Diario De La Hija Del Pastor

CAPÍTULO 4?

Los hijos de los justos

Los días siguientes transcurren exactamente como deberían.

Las mismas calles.

Las mismas clases.

Las mismas personas.

La misma sensación de estar atrapada dentro de una vida que alguien más escribió para mí hace mucho tiempo.

Han pasado cuatro días desde que hablé con ese chico…

Cuatro días.

Y aun así sigo pensando en sus palabras

La tranquilidad con la que mencionó la iglesia.

Como si supiera algo. Como si hubiera visto algo.

Y eso me irrita. Porque no debería importarme. Ni siquiera lo conozco.

Ni siquiera sé cuántos años tiene.

Ni de dónde salió.

Ni por qué apareció justo aquí.

En Lavenham.

Un pueblo donde casi nadie viene y si lo hacen es para pasar desapercibidos en las grandes ciudades…

—Victoria.

La voz de la profesora me arranca de mis pensamientos.

Levanto la vista.

—¿Sí?

—Página ciento doce.

Asiento.

Busco la página.

Empiezo a leer.

Mi voz suena estable.

Tranquila. Perfecta. Como siempre.

Por dentro es otra historia.

Cuando termina la clase, Raquel aparece inmediatamente a mi lado.

—Estabas en otro planeta.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

La miro.

Ella sonríe.

—Estabas pensando en alguien.

—No.

—Victoria.

—Raquel.

—Victoria.

—Raquel.

—En el chico que me contaste?

La miro.

Ella sonríe más.

Odio cuando sonríe así. Porque normalmente tiene razón.

—No sé de qué hablas.

—Claro que sí.

—No.

—¿Cómo era?

—¿Quién?

—No te hagas la tonta Victoria….me refiero al chico.

Suspiro.

—No lo sé.

—Si que lo sabes.

—No lo sé.

—¿Era guapo?

—Raquel.

—Entonces sí era guapo.

—No dije eso.

—No hacía falta…tu cara lo dice todo, además no lo has negado.

Ruedo los ojos mientras que ella se ríe de mí, mientras avanzamos a nuestra próxima clase del día….

El viernes por la tarde ya todo el mundo habla del culto juvenil.

Como si fuera el acontecimiento más importante de la semana.

Quizás para algunos lo sea.

Para mí es simplemente otra reunión donde todos intentan parecer mejores de lo que son.

Y sé que tal vez podría estar siendo muy dura pero no siempre fui tan crítica.

Hubo un tiempo donde creía todo, donde actuaba y quería ser igual al resto…

Pero una vez que empiezas a ver las grietas, es imposible volver atrás.

Y yo llevo años viendo grietas.

.

Los días siguientes transcurrieron exactamente igual que todos los anteriores.

Clases.

Casa.

Iglesia.

Tareas.

Lectura bíblica.

Dormir.

Volver a empezar.

A veces pienso que Lavenham está atrapado en una especie de bucle. Como si alguien hubiera tomado una semana cualquiera y la hubiera repetido cientos de veces hasta convertirla en una vida entera.

El jueves por la tarde estaba sentada junto a Raquel durante el descanso. La lluvia golpeaba los ventanales del pasillo principal y la mayoría de las alumnas se habían refugiado dentro del edificio.

Yo aprovechaba esos momentos.

Menos ruido.

Menos personas.

Menos oportunidades para que alguien decidiera convertirte en el centro de su entretenimiento.

Raquel estaba hablando sin parar sobre los exámenes finales cuando mencionó algo sobre el colegio masculino del otro lado del pueblo.

—Dicen que expulsaron a dos chicos del San Gabriel.

—¿Por?

—Alcohol.

—Qué sorpresa.- finjo que no es algo típico que suceda aquello al mes una vez por mes en ese colegio…

—¿Lo dices en serio o estás siendo sarcástica?

—Las dos.

Raquel soltó una risa.

—Uno de ellos era amigo de Caleb.

Mi mano se detuvo sobre el cuaderno.

—¿Caleb?.- el nombre se me hace conocido, pero no recuerdo de dónde…

Raquel giró la cabeza.

—Sí.

—¿Quién es Caleb?

Su sonrisa apareció tan rápido que me arrepentí inmediatamente de haber preguntado.

—¿Quién es Caleb? —repitió exagerando mi tono.

—Solo pregunté.

—Claro.

—Raquel.

—Está bien, está bien.

Volvió a acomodarse sobre la silla.

—Va al Instituto San Gabriel.

—Esta en último año

—¿Edad?

—Veinte.

El chico que vi dos veces rondaba por esa edad… tal vez podría haber la posibilidad de que se tratara de la misma persona.

—¿Lo conoces?- pregunté

—No.

—Entonces ¿cómo sabes tanto de los del colegio masculino?

—Porque mi hermano estudia ahí. Dah, - dijo volteando los ojos.- Además las chicas ya andan chismoseando del papito misterioso que llegó al pueblo.

—Papito misterioso? -

— Ya sabes cómo son las chicas de por aquí ... .sobretodo Esther que parece que anda recolectando información de cualquier lado.

Asentí en respuesta, lo cierto es que Esther es la típica chica pinky del instituto que quiere todo para ella y siendo una lamebotas de los profesores y de algunos padres de la congregación que la considera la chica perfecta ….si supieran lo que hace cada que acaban las clases del instituto, no estarían dándole la atención que le dan….

—¿Y qué se dice de él?

—Que es raro.

—Eso no dice mucho.

—Por lo que escuché es un problemático de primeras...

—¿Un problemático?

Raquel se encogió de hombros.

—Ya sabes el típico que se mete en discusiones con los profesores.

—¿Solo eso?

—Falta a clases.

—¿Solo eso?

—Pelearse algunas veces.

—¿Solo eso?

—Y qué más quieres que haga el chico Victoria. Matar a gente a medianoche? Tú sabes que en un pueblo tan anticuado como este, el faltar a clases ya es una ofensa gravísima…

—Solo preguntaba…

—Parece que quisieras su hoja de vida más bien

La ignoré.

—¿Va a alguna iglesia?




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