Mamá,papá...estoy en California es por trabajo ,Bastien está conmigo le pedí que me acompañara ,me quedaré tres días y me está encantando todo de aquí
—¡QUE ESTAS DONDE!.. Lauriii que bien querida, pronto le das la vuelta al mundo mi niña, sigue así
—todos estamos orgullosos de ti, pelua y mas vale que Bastien te cuide bien
—¡Paa! uffff estoy bien ya soy mayorcita para que me cuiden
La puerta de mi habitacion se abrió despues de que gritara que podía pasar , sabía que era Bastien—ma,pa los tengo que dejar voy a salir con Bastien a recorrer California bye...los quiero mucho y un beso a mi hermano
Tranquilos.
Como si llevaran años compartiendo ese tipo de momentos.
A varios kilómetros de allí, Cristian abandonaba las instalaciones deportivas con una mochila sobre el hombro.
El entrenamiento había sido agotador.
Su cuerpo estaba cansado.
Y su mente todavía más.
—Necesito comida —anunció Andrea mientras caminaba a su lado.
—Qué sorpresa.
—Lo digo en serio.
—Siempre lo dices en serio.
—Porque siempre tengo hambre.
Cristian soltó una pequeña risa.
Andrea pareció satisfecha con haber conseguido arrancarle una.
—Conozco una cafetería cerca.
—¿Buena?
—Muy buena.
—Eso dijiste la última vez.
—Y sobreviviste.
—Apenas.
Andrea le dio un golpe amistoso en el brazo.
—Vamos.
Diez minutos después entraban en The Mill.
El local estaba más lleno que antes.
Andrea localizó una mesa libre.
—Esa.
Cristian asintió.
Mientras ella iba a pedir, él observó distraídamente el movimiento del lugar.
No buscaba a nadie.
No esperaba encontrar a nadie.
Simplemente miraba.
Mientras tanto, en otra zona de la cafetería, Laura y Bastien seguían conversando sin notar su presencia.
Y él tampoco notó la de ellos.
—¿Crees que tus padres estarán orgullosos? —preguntó Bastien de repente.
Laura bajó la mirada hacia su taza.
Una sonrisa suave apareció en sus labios.
—Sí.
—Lo digo en serio.
—Yo también.
Levantó la vista.
—Mi madre siempre creyó en mí.
Y mi padre...
Su sonrisa se amplió.
—Mi padre aún piensa que trabajo demasiado.
—Porque trabajas demasiado.
—No necesito dos personas diciéndomelo.
—Te lo mereces.
Laura negó con la cabeza divertida.
Pero en el fondo aquellas palabras le hicieron bien.
Porque a veces estaba tan concentrada en avanzar que olvidaba todo lo que ya había conseguido.
—¿Andrea? —llamó una empleada desde el mostrador.
Andrea levantó la mano.
—¡Aquí!
La joven dejó varias bandejas preparadas sobre la barra.
Por error, uno de los tickets quedó mezclado con otro pedido.
Cristian se acercó para ayudarla.
Tomó uno de los vasos.
Y entonces vio un nombre escrito con marcador negro.
Laura.
El corazón le dio un vuelco.
Durante un segundo.
Solo un segundo.
Se quedó inmóvil.
Pero entonces la empleada apareció.
—Perdón, ese no es su pedido.
Se equivocaron de mesa.
Cristian observó cómo retiraban el vaso.
Cómo desaparecía entre la multitud de clientes.
Y cómo todo volvía a la normalidad.
—¿Cristian? —preguntó Andrea.
Él parpadeó.
—¿Sí?
—¿Estás bien?
Tardó un instante en responder.
—Sí.
Mentía.
Porque por primera vez en mucho tiempo, un simple nombre había sido suficiente para desordenarle el corazón
—perdón la demora , confundí tu pedido con el de un chico que lo disfruten..Laura y Bastien
—no pasa nada , este café se llena muy rápido es normal que se equivoquen de pedidos
—¡Pam! el pedido del chico esta listo...Cristian se llama...
La tostada estaba deliciosa.Lo que no estaba tan bueno era atragantarse con ella despues de escuchar semejante nombre ,Laura tosió como si estuviera expulsando su alma mientras todos la observaban en silencio
—¿oye...oye estas bien?—preguntó Bastien preocupado pero viendo que Laura ya comenzaba a repirar normal
—si...si solo fue la tostada ya sabes...
—¿Segura que estás bien?
—Sí, Bastien, te prometo que estoy bien.
—Perfecto. Porque ya estaba considerando llamar a una ambulancia.
Laura soltó una carcajada.
—Exagerado.
—No, soy un hombre preocupado.
—¿Por mí?
—Por mi reputación.
Ella arqueó una ceja.
—¿Tu reputación?
—Claro. Imagínate los titulares.
—A ver.
Bastien adoptó una voz dramática.
—"Reconocida diseñadora muere atragantada durante una cita."
Laura casi vuelve a atragantarse.
—¡Esto no es una cita!
—¿No?
—No.
—Qué raro.
—¿Qué cosa?
—Que llevemos días viajando juntos, desayunando juntos, almorzando juntos y ahora merendando en una cafetería bonita mientras me miras así.
—¿Así cómo?
—Como si te agradara demasiado mi compañía.
Laura sintió que el corazón le daba un pequeño salto.
—Estás inventando cosas.
—Puede ser.
Bastien tomó un sorbo de café sin apartar la mirada de ella.
—O puede que sea bastante observador.
Laura apartó la vista hacia la ventana.
—Eres imposible.
—Y aun así sigues aquí.
—Porque no me has dado muchas opciones.
—Laura.
Ella volvió a mirarlo.
Por una vez, Bastien no estaba sonriendo.
—Cuando alguien te importa, encontrar tiempo para estar con esa persona nunca se siente como una obligación.
El corazón de Laura volvió a desacomodarse.
Bastien sonrió de lado.
—Piénsalo.
Y antes de que ella pudiera responder, se levantó de la silla y recogió su chaqueta.
Laura lo observó caminar hacia la salida.
—Definitivamente eres imposible.
—Y tú tardas demasiado en entender las indirectas.
—¡Bastien!
La risa de él resonó por toda la cafetería.
Y por primera vez en mucho tiempo, Laura olvidó por completo el nombre que había escuchado unos minutos antes.
Editado: 03.07.2026