Hay personas que creen que el destino ya tiene escrito el final de cada historia.
Otras prefieren pensar que todo ocurre por casualidad.
Yo nunca creí en ninguna de las dos cosas.
Me llamo Alana Brouders, tengo veinte años y curso el tercer año de Enfermería. Mi vida era sencilla: asistir a clases, sobrevivir a los exámenes y evitar al mejor amigo de mi hermano cada vez que aparecía por casa.
Porque si había una persona capaz de arruinarme el día con solo cruzarse en mi camino, era Alexander Albidone.
Arrogante. Insufrible. Demasiado seguro de sí mismo.
Nos llevamos cuatro años y, desde que tengo memoria, jamás nos hemos soportado. Mientras todos decían que algún día nos llevaríamos bien, nosotros encontrábamos una nueva razón para discutir.
Crecí convencida de que él sería solo eso: el amigo molesto de mi hermano.
Hasta que una simple llamada cambió mi vida.
Una semana después de comenzar el semestre, mis padres me pidieron que regresara a casa. Pensé que era una reunión familiar más... hasta que colocaron unos documentos sobre la mesa.
Mi nombre.
El suyo.
Y una promesa hecha hace veinte años.
Un compromiso.
Un matrimonio acordado antes incluso de que yo aprendiera a caminar.
Recuerdo haber reído. Pensé que era una broma de mal gusto.
Después vi las firmas.
Las fechas.
Y comprendí que nadie estaba riendo.
Ese fue el día en que descubrí que mi futuro ya había sido decidido desde mi nacimiento.
Lo que aún no sabía era que el hombre al que más odiaba terminaría convirtiéndose en la persona que pondría mi mundo de cabeza.
Y entonces entendí que la pregunta nunca fue si el destino existía.
La verdadera pregunta era...
¿Fue el destino quien nos unió... o solo una casualidad que ninguno de los dos pudo evitar?
#297 en Joven Adulto
#4862 en Novela romántica
matrimonio por contrato, enemistolover, romance celos amor pasion sexo
Editado: 30.06.2026