Gracias, infinitas gracias, por regalarme lo más valioso que tienen: su tiempo.
A cada persona que le dio una oportunidad a esta historia, que se sumergió en sus páginas, que rió, lloró, se enojó o se enamoró con cada capítulo… les abrazo con el alma.
Esta novela no es solo una ficción romántica. Es un pedazo de verdad disfrazado de palabras. Muchas escenas, pensamientos y emociones están inspiradas en experiencias reales. Algunas fueron difíciles de revivir, pero necesarias de compartir.
Mi intención nunca fue solo contar una historia, sino también dejar una enseñanza: que incluso después de la oscuridad, el amor —propio y ajeno— puede sanar; que aunque a veces el dolor parezca insoportable, siempre hay una salida; y que nadie merece vivir atrapado en una mentira disfrazada de amor.
Gracias por acompañarme en este viaje tan personal. Si esta historia logró tocar su corazón, aunque sea un poco, entonces valió completamente la pena.