Hay personas que creen que el odio nace de un gran problema en el caso de Alana Brouders y Alexander Albidone, todo comenzó con un beso.
Alexander era cuatro años mayor que Alana. Desde que ella era una niña, él aparecía constantemente en su casa porque era el mejor amigo de Cameron Brouders, el hermano mayor de Alana. Entrenaban juntos, jugaban videojuegos, estudiaban y pasaban horas hablando.
Para Alexander, Alana siempre había sido "la hermana pequeña de Cameron".
Para Alana, Alexander era un chico arrogante, demasiado seguro de sí mismo y con una sonrisa que parecía sacarla de quicio.
Nunca fueron amigos pero tampoco enemigos.
Hasta ese día.
Alana tenía catorce años.
Era una de las porristas de la secundaria y aquella tarde el estadio estaba lleno por el partido más importante del campeonato.
Vestía el uniforme azul y blanco del equipo, con una coleta alta y un enorme lazo en el cabello. Después de terminar una de las rutinas, se alejó un poco del grupo para conversar con uno de sus amigos de clase.
Ambos reían sin preocuparse por el partido.
Mientras tanto, Alexander calentaba junto al equipo de fútbol americano.
Era uno de los jugadores titulares junto Sebastián y Cameron en su último año de secundaria, Cameron era el capitán del equipo y daba las últimas indicaciones antes de entrar al campo.
Alexander levantó la vista por casualidad y la vio a Alana reía con aquel chico.
No supo exactamente por qué, pero algo le molestó.
-¿Qué haces?.-preguntó Cameron al verlo alejarse.
-Vuelvo enseguida.
Alexander caminó directamente hacia donde estaba Alana.
Ella apenas alcanzó a girarse.
-¿Qué...?.
Sin darle tiempo a reaccionar, Alexander tomó suavemente su rostro y la besó, fue un beso corto solo unos segundos pero para Alana parecieron una eternidad.
Cuando Alexander se apartó, sonrió con total tranquilidad.
-Ahora sí.-el silencio fue absoluto.
Alana abrió los ojos como nunca antes su rostro pasó del blanco al rojo.
-¡¿ESTÁS LOCO?!.
El sonido de la bofetada resonó por todo el pasillo del estadio.
¡Paf!
Alexander llevó una mano a su mejilla, sorprendido.
-Vaya...
-¡IDIOTA! ¡IMBÉCIL! ¡¿QUIÉN TE CREES PARA HACER ESO?!.-Alana comenzó a golpearlo con el pompón que aún llevaba en la mano.
-¡Era mi primer beso!
Alexander dejó de sonreír.-¿En serio?.
-¡CLARO QUE ERA EN SERIO!.
Los gritos llamaron la atención de todos.
Cameron llegó corriendo.-¿Qué pasó?.
Alana señaló a Alexander con una mirada llena de furia.
-¡Tu estúpido amigo me besó!.
Cameron miró a Alexander.-¿Es verdad?.
Alexander simplemente se encogió de hombros.
-Sí.
-¿Y por qué hiciste eso?.
-No lo pensé.
Cameron soltó un largo suspiro.-Eres un completo idiota.
Alana lo empujó con todas sus fuerzas.-¡No vuelvas a acercarte a mí nunca!.- y se marchó casi temblando de la rabia.
Alexander la observó alejarse.
Por primera vez, aquella chica pequeña que siempre había ignorado le había dejado una marca... aunque fuera la de una bofetada.
Alana llegó al gimnasio todavía con el rostro completamente rojo de la vergüenza y la rabia.
Apenas cruzó la puerta, tres chicas se acercaron a ella de inmediato.
-¡Alana!.-exclamó Miriam.
Andrea Coopers y Nina Harrison iban detrás de ella con expresiones que mezclaban sorpresa y diversión.
Las cuatro formaban parte del equipo de porristas y, además de ser inseparables, eran las chicas más populares de la secundaria.
-Dime que no pasó lo que creo que pasó...-dijo Miriam.
Alana cerró los ojos unos segundos.-Sí pasó.
Andrea abrió la boca.-Lo vimos.
-Todo el estadio lo vio.-añadió Nina.
-Y después le diste una bofetada histórica.-comentó Miriam, intentando contener la risa.
Alana cruzó los brazos.-Se la merecía.
Andrea asintió inmediatamente.
-Completamente.-aunque Alexander era su primo, no pensaba defenderlo.-Es un idiota cuando quiere.
-¿Cuando quiere?.-replicó Alana.-Es idiota siempre.
Las cuatro terminaron riendo por unos segundos, hasta que Alana volvió a ponerse seria.
-Era mi primer beso...-se quedó en silencio.-No quería que fuera así.
Andrea suspiró.-Conociendo a mi primo... seguramente hizo una de sus tonterías sin pensar.
-Pues ojalá piense antes de volver a acercarse a mí, porque la próxima no será una bofetada.
Nina sonrió.-Eso sí quiero verlo.
Las cuatro rieron otra vez.
Mientras tanto, en el campo deportivo...
El ambiente era mucho más tenso los jugadores calentaban antes del partido pero Cameron Brouders, capitán del equipo en su último año de secundaria, no apartaba la mirada de Alexander.
Alexander notó aquella mirada.
-¿Qué?.
Cameron no respondió de inmediato solo caminó hasta quedar frente a él.
-Molestar a mi hermana ya me parecía pesado.-Alexander guardó silencio.-Pero besarla...-su tono era completamente serio.-Eso fue pasarte.
Axel Albidone, hermano menor de Alexander, levantó una ceja al sentir la tensión, Sebastián Harrison también dejó de estirar para observarlos.
-Fue un impulso.-respondió Alexander.
-Pues controla tus impulsos.
-No fue para tanto.
Cameron dio un paso más hacia él.-Para ti, no.-hizo una pausa antes de continuar.-Pero ella tiene catorce años.
Alexander bajó un poco la mirada.-Lo sé.
-No.-Cameron negó con la cabeza.-Parece que no lo sabes.-lo apunto.-Porque si lo supieras, jamás habrías hecho eso.
El silencio volvió a instalarse entre ambos.
Axel decidió intervenir antes de que la situación empeorara.
—Cam.. ya entendió.
Cameron no apartó la vista de Alexander.-Escúchame bien.-su voz era firme.-Vuelves a hacer llorar a mi hermana o vuelves a besarla sin su permiso...-hizo una breve pausa.- Te olvidarás de que somos mejores amigos.
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Editado: 30.06.2026