Destino o Casualidad

MATÍAS

Buscar un inicio es empezar por tu final.

Lo poco que pude descubrir sobre Matías es que su madre se llama Angela, tiene 27 años y vive en uno de los distritos más peligrosos de todo Lima.

Odette me explico como encontraron a Matías y en qué circunstancias lo trajeron al refugio, mientras mas sabia de su historia mi impotencia era mayor. La frustración y rabia eran inmensas y solo sentía la necesidad de poner a Matías en una esfera de cristal para que nadie mas se atreva a lastimarlo.

Solo pensar que hay mas niños y niñas que son maltratados y nuestro país dejando libres a los malnacidos que hacen daño. Así como Matías, como Mia hay muchos niños que son maltratados, violados, asesinados y la sociedad no hace absolutamente nada por parar esto.

La mayoría de mujeres que están en el centro de acogida han sido maltratadas, las niñas son huérfanas, los jóvenes han sido repudiados y esclavizados, los niños desatendidos por padres alcohólicos, drogadictos o simplemente ausentes.

Ahora mi mayor preocupación es encontrar a la señora Angela, quiero saber si ella extraña a su hijo, si esta dispuesta a cambiar por Matías. Si esta dispuesta a dejar esa vida por empezar algo nuevo con su hijo.

Llego a uno de los barrios mas peligrosos de Lima y solo veo a muchos jóvenes mirarme, a niños jugando descalzos y algunas mujeres paradas en las esquinas de hoteles.

Respiro y busco la casa de Matías.

—¿Cómo es tu casa? —le pregunto

—Es amarilla, pero esta sucia y se ve como negro, Hugo y sus amigos siempre la ensucian con negro —me dice él

—Y tu mamá ¿Cómo es? —le pregunto

—Mi mamá es guapa, sus ojos son grandes y marrones, su cabello es —hace formas con sus dedos por lo que entiendo que el cabello de su madre es ondulado

—¿Cómo se llama tu mami?

—Angela, Angela Salvador y tiene 27 años

Busco aquella casa amarilla y la encuentro. Voy hacia allá y solo espero que Angela este para poder conversar tranquilamente.

Toco la puerta dos veces y una mujer de mediana estatura me abre, su tez es morena, su cabello ondulado y sus ojos marrones claros, estoy seguro que ella es Angela.

—Angela ¿cierto?

—¿Quién eres y que quieres?

—Solo vengo para hablar de Matías

 Al solo mencionar el nombre de su hijo ella tiembla y sus ojos se llenan de lágrimas.

Ella se hace a un lado y me deja ingresar, su casa esta desordenada y el olor a marihuana es inmenso. Los muebles están rotos y hay muchísimas botellas de cerveza.

—¿Está bien?

—Primero hablemos de ti, cuéntame porque se te perdió o como se te perdió

—Tenia 19 años cuando conocí a Harry, solo estaba enamorada y le hice caso. Estuvimos juntos hasta que yo cumplí mis 20 y después simplemente me dijo que tenia que volver a su país, él era rubio, ojos azules, piel blanca y muy alto. Cuando se fue a los dos meses me di con la sorpresa de que estaba embarazada, mi madre me boto de casa y no tenia donde ir, pero decidí tenerlo. La pase muy mal y aun mas cuando Matías nació, nadie quiere a una mujer soltera para trabajar y encima con el chamaco de meses. Fue entonces que conocí a mis parejas y ellos me ayudaban económicamente con Matías, empecé a tomar de mas y hasta a drogarme mientras mi hijo me veía. Matías era un niño feliz hasta que conocí a Diego, mi pequeño Matías tenia 4 años cuando yo empecé una relación con Diego, lo conocí porque él me empezó a vender, con el paso de los días nos acostamos y decidí que se venga a vivir con nosotros. Al inicio solo me golpeaba a mi cuando estaba drogado, pero después empezó a maltratar a mi hijo, yo no quería que él también me abandone así que le decía a Matías que haga caso en todo sin saber lo que el monstruo de Diego le comenzó a hacer. Yo no podía más y decidí dejarlo en la puerta de ese refugio, solo quería que Matías este bien y deje de ver a su madre como una drogadicta que no lo protege de quien le hace daño. Cuando deje a Matías y llegue a casa me encontré con Diego, estaba furioso y se desquito conmigo para luego irse y ya no regresar.

Angela tiene las mejillas mojadas por sus lágrimas, su respiración es irregular y suspira cada dos por tres.

—Tranquila, yo quiero ayudarte para que puedas recuperar a Matías.

—Yo solo quiero que mi hijo no me odie —dice ella con un llanto desgarrador.

—Él no te odia ni te va a odiar Angela, Matías te ama mas de lo que te puedes imaginar.

Ella agarra mis manos y se aferra a ellas.

—Ayúdame a recuperar a mi hijo —me dice y siento como todo mi cuerpo se relaja

—Empezaremos con tu desintoxicación

Si hay algo complicado es que Angela deje las drogas, su cuerpo esta tan acostumbrado a esa sustancia que le costara bastante, es difícil pero no imposible. Ella debe aprender a controlarse y saber qué es lo malo y que es lo bueno, ella debe entender que es adicta y tiene que dejar ese mal hábito.

—Lo hare, quiero dejar esta vida para poder darle lo mejor a mi hijo.

Lo mejor será llevármela conmigo al refugio y que después Odette me ayude a encontrar un centro de rehabilitación para que Angela empiece su tratamiento.

—Hoy iras conmigo, pero no puedes ver a Matías

—Está bien

Ella no puede verlo porque Matías pensara que su madre vino por él y cuando ella se vaya al cetro de rehabilitación se llevara una gran decepción y es lo que menos quiero.

Tomo un taxi y Angela sube conmigo, el viaje dura como una hora y al bajar Angela llora y su cuerpo empieza a temblar.

—¿Qué sucede?

—Hace cinco meses deje a mi pequeño y no regrese por él —me dice y llora cubriéndose el rostro con las manos.

Me acerco a ella y la abrazo para que llore en mi hombro.

—No pienses en eso ahora, de hoy para adelante será un nuevo comienzo y así podrás recuperar a tu hijo.




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