Diario de un amor imposible

Princesa de las Estrellas

Vos sos un ser imposible e inalcanzable,
Vos sos la princesa que aparece en los sueños,
Y en el desierto como una ilusión

Vos sos una princesa de ideas,
Sin fin y sin sentido,
Respecto a la vida en un jardín
Creciendo como una planta de Jazmín

Vos tenes la voz hermosa,
Como el viento, que me hace estremecer
Y la luz aparecer
Vos sos el rayito de luna que borra las sombras de mi corazón.

Vos sos mi princesa
Que Reyna en el imperio,
En el imperio rojo de las estrellas

 

Nuestra amistad no existía, solo era una falsa idea para llevarnos bien, hablar con ella en el salón era imposible, un solo hola, significaba que todo el salón nos fastidiase.

Solo podíamos vernos después de clases a escondidas, ya tenía el poema, ya sabía que era mi estrella, era mi amiga…

Leidy me ayudo, le dije que quería hablar con ella, y acordamos el lugar. La espere a tres cuadras del colegio.

Se demoró un poco tanto que tenía miedo que me dejara plantado, incluso algunas de mis amigas me vieron y tuve que contarle lo que antes era un secreto, al poco rato me llamaron y me encontré con ella a una cuadra de donde estaba parado.

No puedo decir como era el lugar, no recuerdo como era ella, pero ella dijo tres cosas importantes esa noche.

Esta es mi primera salida con alguien, así que no sé qué hacer, no sé si habrá sido cierto, pero bueno el mío si fue el primero.

Me propuso ir al cine los dos solos, un plan que me gustó mucho, planeamos muchas cosas, pero no se cumplió por muchas razones.

Esto fue inesperado, digamos que me destrozo, ella me pregunto:

- ¿Qué quieres de mí?

Nada, no deseo nada, solo tu amistad.

Lo sé, siempre fui un idiota, no podía decir que quería enamorarla, que quería estar con ella, después de todo, ella ya había aclarado las cosas conmigo, y no quería volver a ser rechazado.

Cuando llegamos al grifo que esta frente a su casa, saque de mi

mochila la carta y al despedirme le di aquella carta.

Todo el salón sabía que estaba enamorado de Jazmín, así que no podía hablar en público con ella porque sabía que se incomodaría, nuestra amistad era solo en Facebook, y algunas veces donde ella aceptaba encontrarse conmigo en la salida de clases y otras cuando yo la seguía y le hablaba cuando estaba sola.

Su sonrisa, me daba esta tranquilidad de que todo iba a estar bien, pero a medida que empezaba a pararme al frente de mi salón en el segundo piso, vi que me volvía adictivo, la necesidad de verla todos los días.

La única forma de hablar con ella, era haciéndoles creer a muchas personas, que ella había dejado de gustarme y que estaba enamorado de otra chica.

empecé a buscar alguna, y cuando una chica me pareció bonita, preguntaba por su nombre y era víctima mía, al decir que ella me gustaba.

Pasaron algunos días y ya muchos creían que otra persona me gustaba y empecé acercarme a Jazmín en el colegio.

Eran pocas las palabras que tenían nuestra conversación, solo un “hola” y alguna pregunta que se me ocurriese.

Empezaba a escribir más poemas y con ayuda de milagros, salía a declamar para Jazmín, digamos que fue la primera locura de amor que hice por ella, los nervios me traicionaron y en partes olvidaba completamente lo que seguía del poema y eso que yo mismo lo había escrito, pero bueno eso no sería nada que llamara su atención.

Le decía para ir a Huancayo e ir al cine, pero ella solo quería que vallen sus amigos, la cita planeada jamás seria realizada de esa forma.

Un día de clases formamos un grupo en donde ella estaba, íbamos a reunirnos un sábado, pero antes de eso ella me envió una carta inesperada.

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La conocí mas ese día, entendía su inseguridad y que de alguna forma los poemas habían hecho que me tenga cariño.

Supongo que estaba feliz, no, mis sentimientos cambiaron sentía una incomodidad, esa sensación de no poder hacer nada, donde solo esperar un beso de esa persona, que te haga muy feliz y te de los ánimos suficientes para poder hacer algo.

Supongo que empezaba a deprimirme por falta de su amor, solo quería dejar de amar y no sufrir más por ella.

Milagros era su amiga y aunque nadie lo sabía, yo estudie en ese colegio por ella, fue el último amor de primaria, donde los sueños con ella, hicieron que yo deseara pasar más tiempo con ella.

Fue un juego, pensar que ese sentimiento pudiera volver, así que le dije que me gustaba y ella me pidió que la enamorara, ella se sentaba delante mío durante un tiempo y aunque quería escribir para ella, era en vano, nada bueno me inspiraba solo pasión, cuando ella cogía mis manos y tocaba su cuerpo.

La verdad quizá pude haber hecho algo por ella, quizá antes hubiese querido estar con ella, pero su comportamiento, era atrevida, coqueta y eso hacía que muchos la vieran como una cualquiera.

No sé cual habrá sido mi erro, un día me dijo:

-hay un chico que también le gusto, él tiene un 70% de mi amor y tu un 30%.




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