Deudas del Corazón

Capítulo 4 – La fragilidad del alma

Esa noche, Izzy se tumbó en su cama y se permitió, por primera vez en mucho tiempo, pensar en su vida sin el peso del miedo. Todo lo que había vivido hasta ese momento, todas las experiencias que la habían moldeado, no la definían, no la limitaban. Ella era mucho más que sus errores, sus inseguridades y sus cicatrices emocionales.
Pero esa fragilidad, la que llevaba con tanto cuidado, seguía siendo un desafío. En el fondo de su corazón, Izzy sabía que había algo más que debía enfrentar. A veces, el miedo no era solo algo que se podía dejar atrás. Era algo que necesitaba ser entendido, confrontado y, finalmente, superado.
En sus pensamientos más profundos, Izzy entendió algo crucial: el miedo a ser vulnerable no se va de un día para otro. No se trataba solo de dejarlo ir, sino de aprender a vivir con él. Aprender a abrazar la incertidumbre y confiar en que lo que vendría sería mejor que lo que había dejado atrás.
Marc era una constante en su vida, pero no era el único que podía darle la paz que necesitaba. Izzy tenía que aprender a ser su propio refugio, a amarse a sí misma sin depender de nadie más para sentirse completa. El amor propio, el respeto por sí misma, esa era la lección que le había costado tanto aprender, pero que finalmente comenzaba a abrazar.
Esa noche, antes de quedarse dormida, Izzy susurró en su mente una promesa: "Hoy empiezo a vivir sin miedo. Hoy me elijo a mí misma."




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.