Fútbol, amor, y confesiones.
Elizabeth.
Esta mañana había tenido otro sueño, dos para ser exactos. En uno, aparecía Cameron, justo en un ambiente como este, solo un poco diferente. En vez de un partido de Futbol, era de Béisbol.
En el, Cameron y yo estábamos en medio de toda la gente, ni siquiera recuerdo si había algún tipo de conversación entre nosotros o no.
Admito que últimamente he soñado con él, pero nada parecida a lo de hoy, o al primer sueño que tuve con el.
Esta si fue una pesadilla.
Cameron tenía un accidente por culpa mía. La imagen es algo borrosa, pero lo recuerdo a él en el suelo, su ropa llena de sangre, suya. A mi, de rodillas un lado de él, con lágrimas en los ojos.
Era de esos sueños que se sienten tan reales incluso me desperté con el corazón acelerado.
El segundo sueño lo recuerdo perfectamente, era Dave quien estaba en él, en la cocina de mi casa, con un cuchillo listo para apuñalarme. Ni siquiera me esforzaba en impedirlo, y lo hacía. Me lo enteraba.
Después de esto, no pude dormir más. Y en todo el día, estuve al pendiente de mi madre, aunque Leonardo no se movió ni un segundo de ella. Nadie había mencionado nada sobre la discusión de Leo y Mitchell.
Hoy por la mañana apareció en casa. Algo había diferente, no lo vi con las mismas actitud de siempre, solo estuvo unos minutos con mi madre, Leonardo ni siquiera lo volteo a ver, y se fue.
Mamá ha estado en casa desde que el médico la dio de alta del hospital, hasta ahora ambos venían con a visitarla todos los días. No se como rayos Jane la había convencido de darme el permiso de venir al estúpido partido de Futbol de Harris, quien corría de un lado a otro por la cancha justo ahora.
Supongo que al igual que yo, ya no soportaba tanto mi presencia en casa y por eso accedió.
Las personas a mi alrededor, hicieron una bulla cuando el equipo contrario anotó un gol, touch down o como sea que llame, el asunto fue que el punto fue para el equipo contrario y nadie estaba contento.
Jane veía el partido, con la expectativa alta. En ningún momento le quito la vista a Rod Harris, y se unía a los demás idiotas cuando festejaban qué alguien de su equipo hacia lo más mínimo.
«Ridículos».
Para el medio tiempo, Jane me arrastró hasta donde yacían Harris, Simons y los otros simios qué eran parte del equipo. Los mismos que se burlaron de Jane cuando Rod la humilló en la cafetería.
Intuí qué Jane recordó ese día cuando se detuvo a una gran distancia de ellos.
En el campo, Haley y su equipo de porristas hacían una presentación que nadie prestó atención. No los culpo, ¿Quién quiere ver adolescentes dar giros en el aire como si fueran malabares?
Nadie.
—¿Crees que debería acercarme?—cuestiono Jane, viendo a su amado.
—Para esto me obligaste a venir.
—Oye, hicimos un trato—se quejó—, no creas que es sencillo tejer tantos gorros, me duelen las manos y si me equivoco tengo que empezar de nuevo.
—Nada es gratis en esta vida, Jane.
—Como sea, no se si debería acercarme.
—Hazlo y ya.
No fue necesario que lo hiciera, Rod fue quien camino hasta nosotras al vernos ahí de pie.
—Si viniste—sonrió hacia Jane.
—No podía perderme tu gran momento.
Ya comenzaba a ponerse su cara roja.
—Estoy algo nervioso, hay un casa talentos en las gradas observándome y si todo sale bien obtendré una beca deportiva para mis estudios.
—¡Eso es genial!
—Lo sé, los otro chicos también están siendo observados pero el entrenador le habló específicamente de mi.
—Lo estas haciendo estupendo, Rod ¿No es así, Ellie?
—De maravilla ¿ya me puedo ir?
Ignoró mi comentario.
Cuando empezaron a ponerse como don niños diciéndose cosas realmente cursis y estúpidas, me aleje un poco.
Entonces vi a Haley regresando a su lugar con su grupo, justo en ese momento le dijo algo a una, e inicio su andar en nuestra dirección. Fijó la vista en mk amiga y su ex novio estaba juntos, y yo a unos cuantos metros de ellos. Podría decir que literalmente me barrio con la mirada, y detuvo sus pasos.
Ni siquiera hizo el intento.
No entendía como después de dar como cincuenta vueltas su cabello seguía intacto, bien peinado sin una hebra suelta.
La mirada viajó a otra persona en especial que apareció por detrás de ella ¿Qué está haciendo aquí? enseguida volví hacia Jane jalándola por el brazo sin percatarme.
—¿Qué hace Cameron aquí?
—¿Ya llegó?.
—¿Cómo que ya llegó? ¿Por qué rayos esta aquí?
—Esta mañana lo vi en el supermercado, charlamos un poco y lo invite ¿sabias que los hombres se ven súper sexys cuando hacen las compras?
—¿Por qué lo invitaste?
—Creí que te agradaba, hasta te lo comiste a besos en la boda de tu hermano.
—¡Shhhhh!
—No te enfades, deberías saber que me dijo que no hasta que le dije que vendrías tu y accedió.
Mi cara debió ser no lo que esperaba.
—¿Qué sucede?
No le diría que su madre me pidió alejarme de él.
—No es que me moleste, pero siempre que estoy con el siento cosas que no debería.
—En pocas palabras, te gusta.
—No me gusta—proteste.
—Claro que te gusta.
—Qué no me…
—¡Hola, Cameron!—me interrumpió.
Sentí la figura del chico detrás de mi, muy, pero muy cerca. Tanto que instintivamente me aleje de él.
—Hola, Jane.
—Qué bueno que si pudiste venir—ella sonrió—, justo le estaba contando a Ellie que nos vimos en el supermercado hoy.
Sentí su mirada en mi, ni siquiera fui capaz de devolvérsela.
El silencio que floto entre nosotros fue, realmente (al menos para mi) incómodo. Jane paseaba la mirada entre nosotros, y yo miraba hacia el suelo.
Esa imagen suya en el suelo, inconsciente, seguía presente en mi mente. Era algo que no había dejado de pensar. Tampoco ayudaba qué Dave estuviese aquí mismo, no se me había acercado. Estaba hasta lo más alto de las gradas, podía sentir su mirada clavada en mi todo el tiempo, y ahora en el chico a mi lado también.