Izzy miraba el mar desde el acantilado, el sol se ponía detrás de las olas y el viento tocaba su piel, pero su mente estaba llena de ruido. Había sido una joven llena de sueños, con una vida por delante, pero se encontró atrapada en una relación tóxica que la dejó sola y vacía. Ahora, después de todo lo que había pasado, el futuro no era una promesa, sino una elección.
Hace unos meses, había sido arrastrada a un abismo emocional, sin poder ver el final. Pero hoy, algo había cambiado. No era la misma Izzy que había confiado ciegamente en su primer amor. La vida, aunque aún llena de incertidumbre, le mostraba una oportunidad: una nueva oportunidad para empezar de nuevo, para ser quien siempre quiso ser.
Izzy sabía que no sería fácil, pero una cosa estaba clara: ya no estaba dispuesta a dejar que el miedo gobernara su vida.