Destinos Entrelazados

Capitulo 6 Atardecer en las Colinas

La luz del amanecer no lograba atravesar la niebla sobre el castillo de Baremar.

La actividad era constante, mientras los sirvientes iban de un lado para otro, los soldados atendían sus tareas con rapidez.

Lady Evelyn observaba desde lo alto de la galería central, tenía puesto un vestido de color borgoña bordado con hilo dorado.

Sonó un suave golpe en la puerta.

—Adelante —contestó Lady Evelyn.

Hamish entró, haciendo una reverencia a la joven Lady.

—Mi lady, no pretendo molestaros, pero vuestra madre os espera en la sala de consejo. Hay asuntos urgentes que requieren de vuestras presencia.

Lady Evelyn cogió su manto color granate con encaje bordado en color oro, que cubría sus hombros, se dirigió por el pasillo que daba a la sala de consejos, entró y se encontró a su madre Lady Katherine en conversación con un hombre de porte distinguido. Era uno de los capitanes de la defensa de Baremar.

—Everly, querida hija, agradezco vuestra pronta llegada —Lady Katherine, alzo su mirada hacia ella —Nuestra situación requiere de decisiones sabías.

Lady Evelyn se acercó hasta la mesa donde yacía un mapa detallado de la región.

—Madre, decís que el peligro es inminente. ¿Se han recibido noticias de movimientos de los MacGregor?

El capitán, un hombre llamado Edward Mactavish, se inclinó hacía el mapa antes de hablar.

—Mi Lady, nuestros exploradores han regresado al amanecer. Han avistado grupos de hombres armados acampados en las colinas al norte. Su número no es elevado, pero parecen estar bien organizados. —dijo Edward.

—Sabemos que no tardarán en hacer algún movimiento, pero no sabemos si es una mera provocación o el preludio de algo peor.—dijo lady Katherine.

Lady Evelyn apoyo una mano sobre el mapa, mirándolo.

—Si pretenden provocarnos, debemos tener mucha cautela. Un movimiento imprudente podría jugar a su favor.¿ Que proponéis,madre? —dijo Evelyn.

Lady Katherine se volvió hacia Mactavish.

—Reforzar las patrullas en las colinas y enviad emisarios a nuestras aldeas vecinas. Necesitamos garantizar que nuestras provisiones sean suficientes para una posible contienda prolongada.

El capitán Mactavish hizo una reverencia antes de retirarse para cumplir las órdenes.

—Hija mía, entiendo que vuestro espíritu os llama a tomar parte activa en estos asuntos, pero recordad que la diplomacia y la estrategia son armas muy valiosas.

—Lo comprendo ,madre. Pero no puedo descuidar lo que está ocurriendo. Sí los MacGregor piensan que somos débiles, cometerán el error de subestimarnos.

Un sirviente entró en ese momento, e hizo una reverencia antes de hablar.

—Mi lady, un jinete se aproxima al castillo portando una bandera del clan de los MacGregor.

—Hacedle pasar, cuando llegue -—ordenó Lady Katherine — Escucharemos lo que tiene que decir.

Unos minutos más tarde, el jinete fue escoltado hasta el salón principal.

Era un hombre joven, de cabello castaño y ojos penetrantes, vestido con el tartán de los MacGregor, el joven al entrar hizo una reverencia.

—Lady Katherine, Lady Evelyn, les traigo un mensaje de mí señor, el Laird Alastair MacGregor.

Lady Katherine alzó una ceja , señalando que continuara.

—Mi señor os ofrece una tregua, siempre y cuando accedáis a enviar a un representante de los Mackenzie a nuestras tierras para discutir términos de paz.

—¿Y vos, nos aseguráis que esta tregua no será ,más que una estrategia para ganar tiempo ? — Preguntó Lady Evelyn desconfiando.

—Mi Lady, mí señor no busca la guerra entre los dos clanes, pero tampoco la teme.

—"Esta proposición, es una manera de evitar el derramamiento de sangre innecesario".

Lady Katherine se levantó de su asiento.

—Transmitir a vuestro Laird, que consideraremos su propuesta, pero no aceptaremos, términos que conprometan la seguridad de nuestro hogar ni el honor de nuestro linaje.

El joven hizo una reverencia, antes de retirarse .

—Madre, ¿usted no cree que puede ser una trampa, o una oportunidad para ganar tiempo?

—Es una decisión delicada. No, nos apresuraremos. Pero recordad Evelyn, que la astucia y la paciencia son nuestras mayores aliadas —dijo Lady Katherine, mirando a su hija.

Lady Evelyn sentía la carga de la responsabilidad que ahora caía sobre ella. Sabía que los días venideros estarían llenos de dudas, pero ella tendría la oportunidad de demostrar su valía y proteger el legado de los Mackenzie...




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