Detrás de una Sonrisa

CAPÍTULO VEINTE

Cerebrito de Harvard.

Elizabeth.

Ha sido un día aburrido, mi tiempo se ha dividido entre el instituto, cumplir mi castigo en el club de teatro y en la oficina de mi padre. Para mi suerte, papá le contó a mi madre sobre lo ocurrido, y entonces mamá me prohibió salir de casa, amenos que fuese al instituto, y a cumplir mis dos castigos, así que ahora tenía triple castigo. En la oficina lo único que he estado haciendo es llevar y traer documentos como una asistente personal de papá, y de Sebastián. Básicamente dejó claro que nadie puede darme órdenes además de él y su amigo. Sus palabras fueron, que cuando el no esté, Tián estará a cargo de mí. Lo agradezco.

No siquiera se hasta cuando se le pase el enojo.

Jane llego de improviso a casa está noche, según sus palabras y estaba demasiado feliz por recibir su primer sueldo completo que no se aguantó las ganas, salió de su trabajo, compró un par de bebidas, una gran orden de sushi y apareció en mi puerta demasiado con demasiado entusiasmo del que me soporto.

—Creí que querías ahorrar para la universidad—murmure al ver todo lo que saca de las bolsas.

—Ese era el objetivo principal, pero cambie de opinión.

—No me sorprende.

—Mis padres hablaron conmigo, e hicimos un acuerdo—terminó se sacar lo que compró—, me ofrecieron alquilar un pequeño departamento, mientras me hago cargo de lo demás. Básicamente iré a la universidad de Nueva York a estudiar moda, viviré en uno de esos departamentos pequeños y accesibles, y es aquí donde entras tú.

—¿Yo?

—Sí, mis padres dijeron que si tu ibas a Nueva York conmigo podríamos vivir juntas, ellos nos pagarían el alquiler por completo siempre y cuando tu y yo nos encargamos de la comida, los muebles, el wifi…

—Ni siquiera pensé en sacar ficha para Nueva York.

—Entonces necesitas apresurarte.

Pensé en lo que mi padre diría de esto, no es lo que quiere para mi. No creo que lo permita tampoco.

—Papá no me dejará ir a Nueva York.

—Puedo hablar do con él, tengo un gran talento para convencer a las personas, hoy logré hacer que una señora se llevara cinco vestidos diferentes de los que había planeado comprar.

—No creo que funcione con mi padre.

—Lo intentaré, pero ahora, tengo mucho que contarte.

Subimos a mi habitación, aún tenía mucha tarea que terminar. El día de hoy me la pase de un lado al otro después de clases y con mi padre también.

Mi padre quiere hacerme la vida imposible, y Dave ni se diga. El imbécil no ha parado de invitarme a salir otra vez. No lo soporto.

Jane había comenzado a contar algo que no comprendía demasiado, a veces parloteaba y parloteaba sin yo prestarle atención mientras hacía mis deberes, solo del sentía o decía «Ajá» de vez en cuando para que creyera qué la escuchó. Se la pasó moviendo hilos de estambre morado con un par de agujas que ni siquiera les encontré forma mientras relata su historia, es muy hiperactiva, necesita estar haciendo algo todo el tiempo.

—... y comenzó a burlarse de mi atuendo, ¡se estaba burlando de mi! ¡¿Puedes creerlo?!—alcance a escuchar de lo que estaba diciendo—. Te apuesto que mi ropa se veía mucho mejor que su estúpida blusa de diseñador qué llevaba puesta ¡parecía un vampiro todo pálido! Ese color no le queda.

—Lo que digas—murmure por lo bajo, pero no me escucho.

—Oye, puede ser muy popular en el instituto y la capitana de las porristas de Futball, pero la verdad es que le faltan unas buenas clases de moda.

—Solo no te metas en problemas.

Según lo que había captado de su relato, eso sucedió en la boutique de Emily donde trabaja ahora.

—No tiene derecho a burlarse de mi por trabajar con Emily—se abrazó las piernas—, ahora quiero vengarme.

—Aja.

—Y tú, mi mejor amiga me tienes que ayudar.

—No quiero problemas con nadie.

—Y no los tendrás—me asegura—solo quiero darle una lección, es demasiado arrogante y ni siquiera se ve bien con esa ropa.

—La venganza no es buena.

—Dijo la que destrozó el auto de Rod el otro día.

—Así que ya te fue con el chisme—murmure.

—Escucha, no voy a destruir nada suyo si es lo que piensas—aclaró, sacando alguna cosas de su bolsa—. Sé cual es su punto débil, ¿te conté que Rod me invitó a uno de sus partidos?

—No.

¿No le dije que no se volviera a acercar a mi amiga?

—Bueno, se disculpo conmigo por lo que pasó en la cafetería y me invitó a su partido.

—¿Eso que tiene que ver con lo anterior?

—Rodrigo es ex novio de Haley—explicó como si fuera lo más obvio—, y al parecer, Haley aún lo ama. Hoy en el almuerzo Carl me contó que ella sigue insistiendole a Rod para volver.

—Aja.

—Pero, Rod no quiere volver con ella.

—Deduzco por donde es que va esto.

—Esa noche Rod bailó conmigo, y nos besamos. Es un lindo, si yo fuera ella, tampoco lo dejaría ir así de fácil—suelta un suspiro sospechosamente enamorado.

—No me digas, ya te enamoraste.

Lo creería, porque Jane se enamora todo lo que tenga patas y sea del género opuesto.

—Siempre me ha gustado Rod, y el tiempo que pasamos juntos fue maravilloso, es demasiado lindo. Y físicamente es demasiado atractivo.

—Mhm, ¿y cual es tu plan?

—Qué me ayudes a conquistarlo.

—Absolutamente no.

—Anda, no tendrás que hacer nada. Solo acompañarme para que pueda invitarlo a salir—dibuja las comillas con los dedos—. Es obvio que no le agradas a Haley, y si me ve contigo no se me va a acercar.

—Me quieres usar como tu escudo humano.

—Ella va estar ahí, ¿sabes que fue lo que me dijo? Que le pediría a Rod volver con ella frente a todos durante el medio tiempo y no se negaría.

—Sigue siendo no.

—¡Anda, Ellie!—suelta las cosas que saco y me toma por los hombros—Te juro que no volveré a pedirte nada en el mundo, ¿sí? ¡Anda di que sí!

—¡Qué flojera me das!

—¡Por favoooor!




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