♡
__________________________
Después de visitar el hospital y ver al detective con una venda que le cubría la cabeza, y los moretones en el rostro, Jimin solo pudo deducir una cosa: todo era su culpa. Por qué sí, todo lo que estaba pasando hasta el momento sería por su maldita culpa, y ver a la hija de unos ocho años llorandole a su padre no le ayudó mucho.
El actor no duró ni diez minutos en esa fría habitación cuando salió disparado a su camioneta mientras aguantaba las lágrimas de culpa, detrás de él iban los guardaespaldas mientras Seok Jin dejaba unas flores de cortesía con la ex esposa del detective y se lamentaba lo ocurrido.
—Todo esto es mi culpa —Murmuró quitándose la mascarilla ya dentro de la camioneta y aún así tapándose el rostro con las manos.
Fuera de la camioneta los guardaespaldas esperaban al mánager.
—Eso fue rápido —susurró Hoseok aún manteniendo su postura.
—Es un actor pero no puede ni disimular —Rodó los ojos.
—¿Y él jefe ya se enteró...?
—Sí. —Se cruzo de brazos—. Pero Yun Wook estuvo de suerte, solo está presionandome para que Jimin ya firmé el contrato de la mercancía.—Se recostó en la camioneta—. Pero este niño no puede ni pararse frente a un medio muerto.
Hoseok miró a un costado tomando aire fresco y respondió:
—Igual debes recordárselo, no creo que él jefe espere un mes.—dijo serio.
—¿Quizás deba aprovechar este momento, no? —Entrecerro los ojos—. Vigila —Habrio la puerta trasera y se metió sin esperar respuesta alguna.
—No señor, no me refería... justo a este momento —terminó de decir aunque ya se había metido a dentro.
Jimin aún permanecía encorvado en el asiento cuando Jungkook de inmediato invadió su espació.
—Llorar no solucionará nada, mejor ve pensando como le harás para que ya firmes el contrato del cambio de empresa para la mercancía del jefe —dijo a secas.
El actor solo levanto la mirada húmeda con irá, realmente tenía a un ser desalmado frente a él, pero que podía esperar de alguien que casi mata a una persona, una persona que había visto hace unos minutos, ni siquiera quería imaginar que más había hecho antes.
—Eres un ser tan desagradable... —Lo miro con rabia, como si no pudiera creer lo que venía a decirle—. Ya le hable a Seok Jin de eso, así que ya puedes retirarte si es lo único que querías saber.
—Perfecto, que sea lo antes posible. —Se acercó más a la puerta para salir.
—¿Por qué eres así?—soltó sin pensar y al instante se arrepintió.
—¿A qué te refieres? —le dirigió una mirada seria sin ninguna emoción.
—Así... Tan desalmado.
Era una pregunta estúpida ¿Por qué era desalmado?¿Es enserio?
Jungkook sonrió con ironía.
—¿Te olvidas de quién soy? —Se le acercó un poco más—. No sé qué ideas te habrás hecho en la cabeza, actorcito, pero yo no vine aquí a caerle bien a nadie. Vine a asegurarme de que las cosas se hagan… como el jefe quiere.
Jimin tragó saliva, notando cómo el aire dentro de la camioneta parecía espesarse.
—Podrías fingir un poco de humanidad —susurró, aunque sabía que no serviría de nada.
—La humanidad es un lujo que no me puedo permitir —replicó Jungkook con calma, clavándole la mirada—. Y tú tampoco, si quieres seguir respirando tranquilo.
El silencio que siguió fue incómodo. Afuera, Hoseok fingía no escuchar nada, pero sus ojos seguían atentos a cualquier movimiento que surgiera.
Jungkook finalmente abrió la puerta para salir, pero antes de bajar, dejó caer las palabras como si fueran veneno:
—Te daré una semana y estoy siendo muy paciente ya con eso.
La puerta se cerró con un golpe seco, dejándolo solo con sus pensamientos… y con la presión ardiendo en el pecho.
Minutos después Seok Jin regreso y el resto del camino fue en un silencio denso. Su mánager solo le había preguntado si se encontraba mejor y por qué había actuado así, pero el actor no respondió.
Cuando el vehículo cruzó el portón de la residencia, Jimin sintió un nudo en el estómago. La entrada de su casa estaba invadida por un auto patrulla. Al instante Jin bajo de la camioneta y entro apresurado seguido del actor que antes de entrar se detuvo por el frenético palpitar de su corazón.
«La policía viene por mí». Intento volver a respirar cuando vio que Seok Jin cruzo la puerta principal.
—Sera mejor que tengas cuidado con lo que sea que digas —susurró Jeon.
—¿Ya se enteraron, no?—Trago el nudo que se le formó en la garganta—. Lo sabía... Sabía que esto no duraría mucho tiempo. Deberíamos huir antes de salgan.
El guardaespaldas se sorprendió lo que había escuchado y dejo salir una sonrisa que el actor no vio.
—Señor no me aparece mala idea, no sabemos lo que nos espera adentro. —intervino algo dudoso.
—Calmate Jung. Si nos hubieran descubierto, no habría una sola patrulla aquí y no estarían tan calmados.—Frunció el ceño curioso—. Seguro el bocón de tu mánager habló de más ayer.
—¿De que hablas?
El guardaespaldas Jeon iba a responder cuando la voz del mánager lo interrumpió:
—Jimin entra, los oficiales quieren hablar contigo.
«¿Hablar?». Y pudo respirar al menos ya un poco. «Solo será hablar...», intento convencerse de que todo estaría bien y caminó decidido al interior de la casa con los guardaespaldas detrás de él.
En la sala, Taehyung y Ji Ah estaban de pie junto a dos policías uniformados. Los cuatro giraron hacia él apenas puso un pie dentro.
—Señor Park Jimin —dijo la oficial más alta, sacando una libreta—. Necesitamos hablar con usted.
Jimin parpadeó, sin siquiera querer tomar asiento antes.
—¿Ahora?
—Ahora —confirmó la mujer, con un tono que no dejaba margen de negociación.
Jin intervino, acercándose a ellos.
—Oficial, ¿ya puedo saber de qué se trata?
—Su nombre salió en la declaración que tomó mi compañero ayer por la tarde. Es sobre Kang Min Soo, el detective que resultó herido —explicó la oficial, sin apartar la vista de Jimin—. Nos gustaría hacerle unas preguntas sobre su relación con él y sobre la noche en que desapareció.