El silencio después de la música fue ensordecedor.
Por un segundo…
nadie respiró.
Elena y Adrián seguían en la misma posición, cerca, demasiado cerca, como si separarse rompiera algo que acababa de nacer.
Entonces—
el mundo regresó.
El sonido llegó primero.
Aplausos.
Fuertes.
Crecientes.
Imparables.
Elena parpadeó, como si despertara de un sueño.
El escenario.
Las luces.
El público.
Todo volvió de golpe.
Pero algo no volvió con ellos.
La distancia.
Adrián se separó apenas, lo suficiente para mirarla.
Y en sus ojos…
no había duda.
Elena sintió un nudo en el pecho.
No por miedo.
Sino por lo que acababan de compartir.
Pero no había tiempo.
No todavía.
Los jueces comenzaron a hablar entre ellos.
El murmullo del público crecía.
Algunas personas se levantaban.
Otros seguían aplaudiendo.
Pero para ellos…
todo era lejano.
Como si aún estuvieran dentro de la música.
—Lo hicimos —susurró Elena.
Adrián asintió.
—Sí.
Pero su mirada decía otra cosa.
Aún no termina.
Los llamaron al centro del escenario.
Había otras parejas.
Algunas confiadas.
Otras tensas.
Todas esperando.
Elena sintió cómo la presión regresaba.
El trato.
Mateo.
El hermano de Adrián.
Todo volvió de golpe.
Miró al público.
Buscó sin querer.
Y entonces lo vio.
Mateo.
De pie.
Observando.
Inmóvil.
Sus ojos no estaban en el escenario.
Estaban en ellos.
Elena sintió un escalofrío.
Adrián también lo vio.
Su cuerpo se tensó apenas.
—Está aquí —murmuró ella.
—Lo sé.
El silencio entre ellos se volvió más pesado.
Pero no se soltaron.
No esta vez.
Un presentador tomó el micrófono.
La voz retumbó en todo el lugar.
—Esta noche…
el nivel ha sido extraordinario.
Elena sintió cómo su corazón se aceleraba.
—Cada pareja ha dejado todo en la pista.
Adrián apretó suavemente su mano.
—Pero solo una…
El silencio se hizo absoluto.
—…puede ganar.
Elena dejó de respirar.
El presentador miró la tarjeta.
El tiempo se estiró.
Se rompió.
Y entonces—
—Los ganadores son…
Un segundo eterno.
—…¡Elena y Adrián!
El mundo explotó.
Aplausos.
Gritos.
Luces.
Pero ellos…
se quedaron quietos.
Como si no lo creyeran.
Elena fue la primera en reaccionar.
—Ganamos…
Su voz apenas salió.
Adrián la miró.
Y por primera vez…
sonrió de verdad.
—Ganamos.
Elena soltó una pequeña risa.
Y sin pensarlo—
lo abrazó.
Fuerte.
Real.
Sin miedo.
Adrián la sostuvo igual.
Como si no quisiera soltarla nunca.
Pero en medio de ese momento—
algo cambió.
Elena se separó lentamente.
Buscó entre el público.