Melany
El timbre del primer día de clases del nuevo curso resonó por los pasillos, marcando el inicio de una etapa decisiva. Te vi entrando al salón con paso seguro; tu piel morena bajo la luz de la mañana y tu cabello rizado fue lo primero que me atrapó por completo. Te quedaste un segundo buscando un pupitre, y como por arte de magia, tu mirada y la mía se conectaron, solo por fracciones de segundo. Unos breves segundos; eso fue lo que duró para que yo, de la manera más intensa, sintiera que algo en mi interior cambiaba para siempre a mis 15 años.
En ese instante supe que ese año escolar iba a ser completamente diferente.