Destino (familia O-R)

En contra

Yo me enamoro de lo extraordinario, de lo difícil, de lo inalcanzable, de lo que duele.

Malú está recibiendo un ramo de lirios. Su alegría se esfuma al leer la tarjeta „Gracias por la salida. P.S. No te obedeceré“. 

Enojada entra en el comedero donde los 3 comen - ¿Quién salió ayer? (Poniendo la tarjeta sin firma en la mesa a la vista de los 3) 

-¿Qué pasa, amor? (Pregunta Marin probando acariciar le la mano que ella mueve) 

-Ve, tú solo (apuntando a la tarjeta). 

A pesar de tener la vista abajo a Valeria no le pasa desapercibida la mirada que le está dando la callada de Karla.

Cuando Marin logro calmar a Malú y terminaron de desayunar, Karla siguió a Valeria por lo que Valeria decidió irse para el cuarto. 

-¿Me puedes decir lo que pasa? 

-¿Con qué? 

-Valeria, no te hagas que en la mesa calle, pero aquí no lo voy a hacer. ¿Con quién estabas? 

-¿Qué importa? 

-Importa, porque sé de una persona para la que los libros son sus favoritos y eso no me gusta. 

-¿A quién? (Pregunta sin mostrar mínimo interés) 

-A una persona de la que escuchaba mucho (cambiando su exigencia por un tono lastimero). 

-Qué revelador.

-¡Valeria! 

-¡¿Qué?! 

-Por favor (junta sus manos), - te imploro dime qué no es lo que me imagino. 

-¿Y qué es lo que te imaginas? (Pregunta con tono de misterioso interés) 

-Valeria (el tono de Karla es de imploro para que no se hace que no sabe). 

 

 

 

Eduardo de reojo no deja de mirar a su feliz hermano que no dejo de silbar desde que bajo a comer, sonriendo él mismo por el comportamiento de Fabio comienza negar con la cabeza. 

-¿Qué pasa con ustedes 2? (Pregunta Luciana viniendo hacia la mesa y encontrándonos así) 

-Nada. (contesta Fabio, al cual Eduardo ha dejado que responda interesado por su respuesta) 

-¿Hm, dices nada y no dejas de silbar feliz y tu hermano negar con la cabeza mientras sonríe y no les sucede nada? 

-Sí. (Luciana se va, moviendo la mano para bajo; no dejarse envolver en sus secretos) 

-Ahora sí, ¿dime qué pasa? (Lo sorprende Eduardo) 

-¿Qué pasa, de qué? 

-Tu comportamiento no es el habitual.

-¡Ayy! Ustedes nunca nada está a su gusto. Cuando estoy feliz no les gusta, cuando estoy enojado no les gusta, cuando hago maldades no les gusta. Ilumínenme y dígame ¿Qué les gusta, cómo debo ser? 

Sorprendido por su disgusto, Eduardo lo intenta calmar - Calma, no te enojes, solamente nos sorprende tú, nunca te comportas como esta mañana, ¿Por qué tan feliz? Es lo único que nos preguntamos. (la vista de Eduardo se va de Fabio a su celular al oír que ha recibido el mensaje) 

Karla: Por favor, te imploro, me arrodillaría si pudiera. Averíguame ¿dónde está Fabio ayer??? 

Percibiendo la preocupación en su mensaje, Eduardo levantó la ceja y le lanza una mirada a su hermano.

Eduardo: ¿Por qué? 

-¿Qué hacías ayer? (Confundido y con la ceja arriba, pregunta Eduardo) 

Karla: ¡Solo hazlo!!! 

-Ayer. (inocente, repite Fabio) 

-Si, ayer. 

-¿Cuándo? 

-Todo el día, enumera. 

-En la casa, en la oficina, me fui a comer y viene a casa. 

-¿Por qué? ¿Quién fue eso? (Confundido enumera y lo pregunta apuntando con el dedo al celular) 

-No lo sé, pero suena importante. 

-¡Ah, Karla! (Golpeando con la mano por la mesa al dejar la servilleta y apoyarse al respaldo) 

-Si, ¿Tienes idea por qué preguntaría algo como eso? 

-¡No! (Negando también con la cabeza) - Me voy al trabajo (levantándose). - Para qué le puedes informar y de eso. 

 

 

 

-Hola (dice Fabio con una inmensa alegría). 

-¿Qué haces aquí? (Le reprocha, cuidadosa Valeria) 

-Qué pregunta, vine a verte y hablar. 

-Vete, que no tenemos de que (viendo sobre su hombro). 

-¿Qué pasa, por qué te comportas en este modo? 

-Porque... 

-Porque tú aquí no tienes que hacer, lárgate (la interrumpe Karla que a penas llegó haciendo que Valeria se queda de piedra y Fabio voltea). 

-Karla, de... (Comienza Fabio) 

-Nada Karla, aquí tienes las puertas (sosteniendo las abiertas con la mano a jara). 

-No, no me voy a ir hasta que no me dejes hablar y hablé con Valeria (volviéndose hacia ella). 

Con la dura mirada de Karla sobre ella, Valeria reacciona - Vete (empujándola hacia la salida). - Por favor vete. 

-Okay, solo esta vez. 

La mirada de Karla no se suaviza ni cuando Fabio se marcha, haciendo que Valeria exhala el aire y apoya el codo en la caja para pasarse la mano por el cabello.

De ese estado la sacan, duras voz de su hermana - ¿Me explicas que a penas paso aquí o lo deduzco sola? 

-Nada, de verdad. (alterada y nerviosa, Valeria prueba calmar la situación) - Por favor, Karla. 

-¿Te queda claro que comprendí todo, que no? (Con la cabeza abajo y los ojos a los que las lágrimas comenzaron salpicar, Valeria asiente. Exhalando el aire y pasado con las manos por el rostro, tranquila Karla, le dice) - Valeria, únicamente no quiero que te hagas daño, conmigo fue suficiente. Mientras a ti te endulza el oído, a mí me agrede y a esa forma nada positivo va a salir. Te pido, mantente alejada. (abrazándola) 

Respondiendo al abrazo, las lágrimas comienzan caer por los ojos de Valeria cuando deja la barbilla en el hombro de su hermana - Ni no pensé diferente. Sí, tuviste razón con lo de esta mañana, salí con él, pero no lo pienso repetir. Fue la cosa de una sola vez.

 

 

Furiosa Karla entra en la oficina de Fabio, gritándole - Aléjate de Valeria, te advierto que no voy a dejar que le destruyas. 

-Tú no me puedes decir que hacer, si ni tú no lo haces.

-En cambio, de ti, yo no estoy mala y hago daño a los demás. 

-Tú a mí me hiciste daño hace mucho. Hace tiempo separaste mi familia y sigues haciéndolo. 




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.