Destino ó casualidad

capitulo 4:

Cristian se acomodó la mochila mientras entraba al aula. La resaca del día anterior todavía lo perseguía, pero había decidido enfrentar la mañana con la cabeza en alto.
—Sobreviví a la resaca —susurró para sí mismo—. Solo sobreviviré al profesor y ya.
Noah y Dylan ya estaban en su fila, con sonrisas cómplices.
—Adivina quién sigue pensando en la fiesta de anoche —dijo Noah sin mirar.
Cristian suspiró y buscó un lugar libre. Entonces vio a Andrea, sentada con una amiga, sonriéndole. Ella le guiñó un ojo y, de repente, la clase pareció menos terrible.
—Buenos días, señor resaca —dijo Andrea al sentarse junto a él.
—Hola… —respondió Cristian—. Prometo no vomitar en clase.
Andrea soltó una carcajada.
—Bueno, ya es un progreso. Últimamente tus proezas son dignas de documental.
—¿Yo? —Cristian fingió indignación—. Solo tuve una noche normal.
—“Normal”… —Andrea alargó la palabra con sarcasmo—. Sí, claro. Bailando salsa encima de una mesa, totalmente normal.
Cristian rodó los ojos y sonrió. Por primera vez en días, se sentía ligero cerca de ella.
Las horas pasaron entre risas, bromas y discusiones absurdas con Noah y Dylan. Incluso lograron que el profesor se confundiera con una pregunta ridícula, y todos terminaron riendo.
Más tarde, en el campo de prácticas, Cristian estaba concentrado en los ejercicios de coordinación. Andrea había decidido acompañarlo y, aunque apenas sabía jugar, estaba emocionada por aprender.
Cristian pasó la pelota hacia ella. Andrea tropezó, pero logró controlarla.
—¡Vaya! —dijo él entre risas—. Eso fue… interesante.
—Mi estilo es espectacular —respondió ella, levantándose rápidamente—. Solo necesito práctica.
Cristian se acercó, mostrándole cómo apoyar el pie y empujar el balón suavemente.
—Así. Controla la pelota con el borde y mantén los ojos en el objetivo.
Andrea imitó los movimientos y falló de nuevo.
—¡Hey! —Cristian rió—. Casi lo tienes. Solo un poco más de equilibrio y un poco menos de miedo.
—Equilibrio y sin miedo… suena más fácil de decir que de hacer —dijo Andrea, sonriendo traviesa.
—Entonces lo haremos divertido —dijo Cristian—. Cada vez que falles, corro tras la pelota y te persigo.
—¡Eso no es justo! —Andrea gritó entre risas mientras corría detrás del balón.
Pasaron casi una hora entre carreras, goles torpes y bromas. Cada vez que Andrea fallaba, Cristian la empujaba levemente para que no cayera, y ambos terminaban riendo a carcajadas.
—Nunca pensé que jugar al fútbol fuera tan divertido —dijo Andrea recuperando el aliento.
—Te dije que iba a ser divertido —dijo Cristian sonriendo—. Aunque yo también estoy aprendiendo… contigo.
—¿Yo? —Andrea arqueó una ceja.
—Sí, tú me estás enseñando a disfrutar el momento —dijo él mientras lanzaba otra vez la pelota.
De repente, Leo, uno de los compañeros del equipo, se acercó mientras guardaban las pelotas.
—Oye, Cristian… antes de empezar, ¿quieres probar algo? —dijo sosteniendo un pequeño envoltorio.
Cristian levantó la mirada, alerta.
—¿Qué es eso?
—Tranquilo, solo algo para relajarte. Te ayuda a jugar mejor.
Cristian tragó saliva. Miró a su alrededor, viendo que nadie más prestaba atención. Una parte de él decía “no, nunca”, otra parte apenas dudaba.
—No… gracias —dijo finalmente, su voz más firme de lo que él sentía.
—Como quieras —dijo Leo encogiéndose de hombros—. Pero si cambias de opinión, ya sabes dónde encontrarme.
Cristian asintió y volvió a concentrarse en los ejercicios. Sabía que decisiones más complicadas estaban llegando y que tendría que enfrentarlas muy pronto.
Mientras tanto, en París, Laura estaba lista para la reunión más importante de su vida. Entró al salón con los bocetos de la colección “De la chenille au papillon” en mano, respirando profundo.
—Señores, esta colección representa transformación, delicadeza y fuerza. Cada diseño combina materiales clásicos con técnicas contemporáneas, pensados para atraer a clientes exigentes y a un público joven que busca elegancia con innovación —dijo Laura, mostrando cada pieza.
Un inversionista levantó la ceja.
—¿Qué diferencia esto de otras colecciones de lujo?
—La atención al detalle y la funcionalidad —respondió Laura con seguridad—. Por ejemplo, en este collar la mariposa está realizada en plata blanca y diamantes pequeños, y el colgante se puede ajustar a distintos estilos de cuello, algo único en el mercado.
Los inversionistas se miraron sorprendidos.
—Interesante —dijo uno—. Innovador y elegante.
Laura continuó explicando cada diseño, respondiendo preguntas complicadas y mostrando entusiasmo genuino. Cada palabra transmitía pasión.
—Laura, has logrado convencerlos —dijo Tomás, sonriendo—. No solo de la colección, sino de que eres la persona indicada para liderar este proyecto.
Laura respiró profundo, emocionada y aliviada a la vez.
—Gracias. Prometo hacer todo lo posible para que la colección sea un éxito.
—Entonces, firmemos el contrato —dijo Tomás—. Todos estamos de acuerdo.
Laura sonrió, sintiendo que el miedo se transformaba en confianza y esperanza.
Mientras Cristian disfrutaba enseñándole técnicas a Andrea en el campo, Laura lograba consolidar su primer gran triunfo profesional.
Aunque a kilómetros de distancia, ambos estaban en caminos paralelos: aprendiendo, creciendo y enfrentando decisiones que los cambiarían para siempre.

holiiii como estan ,solo quería decirle que actualizo cada 2 días apenas voy empezando a escribir y mi lluvia de ideas se está convirtiendo en tornado porque quiero agregar de todo , les cuento que estoy haciendo la playlist de ´´Un amor inocente´´ y ya les adelanto que Morat estará en la playlist ,siento que sus canciones van mucho con Cris y Lau

para adelantos ,spoilers y actualizaciones:

laurabooks21




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