Has aparecido, junto con otros dos más. Tres personas que han sido tan decepcionadamente marcadas en mí. Y ahora he tenido una semana que odio, porque quiero evitar traer aquellos recuerdos de la muerte en vida que pasé.
Un día tan solo desayuné.
Durmiendo tarde.
Despertando en medio de la noche.
Teniendo ese insomnio.
Sintiendo asco por la comida.
Tengo miedo.
Aunque no haya ocurrido nada.
Aunque hablé con los tres, de una manera tan normal, sin aquella gran emoción, tan solo es, algo, normal.
¿Por qué me siento así?
Uno miente.
Otro se victimiza.
Y tú, engañas.
Me perseguirá la culpa de haber tomado los peores caminos, la peor gente y haber sido y haber hecho, todo lo que fui. Porque siento que lo llevo colgando a todas partes. Porque siempre habrá algo que me recuerde que decisiones estúpidas tomé.
No me puedo ver al lado de nadie, de alguien imaginario. Porque me siento de una forma inexplicable. No me siento apta para querer, y las personas solo me demuestran más razones para no querer nada con nadie.
Quisiera viajar en el tiempo y poder darle un abrazo a la niña que buscaba rodearse de atención, de gente que solo sabía aprovecharse de ella.
Ese pensamiento de…
“Por todo lo que hice y fui, dejaste de amarme”
Llevo años cargando con esa frase, y aunque incluso ahora, siendo diferente a unos años atrás, a algunos meses atrás, yo piense rotundamente que nunca lo hiciste, nunca me amaste, ni me quisiste, ni te importaste por mí, nunca sentiste afecto, cariño, pienso que en alguna parte de ti, tal vez si existió algo y hubo un cariño, que perdiste y que fue mi culpa.
Quitarme esa idea de la cabeza me parecía imposible, y vivir con ella era como caminar descalzo en un desierto sin una sola gota de agua para tomar. El sufrimiento es indescriptible y nunca podré perdonarte.
Pensando surrealistamente, creo que incluso podría ver un mensaje que diga cuanto me extrañas, que me adoras, que me quieres, que te vuelvo loco. Y no te voy a creer. Incluso si sale de tu boca. Por qué aún siendo algo que hubiese deseado con toda mi vida, soy incapaz de creerlo. No sólo me llené de las mentiras que me decías, me rodeé de las mentiras que les decías a tus novias. Y así como he sufrido viendo como “quieres” a tus novias, he sido testigo de cómo es todo mentira. No las quieres, y mientes, engañas. Cómo siempre ha sido, y como siempre lo será.
Y me vuelvo a encontrar en la misma situación. Y me parece algo indescriptible ver cómo por un lado pareces ser alguien diferente, alguien mejor.
Veo en tus ojos a través de una pantalla felicidad en ver a otra persona que pareces amar, pero estás buscándome fuertemente entre la gente en dónde sea, extrañabas sentirte adorado por mí.
Pero por otra parte, algo que nadie ve, tan solo yo… estás buscándome a mí, no porque me ames, no porque me quieras. No me buscas a mí. Buscas a mi cuerpo.
Buscas atención.
Odio el pensarte, porque es constante. No hay orden en esos pensamientos, solo sé, que no me gusta.
La poca conversación que tuvimos por mensaje estuvo llena de comentarios indirectos, los cuales al principio no entendía, pero cada vez se volvían menos indirectos. ¿Otra vez quieres ser infiel?
Diciéndome que me has pensado par de veces, qué querías hablarme. Me da pereza fijarme en dichos mensajes, al final, todo gira entorno a querer estar a solas conmigo, en mi cuarto, otra vez.
No estoy sorprendida, pero al mismo tiempo no era algo que tenía previsto. En el fondo, creo, que una parte de mi creía y trataba de convencerse de que realmente estabas enamorado, porque tal vez era la mejor opción, la única realmente. Porque de esa manera, ambos seguiríamos nuestras vidas. Tú estarías feliz en una relación que parece ser seria, que parece funcionar, experimentando el amor. Y yo, viviría días sin pensarte, y ese sería el mayor regalo de la vida. No deseo más que nada que una vida tranquila en dónde no existieses, dónde no recordase nunca tu rostro, ni tu voz, ni tu nombre.
No he llorado, no me he sentido triste, no he sentido ese regreso. Porque ya no siento el amor que tratas de buscar, de sentir, para no sentirte vacío.
No sé cómo explicar lo raro que es no sentir nada, saber que no te amo, saber que no te quiero, que no eres nada, pero que vivas en mi cabeza, y eso me atormenta. Hablar contigo no me generó nada. Cuando te veo de lejos, o no tan lejos, no siento nada, es como ver un extraño entre la gente.
Busco la salida, pero tanto el chófer como el cobrador han olvidado mi parada, así que termino un poco más alejado de donde suelo bajarme. Tengo que caminar más de la cuenta. A medida que aumento los pasos, veo hacia delante, y ahí estás.
Trato de evadir estar cerca de ti. Me cruzo la calle, y te cruzas también, apresurado. Te detienes, y me hablas.
Aren: ¡OE!
#991 en Otros
#5 en No ficción
dependencia emocional, relaciones toxicas, narrativa autobiográfica
Editado: 23.01.2026