Deudas del Corazón

Capítulo 1 – La caída y el despertar

Izzy despertó esa mañana con un sentimiento extraño, como si el aire tuviera un peso diferente, algo más denso que la última vez que respiró con calma. Su habitación estaba bañada por la luz suave del amanecer, y por un momento se sintió en paz. No era una paz perfecta ni siquiera completamente tranquila, pero era un cambio. Un cambio que se gestaba lentamente, como si su alma estuviera despertando después de haber estado dormida durante demasiado tiempo.
Había pasado meses atrapada en una relación que la había drenado, una relación que, aunque comenzó llena de promesas, terminó ahogándola en mentiras y manipulaciones. Cada día, Diego, su ex, lograba que se sintiera pequeña, como si no tuviera valor, y todo lo que ella había creído sobre el amor fue desmoronándose lentamente. Pero ya no estaba más en ese ciclo, ya no quería ser esa mujer.
Se levantó de la cama, sintiendo una pesadez en el pecho, pero con la determinación de no dejar que esos sentimientos la controlaran. El miedo ya no iba a gobernar su vida. Hoy, Izzy iba a dar un paso hacia adelante, hacia lo que fuera que su corazón necesitaba.
Caminó hacia el espejo y se miró fijamente, como si no se reconociera del todo. ¿Quién era esa mujer que veía allí? ¿La misma que había sido manipulada por Diego? ¿La misma que había creído en su amor con tanta intensidad, con la esperanza de que sería suficiente? Pero esa mujer ya no existía. Frente a ella había alguien diferente. Alguien más fuerte, más sabia, aunque aún frágil, pero decidida a sanar.
Salió de su habitación y caminó hacia la cocina, donde su madre, Claudia, estaba preparando el desayuno. La calidez de la casa era reconfortante, y aunque las heridas de su madre seguían allí, Claudia había encontrado el amor nuevamente en su vida con Raúl, su padrastro. Un amor verdadero que no la juzgaba, que la respetaba y la cuidaba como se merecía.
—Buenos días, hija —dijo Claudia con una sonrisa suave, pero su mirada revelaba algo más. Sabía que hoy algo había cambiado en Izzy.
—Buenos días, mamá —respondió Izzy, forzando una sonrisa. Sabía que su madre percibía más de lo que decía. En ese momento, Izzy sintió que el amor de Claudia no solo la sostenía, sino que también la empujaba a avanzar.
Izzy se sentó a la mesa, y mientras comía, sus pensamientos volvían a Diego. La montaña rusa emocional que había vivido con él la había dejado exhausta, pero algo en su corazón le decía que ya era el momento de cambiar. Ya no quería depender de las promesas de nadie para sentirse completa. El amor propio era lo único que le quedaba, lo único que podía controlar, lo único que valía la pena.
Izzy decidió que ese día comenzaría a trabajar en ella misma. No porque quería impresionar a alguien, no porque quería cumplir con las expectativas de la gente, sino porque se dio cuenta de algo fundamental: se merecía vivir sin miedo.
---




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.