Elizabeth.
Dejar a Jane con las lágrimas a punto de salir me ha hecho sentir un pinchazo en el pecho, llamarla ridícula también.
Se que solo quiere ayudarme, pero yo quiero mantenerla fuera de esto. No quiero que el imbecil de Dave la tome contra ella, que intente hacerle lo mismo que a Cameron.
Y si debo mantener la distancia, eso haré.
Salí del instituto lo más rápido que pide, si Jane me alcanza y me pregunta que me pasa, probablemente no podré soportarlo y se lo diré todo.
El sol cala en mis brazos, y no puede importarme menos.
Justamente cuando llego al límite del instituto, una mano se cierne sobre mi muñeca, la aparto bruscamente dándome la vuelta para encontrarme con el idiota, imbécil, estúpido y todos los adjetivos ofensivos que existen para Dave.
—¿Qué mierda quiere? ¿No me puedes dejar en paz de una vez?
Su maldita risa hace que mi cuerpo arda en furia, no tiene idea de cuanto lo odio. Si por mi fuera, tomaría lo primero que tuviera en la mano y lo degollaria aquí mismo.
—Tu y yo iremos a una fiesta hoy.
—Púdrete.
Me di la vuelta para continuar mi camino, no obstante se puso frente a mi frenando mi paso.
—Hey, no se te olvide que ahora eres mi novia.
¿Cuántos años de cárcel me darían si le destrozó el cráneo con una piedra gigante?
—No soy tu novia, imbécil.
—Lo eres, ese es nuestro trato.
—No, me aleje de Cameron para que dejaras de intentar matarlo, ese era el trato.
—Mira, Elizabeth. No tengo mucha paciencia.
—¿Tu crees que yo si?
—Tienes que cumplir con tu parte, si no quieres que la llorona de tu amiga Jane, y los estúpidos de Rodrigo y Carl, sufran un accidente misterioso camino a casa hoy.
Como si los hubiera invocado, los tres salieron del edificio hacia el auto renovado de Harris, el por su parte iba abrazando a Jane, quien iba llorando en silencio.
—¿Qué más quieres de mi, Dave? Ya me aleje de Cameron, estoy intentando alejarme de ellos también ¿Por qué no te largas y me dejas en paz ya?
—Porque esto no ha terminado Elizabeth, te vas arrepentir de todas las veces que me rechazaste.
—¿Todo es porque me negué a salir contigo?—me aleje.
—No es por eso, y lo sabes.
—No, no lo se. ¿Porque simplemente no me matas y se acabó el problema?
—Porque quiero que sufras.
Este tipo necesita un psiquiatrico.
—Jodete.
—Esta noche iremos a una fiesta, te presentare como mi novia, actuará como mi novia, y si te niegas, tus querido sobrinos lo van a pagar—se acercó más, sacando el teléfono y poniéndome en la cara—. No me pruebes, Elizabeth. Tengo ojos en todos lados, y se que haces en cada momento del día.
En la pantalla de este hay un video en tiempo real de Natalie, con los niños en un parque de juegos al aire libre.
Mitchell no está, seguramente está trabajando. Y ellos están desprotegidos.
No puedo permitir que les haga daño.
—Esta bien, iré.
°°°
La fiesta esa que Dave me había dicho es una de esas típicas fiestas de instituto donde todos se emborrachan y se enrollan es cualquier parte del lugar.
Tuve que escaparme por la ventana de mi habitación, porque el bendito castigo aún sigue vigente.
Pero Dave no comprende que estoy castigada, Intenté ponerle esa excusa pero no funcionó. El imbécil amenazó a con aparecerse en mi casa si no asistía, y en mi casa no lo quiero ni de lejos.
Así que aquí estoy.
No me esmere en arreglarme, simplemente tome una camiseta vieja, un pantalón ancho, nada que llame la atención de nadie. En especial de ningún chico.
Odio las fiestas, odio a la gente. Odio que Dave me este obligando a estar aquí.
Reconozco que algunas caras de los chicos del instituto, los mismos que siempre me ven con cara de asco.
Siendo honesta prefiero eso a que intenten hablar, tocarme, o si quiera insinuar algo que no quiera.
Y es por eso que no entiendo porque Dave hace esto, no es como que fuera la chica más bonita, ni la más popular, ni la más deseada.
Al contrario.
Se de buenas fuentes que todos en el instituto me consideran un bicho raro por como visto, por como soy, por como hago todo por espantar a cualquiera que se me acerque.
Y no podría importarme menos.
Me aparto de inmediato cuando un chico se echa hacia atrás de la nada y chica conmigo.
Sigo odiando estos ambientes. Y Dave no tarda en encontrarme.
—Tardaste, un minuto más y voy a buscarte—espeta intentando tomarme del brazo, no lo hace porque logré esquivarlo.
—No sé que parte de Estoy castigada, no entiendes, no puedo salir, idiota.
—Como si a tus padres les importara si estas en casa a no.
Eso me dolió. Porque tiene razón.
Fue demasiado fácil salir por la ventana sin que se dieran cuenta, incluso si hubiera salido por la puerta principal ni lo habrían notado.
—Ya, estoy aquí, que es lo que querías ¿no?
Me toma a la fuerza de la muñeca, su contacto me quema y aunque intento sacarme el es más fuerte, y me jala hacia la cocina qué está igual de abarrotada de chicos bebiendo.
—Sí intentas algo—inicia apuntando un dedo a mi—, por más mínimo que parezca, te juro por lo que más quieres que…
—Quienes pagan son mi familia, ya lo sé. Ya me tienes harta con el mismo diálogo que repites una y otra vez—jale mi brazo para quitar sus sucios dedos de mi—. Pareces disco rayado.
—Te cuidado como me hablas—me apretó de pronto en el hombro—. A partir de este momento, tienes que cambiar tu tono conmigo, tienda que comportarte como lo que eres, mi novia. Tienes que ser cariñosa, y linda conmigo.
—Prefiero que me des un balazo en la cabeza, el cariño se gana.
—Sí no lo haces, ya sabes quien va recibir ese balazo—subió su mano a mi rostro intentado tocarme— ¿Qué crees que piense Mitchell al saber que eres la culpable de la muerte de sus hijos? ¿De su esposa?—susurró.