Detrás de una Sonrisa

CAPÍTULO VEINTIUNO

¿Confusiones o revelasiones?

Elizabeth.

El apagón del otro día fue causado por un corto circuito en uno de las pequeñas plantas de electricidad de la zona donde vivo.

Ya se hizo una costumbre terminar en la enfermería por algún mareo, o síntomas de náuseas durante las clases, sería menos incómodo si no supiera que, quien me atiende es la madre de Cameron.

Ni siquiera puedo mirarla a los ojos, creo que no le agrado mucho.

No la culpo, debe saber ya que Dave golpeó a su hijo por mi culpa.

—Elizabeth—me llamó quitando el aparato que mide mi presión arterial de mi brazo—¿Hiciste esos estudios que te dije debías hacer?

—Sí—musite apenas.

—¿Cómo fueron los resultados?

—Bien.

No quite la vista del suelo, como si la suciedad en el fuese lo más importante del mundo.

—¿Estas segura?

—Aja.

Me puse de pie, listo para irme. Sentía algo raro desde que entre, y ha sido incómodo estar frente a ella después de todo lo que ha pasado con Cameron.

—Elizabeth, ¿puedo hablar contigo de algo?—dijo apenas toque la puerta.

—¿Sobre qué?

Se lo que me va a decir, que tengo que cuidar mi salud y tratar de evitar problemas graves a futuro, lo mismo que los médicos siempre dicen y bla, bla, bla.

—Es sobre Cameron.

Eso me tomó por sorpresa.

—Uhm… claro, ¿Qué…?

—Mira, se que ustedes son muy cercanos ahora, y no te voy a mentir; al principio estaba contenta de que Cameron conociera otras personas. Es un buen chico, no lo digo solo porque sea mi hijo. No suele meterse en problemas nunca, pero…

Entendí perfectamente a lo que iba.

—Cualquier madre querría lo mejor para sus hijos, he notado que hay algo diferente en el desde que ustedes se conocen. No sé si me estoy explicando, pero…

—¿Quiere que me aleje de él?

La simple idea me causó una punzada en el pecho.

—No quiero que lo veas así, es solo que…

—No se preocupe por mi, no me acercaré a él otra vez.

Salí de ahí sin esperar nada. ¿Qué creía? Era demasiado evidente que no está de acuerdo a que su hijo se relacione con alguien como yo, es evidente que no le agrada que Cameron se relacione conmigo.

Una punzada en el pecho hizo presente ¿Por qué debería importarme si Cameron esta en mi vida o no? ¿Por qué siento esto en el pecho?

Fui directo a clase, la última del día. Sentí una punzada en la sien de solo pensar que mi castigo con el club de teatro aún no termina. Tamo preste mucha atención a las palabras de Dian, solo quería que este día termine cuanto antes.

Dian dijo algo sobre el proyecto final, algo sobre equipos para hacerlo. No preste atención a nada, excepto al timbre que anunciaba el fin del día. Pero no de mi día.

—¿Cómo te fue con el apagón del otro día?

—¿Como rayos sabes eso?—inquirí molesta por su presencia.

—Puede que a mi también se me haya cortado la electricidad—se encogió de hombros—, ese apagón abarcó gran parte de la zona.

Algo en la manera tan despreocupada que lo dijo me causó mala espina.

Todo en Dave me causa mala espina.

—¿Tuviste algo que ver?

Es absurda mi pregunta. ¿Cómo podría dejar a toda una zona sin electricidad? ¿Y por qué?

La manera en que me vio fue… extraña. Esa sonrisa ladina y escalofriante se había formado de nuevo, como si hubiera estado esperando que le preguntara.

—¿Por qué cortar la electricidad de muchos hogares sin razón?—soltó—Me gusta que pienses que fui yo, me gusta que pienses en mi.

Ya, este tipo cada vez es más extraño.

—Ni siquiera había pensado en ti hasta ahora.

—Al menos ya no me huyes, eso es un avance.

—Jodete.

Caminé hasta la salida, dispuesta a irme ya. El dolor seguía presente, no entendía como seguía tolerando a Dave por tanto tiempo. Ni siquiera debería hacerlo.

No pude ni cruzar la puerta, cuando Dave se me adelantó y cerró con fuerza en mi cara.

—¿Sabes que es lo que no me gusta?

—No me interesa.

—Esto—continuó—, esto, tu estúpida actitud hacia mi.

—Ya deberías estar acostumbrado.

Se coloco entre la puerta y yo, bloqueando mi único fuente de salida.

—Deberías cambiar tu actitud para conmigo.

—Deberías dejarme en paz.

Me observó por lo que pareció una eternidad, sus ojos se oscurecieron, causando un poco de temor en mi que intente no demostrar.

—Tampoco me gusta que siempre estas con él—siguió.

—¿De que hablas?

—De tu amiguito, ese que siempre está metiéndose entre nosotros.

Dios un par de pasos que me hicieron retroceder, su semblante había cambiado, ya no era el mismo, ahora sus ojos parecían destilar furia o algo parecido.

Me detuve al topar con el escritorio de Dian.

—¿Qué amigo?—no comprendo nada.

—Tu sabes muy bien que amigo, el hijo de la enfermera, Cameron es su nombre ¿no?

La manera que pronunció su nombre me causó un poco de escalofríos. Es como si lo odiara en un nivel de odio que ni yo misma conozco.

—Ya te lo dije ¿no? Es mi amigo, a diferencia de ti él si me agrada.

Por poco se me sale un “Me gusta”

—¿No lo vez? Siempre que estas con él me llevas a hacer cosas que no debo—quiso tocar mi cara a lo que le di un manotazo—. Como causar un incendio en donde casi pierdo la vida solo por ti.

—¿Ahora de que estupidez estas hablando?

Colocó ambas manos sobre el escritorio, dejando mi pobre y desnutrido cuerpo entre ambas, y su rostro cerca de mi.

—¿Cómo la pasó tu amiguito con el apagón, eh?—volvió a sonreír—Es un cobarde por temerle a algo tan simple como la oscuridad.

No llegue a formular nada, sus palabras me dejaron paralizada, solo un momento. ¿Cómo sabe que Cameron estaba conmigo?

—Aunque tu también lo haces, ¿no? Tienen eso en común, él es un cobarde que no acepta la muerte de su padre, y tu una simple chica que no puede dormir a obscuras.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.