mí?

—Raquelle le ha estado ayudando por un tiempo. Confía en ella para este tipo de cosas.

Siento la intención de Ryan de hacer otra pregunta y eso significa dos cosas: va a ser sobre mi relación con Barbie y se va a quitar otra prenda. No me cabe duda de que este hombre solo trae tres cosas encima y ya se quitó una.

―No es necesario que sigas quitándote cosas. Tú respondes y yo respondo, sin necesidad de este juego.

―Le quitaría lo divertido.

―En serio, no...

Escucho cómo se levanta de la cama, y siento que la habitación es el mismísimo infierno. El calor y la certeza inminente de cómo va a terminar esta conversación me pesan en el pecho.



#5108 en Fantasía
#795 en Ciencia ficción

En el texto hay: romance, boyslove, girlslove

Editado: 03.02.2025

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.