Detesto bailar contigo

La ultima oportunidad

Elena no pudo dormir esa noche.

Las palabras de Mateo seguían repitiéndose en su mente como un eco imposible de ignorar.

Tres días.

No importaba cuánto lo pensara… la cifra seguía siendo la misma.

Cincuenta mil.

Demasiado dinero.

Demasiado poco tiempo.

El apartamento estaba en silencio cuando Elena salió de su habitación. La única luz encendida venía de la sala.

Adrián estaba allí.

Sentado en el sofá, inclinado hacia adelante con los codos apoyados en las rodillas, mirando algo en su teléfono.

—Tampoco puedes dormir —dijo Elena.

Adrián levantó la mirada.

—No realmente.

Elena caminó hacia la cocina y tomó un vaso de agua.

—He estado pensando.

Adrián soltó una pequeña risa.

—Eso nunca termina bien.

Elena lo ignoró y se sentó frente a él.

—Dijiste que no podíamos conseguir el dinero con patrocinadores.

—Sí.

—Y tampoco tenemos suficiente tiempo para conseguir préstamos.

—Correcto.

Elena respiró profundamente.

—Pero tal vez sí hay una forma.

Adrián la miró con curiosidad.

—¿Cuál?

Elena tomó su teléfono y lo deslizó por la mesa hacia él.

—Mira.

Adrián observó la pantalla.

Era una página de internet.

Un anuncio enorme aparecía en la parte superior.

"LA COMPETENCIA DE TANGO MÁS GRANDE DE LA HISTORIA"

Adrián frunció el ceño.

—¿Qué es esto?

—Una competencia internacional.

Elena se inclinó hacia él.

—El premio.

Adrián bajó la mirada nuevamente a la pantalla.

Sus ojos se detuvieron en un número.

$100,000

Durante unos segundos no dijo nada.

—Eso es…

—Exactamente —interrumpió Elena—. El doble de lo que necesitamos.

Adrián dejó el teléfono sobre la mesa lentamente.

—No es tan simple.

Elena levantó una ceja.

—¿Por qué no?

—Porque esa competencia no es cualquier cosa.

—Lo sé.

—Van a participar las mejores parejas de baile del mundo.

Elena lo miró directamente a los ojos.

—Nosotros también somos buenos.

Adrián soltó una pequeña risa.

—Eso es una forma muy optimista de decirlo.

—Hemos ganado antes.

—Hace años.

El silencio cayó entre ellos.

Elena sabía exactamente a qué se refería.

La última vez que habían competido juntos… todo había terminado mal.

Muy mal.

Adrián volvió a hablar.

—Además, hay otro problema.

—¿Cuál?

Adrián señaló el teléfono.

—La competencia es en tres días.

Elena sonrió lentamente.

—Exactamente.

Adrián la miró como si estuviera loca.

—¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?

—Sí.

—¿Crees que podemos preparar una coreografía capaz de ganar la competencia de tango más grande del mundo… en tres días?

Elena no apartó la mirada.

—Creo que no tenemos otra opción.

Las palabras quedaron suspendidas en el aire.

Adrián se recostó en el sofá, pasando una mano por su rostro.

—Esto es una locura.

—Lo sé.

—Una locura enorme.

—Sí.

Adrián volvió a mirar el anuncio.

Las letras brillaban en la pantalla.

Primer lugar: $100,000

—Hay más de cien parejas inscritas —dijo.

—Entonces tendremos que ser mejores que cien parejas.

—Algunas de ellas llevan años compitiendo.

Elena cruzó los brazos.

—Nosotros llevamos años bailando.

Adrián levantó la mirada hacia ella.

—No juntos.



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En el texto hay: romance, odio en la pista

Editado: 20.03.2026

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