Para Laura la mañana comenzó con el pie izquierdo porque se despertó tarde para el trabajo,fue al baño se duchó y se pusó sus botas altas color camel y un vestido color crema que le llegaba a la mitad de su mulso
hola buen día, me da tres croisant de chocolate por favor—le dijo Laura a la cajera de la panadería que estaba abajo de su edificio
¿si claro, desea algo más?—ehhhh....si un...carajo!!! nonono así está bien,gracias
Laura salió corriendo despues de pagar , mientras iba de camino a la joyería desayunaba el croisant pero no le dió tiempo comprar el café porque ya llegaba tarde y Tomás la iba a matar , aunque lo iba a sobornar con el croisant que le compró.Laura llegó al trabajo despues del horrible tráfico que había desde temprano.
tarde—Tomas la miro y vio que llegaba despeinada y con una pequeña mancha de chocolate y rió
sip peroooo...te traje un croisant de chocolate y esta calentito—le dijo Laura burlona ofreciendole el croisant,Tomás lo tomo riendose y se lo comió rápido ,Laura sabía cuanto le fascinaba
punto para mí ,soy una genia
Sabes por intentar llegar temprano compré los croisant y no el café , me muero por uno...sabes si la cafete...
justo a tiempo compré dos ,bonjuir Laura —le dijo Bastien riendo levemente y coqueto pasandole el café a Laura en la mesa
uhhh... ehhh...gracias Bastien —Laura lo miró a los ojos y sonrió tímida
Tomás los miro y río pícaro ,el ya sabía que algo podría haber ahí y le encantaba la idea porque hacían linda pareja y veía a Laura un poco sola y necesitaba disfrutar de la vida ,no todo tenía que ser trabajo , ella vivían tan centrada en su trabajo que muchas veces olvidaba disfrutar el proceso y las cosas tan bonitas que hay en el mundo por explorar y aun no conoce
—Mírenla —dijo Tomás—. La sonrisa.
—¿Qué sonrisa?
—Esa sonrisa.
—No sé de qué hablas.
—Claro que sí.
Tomás cruzó los brazos.
Laura casi se atragantó con el café.
—¡Tomás!
—Así que sí hay alguien.
—No hay nadie.
—Se llama Bastien.
Laura cerró los ojos.
—Te odio.
Tomás soltó una carcajada.
—No me odias.
—Un poquito.
—Ni siquiera.
Los dos terminaron riéndose.
me gusta...los mjm diseños—le dijo Bastien apoyando sus manos en el escritorio de Laura riendo y a la vez concentrado en los bocetos o intentando concentrarse
como sabías que me gusta el cafe muy dulce —le preguntó Laura a Bastien ya que le compró el café justo como le gusta
tal vez soy un acosador...Bastien rio — lo mencionaste en la cena ...yo solo lo compré esta mañana sin tener idea que lo tomarías tú, me dio gusto no comprar mi café de siempre amargo
La mañana comenzó con una vibración insistente sobre la mesa de noche.
Cristian abrió un ojo.
Luego el otro.
Y estiró el brazo para alcanzar el teléfono.
Andrea: "Buenos días. Espero que hayas sobrevivido a la clase de economía de ayer."
Cristian soltó una risa.
Cristian: "Casi no lo logro."
La respuesta llegó apenas unos segundos después.
Andrea: "Qué dramático eres."
Cristian: "Y orgulloso de ello."
Andrea: "¿Quieres salir después de clases?"
Cristian sonrió sin poder evitarlo.
Cristian: "Sí."
Horas después...
Cristian esperaba frente a una cafetería cerca del campus.
Miró el reloj.
Faltaban dos minutos.
—Llegué primero —murmuró orgulloso.
—¿Presumiendo?
Cristian levantó la cabeza.
Andrea estaba ahí.
Llevaba unos jeans claros, una chaqueta sencilla y el cabello recogido.
Nada extraordinario.
Y aun así le parecía bonita.
Muy bonita.
—Llegaste tarde.
—Llegué exactamente a tiempo.
—Detalles.
Andrea rodó los ojos.
—Eres insoportable.
—Y aun así viniste.
—Tienes suerte de que me caigas bien.
Horas después...
Cristian esperaba frente a una cafetería cerca del campus.
Miró el reloj.
Faltaban dos minutos.
—Llegué primero —murmuró orgulloso.
—¿Presumiendo?
Cristian levantó la cabeza.
Andrea estaba ahí.
Llevaba unos jeans claros, una chaqueta sencilla y el cabello recogido.
Nada extraordinario.
Y aun así le parecía bonita.
Muy bonita.
—Llegaste tarde.
—Llegué exactamente a tiempo.
—Detalles.
Andrea rodó los ojos.
—Eres insoportable.
—Y aun así viniste.
—Tienes suerte de que me caigas bien.
Entraron a la cafetería.
La conversación comenzó fácil.
Como siempre.
Hablaron de profesores.
De música.
De películas.
De anécdotas vergonzosas.
—No puedo creer que te hayas caído de un árbol.
—Tenía ocho años.
—Pero lloraste.
—¡Porque me rompí un brazo!
Andrea comenzó a reír tan fuerte que algunas personas voltearon a mirar.
—Perdón.
—No lo sientes.
—No.
Y volvieron a reír.
Una hora después seguían hablando.
Ni siquiera habían notado cuánto tiempo había pasado.
—¿Y qué quieres hacer después de graduarte? —preguntó Andrea.
Cristian apoyó los brazos sobre la mesa.
—Jugar profesionalmente.
—¿En serio?
—Sí.
—Me gusta eso.
—¿Qué?
—Que tengas un sueño claro.
Cristian sonrió.
—¿Y tú?
—Viajar.
—¿Mucho?
—Muchísimo.
—¿París?
—París.
—¿Roma?
—También.
—¿Tokio?
—Definitivamente.
Cristian soltó una risa.
—Ambiciosa.
—Mucho.
La conversación siguió avanzando.
Hasta que Cristian decidió preguntar algo que llevaba rato pensando.
Intentó sonar casual.
Muy casual.
—Entonces...
Andrea levantó una ceja.
—Entonces...
—Tu novio debe odiarme.
Ella parpadeó.
—¿Mi novio?
—Sí.
—No tengo novio.
Cristian intentó actuar normal.
Muy normal.
Demasiado normal.
—Ah.
—¿Ah?
—Nada.
Andrea comenzó a sonreír.
—¿Pensabas que tenía novio?
—Tal vez.
—¿Y por qué?
—No sé.
—Mentiroso.
Cristian soltó una risa.
—Está bien. Sí lo pensé.
Editado: 12.06.2026