Destino ó casualidad

Capítulo 17

Laura estaba convencida de que jamás volvería a mirar a Bastien a los ojos.
Nunca.
Jamás.
Ni en cien años.
Porque cada vez que lo hacía recordaba el mirador.
Y el casi beso.
Y las jirafas.
Sobre todo las jirafas.
—¿Vas a seguir así mucho tiempo?
Laura levantó la vista de su desayuno.
Bastien estaba sentado frente a ella en la terraza del hotel.
Perfectamente tranquilo.
Perfectamente relajado.
Perfectamente insoportable.
—¿Así cómo?
—Como si hubieras cometido un crimen.
—No cometí ningún crimen.
—Exacto.
Laura apartó la mirada.
—Fue vergonzoso.
—He visto cosas mucho más vergonzosas.
—No me ayuda.
—Lo intento.
Ella soltó un suspiro.
—¿Por qué no estás incómodo?
Bastien se quedó pensativo unos segundos.
—Porque no tengo motivos para estarlo.
Laura sintió cómo sus mejillas se calentaban.
—Bastien...
—Laura, estabas ebria.
—Lo sé.
—Y además...
Él sonrió levemente.
—No fue precisamente una experiencia traumática para mí.

—¡Bastien!
—¿Qué?
—No puedes decir esas cosas.
—¿Por qué?
—Porque no.
Bastien soltó una carcajada.
Y por primera vez desde aquella noche, Laura terminó riéndose también.
Era su último día en California.
La idea la llenaba de emociones contradictorias.
Había llegado nerviosa.
Convencida de que cometería errores.
Convencida de que no estaría a la altura.
Y ahora se marchaba con una presentación exitosa, nuevos recuerdos y demasiadas preguntas sobre Bastien.
Caminaron por la ciudad durante parte de la mañana.
Disfrutando las últimas horas antes del vuelo.
Hasta que Laura se detuvo de repente.
—Tengo una idea.
Bastien arqueó una ceja.
—Eso suele preocuparme.
—Gracias por la confianza.
—De nada.
Laura sonrió.
—Antes de volver a París...
—¿Sí?
—Quiero hacer una parada en Miami.
—¿Miami?
—Mhm.
—¿Por qué?
Ella dudó apenas un segundo.
—Porque quiero que conozcas a mi familia.
Bastien se quedó inmóvil.
Completamente inmóvil.
Laura no pareció notarlo.
—Hace mucho que no los veo y estamos relativamente cerca...
Cuando volvió a mirarlo, descubrió que él seguía observándola.
—¿Qué?
—¿Quieres presentarme a tu familia?
—Sí.
—¿A propósito?
—¿Existe otra forma?
Una sonrisa apareció lentamente en el rostro de Bastien.
—Entonces iremos a Miami.
Horas después, el avión aterrizó.
Laura prácticamente rebotaba de emoción.
Bastien intentó fingir tranquilidad.
Intentó.
No lo consiguió.
Porque por primera vez en mucho tiempo estaba nervioso.
No por una reunión.
No por un proyecto.
No por negocios.
Por la familia de una chica.
Y eso ya era una respuesta en sí misma.
La puerta se abrió antes incluso de que Laura terminara de tocar.
—¡LAURA!
Sofía apareció como un huracán.
Laura apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de quedar atrapada en un abrazo.
—Mamá.
—Te extrañé muchísimo.
—Yo también.
Sofía la soltó sólo para volver a abrazarla.
Y después notó a Bastien.
—Oh.
Laura sonrió.
—Mamá, él es Bastien.
Los ojos de Sofía brillaron inmediatamente.
—Así que tú eres Bastien.
Bastien le estrechó la mano.
—Mucho gusto, señora.
—Nada de señora.
Sofía ya parecía adorarlo.
—Puedes llamarme Sofía.
Laura observó la escena y tuvo una sospecha.
Su madre iba a ser un problema.
Edel llegó unos minutos después.
Y aunque fue mucho más reservado que Sofía, Bastien logró impresionarlo rápidamente.
Hablaron de negocios.
De trabajo.
De viajes.
Y en menos de media hora ya estaban teniendo una conversación tan animada que Laura apenas podía intervenir.
—No puedo creer esto —murmuró.
—¿Qué cosa? —preguntó Bastien.
—Que mis padres te hayan adoptado tan rápido.
Bastien sonrió.
—Tengo encanto.
—Qué humilde.
—Siempre.
Pero la verdadera sorpresa llegó cuando apareció Liam.
—¡Laura!
Su hermano prácticamente cruzó la casa corriendo.
Laura sonrió y lo abrazó.
—Te extrañé.
—Yo también.
Liam se apartó y miró a Bastien.
—¿Tú eres el famoso Bastien?
Laura abrió mucho los ojos.
—¿Famoso?
—Mamá habla de ti desde hace media hora.
—¡Liam!
—¿Qué? Es verdad.
Bastien intentó ocultar una sonrisa.
Y Liam le tendió la mano.
—Encantado.
—Igualmente.
Para sorpresa de Laura, conectaron enseguida.
Demasiado enseguida.
Una hora después ya estaban bromeando como si se conocieran desde hacía años.
Y Laura empezó a sentirse ligeramente traicionada.
—Increíble.
—¿Qué? —preguntó Liam.
—Te cae mejor él que yo.
—Eso es imposible.
—Gracias.
—Aunque está cerca.
—LIAM.
Toda la sala estalló en carcajadas.
Y Bastien observó a Laura reír.
De verdad reír.
Sin preocupaciones.
Sin máscaras.
Simplemente feliz.
Por alguna razón, no pudo apartar la vista.
Y supo que jamás olvidaría aquel momento.

La tarde transcurrió entre risas, comida cubana preparada por Sofía y las constantes bromas de Liam.
Laura no podía dejar de sonreír.
Hacía demasiado tiempo que no estaba rodeada de toda esa calidez.
Y entonces recordó algo.
—¡Mis amigos!
Sacó el teléfono tan rápido que casi lo dejó caer.
—¿Qué pasa? —preguntó Bastien.
—Todavía no he visto a Leysi ni a José

Laura marcó el número de Leysi inmediatamente

—ey...oye que tal va el viaje en California, como te fue en la reunión

—porque no vienes a casa de mi madre con Jose y te cuento

—ESTÁS EN MIAMI?
—¡Sí!
—¿POR QUÉ NO ME AVISASTE?
Laura soltó una carcajada.
—Acabo de llegar.
—Voy para allá ahora mismo.
—Espera...
Pero Leysi ya había colgado.
Laura miró la pantalla.
—Bueno...
—Supongo que viene —dijo Bastien.
—Sí. Definitivamente viene.
Menos de cuarenta minutos después sonó el timbre.
Laura se levantó tan rápido del sofá que casi tropezó.
Corrió hasta la puerta.
Y cuando la abrió...
Vio a Leysi




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.