Detrás De Los Reflectores |kookmin|

Capítulo 6

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Jungkook caminaba detrás de Jimin con pasos firmes pero la mente revuelta. No entendía qué carajos le pasaba. No era la primera vez que alguien se le pegaba, ni que una cara bonita se le acercaba así. Pero había algo en el calor que le había dejado ese maldito roce...

Un cosquilleo molesto, demasiado humano, demasiado... vivo.

Y eso le jodía más que cualquier otra cosa, eso no era parte de su trabajo.

«No es para tanto. Es guapo y yo no soy de piedra», se repitió, molesto consigo mismo.

Entraron a la casa en silencio. Jimin se adelantó por el pasillo. Jungkook y Hoseok venían detrás, sin decir palabra, hasta que una figura apareció como una tormenta

—¡Por fin ahí estás! —exclamó Jin, caminando directo hacia Jimin con el ceño fruncido—. ¡Y con una botella!

—No he bebido nada, tranquilo —dijo Jimin sin mirarlo.

Jin se la arrebató de las manos con un suspiro de exasperación.

—Sabes que no toleras esto. ¿Qué te pasó?

—Solo quería distraerme, puedes quedartela. —Y se fue directo a su habitación.

El mánager lo observo irse como si nada le importará. ¿Qué le pasaba?. Luego su mirada se desvió a los dos hombres que lo acompañaban.

—Y ustedes —dijo con tono serio—. ¿Esto es lo que entienden por vigilancia? Espera... también tú tienes una botella —dijo confundió.

—Sí... Jimin me la dio, le dijimos que no bebiera, pero insistió —mintio y dejo la botella sobre la mesita.

—¿Qué le pasa a este chico...? —Se masajeo la sien.

Mientras tanto Hoseok miraba con reproche a su mayor por echarle la culpa al actor.

—Bueno, les daré un par de reglas rapido, todo básico por qué quiero hacerle algo de comer a Jimin. La primera ya la saben, no se despeguen de Jimin, a donde sea que vaya. Para eso principalmente les pagan, tienen que estar atentos a todo y si el joven Park no sale de esta casa, entonces ustedes menos. Segundo, no se permite beber en horario de trabajo. —miro fijamente a Jeon—. Espero qué eso sobre todo este claro ahora. Tercero, está prohibido que toquen cualquier cosa de esta casa, no pueden entrar a ninguna habitación si no se trata de vida o muerte, eso es lo principal por ahora. Namjoon vendrá a instruirlos lo antes posible, entonces, uno irá en la puerta delantera y el otro hará guardia en la puerta trasera, usted. —Lo señaló—. ¿Jung Hoseok?

—Sí señor —respondió.

—Ve a la puerta principal, tienes más presencia y usted irá a la puerta trasera —dijo para el joven Jeon—. Aunque tengo una duda, a simple vista tienen el porte pero, ¿si quiera saben defensa personal?

—Tenga por seguro que sabemos más que eso —aseguro el mayor, con una media sonrisa—. ¿Quiere una demostración?

—No, eso lo ven con Namjoon. Ya le pedí que venga y debe estar llegando mañana, por ahora, hagan su trabajo

Jungkook no respondió nada más. Solo bajó la mirada un segundo y asintió sin expresión, mientras su mandíbula se tensaba. No le gustaba recibir órdenes, y mucho menos de alguien que ni se veía como una autoridad.

Pero no podía permitirse errores.

Así que caminó en silencio hacia la puerta trasera con las manos en los bolsillos, pero con la mente hirviendo.

«Este trabajo es solo temporal», se recordó.

Pero por alguna razón, su mirada seguía volviendo al las escaleras por donde se había ido Park Jimin.

Y eso, sin duda, era un problema que él aún no notaba.

...

—¿Y tú quién demonios se supone que eres?

La voz de Jungkook cortó el silencio como una navaja. Había encontrado a un muchacho de espaldas, aparentemente haciendo guardia en el pasillo exterior. Pero algo no le cuadraba.

El aludido se giró con expresión desconcertada.

—¿Disculpe? Más bien debería preguntarle yo quién es usted. No lo he visto jamás ni con el señor Seok Jin ni con el joven Jimin.

—Soy su nuevo guardaespaldas —respondió Jungkook con frialdad, alzando una ceja—. ¿Y tú?

El otro pareció relajarse un poco.

—Ah, ya veo… ¿El señor Namjoon ya envió al resto del personal? —dijo, intentando sonar amable—. Soy Baek So. Mucho gusto. —Le extendió la mano para saludarlo.

Pero fue en ese instante cuando Jungkook lo vio.

Un tatuaje apenas visible, asomando bajo la manga del saco: la curva de una serpiente, negra y precisa.

Su instinto fue inmediato.

En un movimiento brusco, lo tomó por la muñeca, lo giró y lo empujó con violencia contra la pared, inmovilizándolo.

—¡¿Qué mierda te pasa?! —gritó el otro, forcejeando.

—¿Quién eres en realidad? —espetó Jungkook, apretando más—. ¿Por qué tienes un tatuaje de los perros de Choi Min Ho?

—¡¿De qué hablas?! ¡Soy parte del personal de seguridad! —intentó zafarse sin éxito.

—No soy idiota. Ese símbolo lo he visto más veces de las que puedo contar. Así que habla de una puta vez.

El silencio se estiró unos segundos. Baek So apretó los dientes, su rostro aplastado contra la fría pared.

—Está bien… lo era —escupió finalmente—. Pertenecí a ellos, pero me salí. Escapé. No podía seguir en ese infierno. ¿Contento? —Jaló con fuerza y logró separarse.

—¿Y qué haces aquí, entonces? —espetó Jungkook, sin moverse un centímetro.

—Solo quiero trabajar en paz, ¿o tú tampoco tienes un pasado? —le lanzó una mirada afilada.

Antes de que Jungkook pudiera replicar, una voz familiar interrumpió la tensión:

—¿Y ahora qué es todo este escándalo?

Jin apareció en el marco de la puerta trasera con una mezcla de sorpresa y fastidio en el rostro.

—¿Así que volviste, Baek So? ¿Después de abandonar tu puesto como si nada?

—¿Disculpe?

—No te disculpo, ahora estas en riesgo de perder tu trabajo por dejar tu puesto sin aviso.

—Justo le iba a explicar eso señor pero me encontré con el nuevo guardaespaldas. —Mintió descaradamente.

—¿Así? ¿qué estaba haciendo cuando lo vio, Jungkook? —Se cruzó de brazos y miró al mencionado.



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En el texto hay: kookmin, jikook, kookmin bts

Editado: 29.08.2025

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