Diario de un ángel

3

Casi no recolecté almas ya que estaba vigilando a todos los ángeles y me aseguraba de que estuvieran bien, pero no podía dejar de pensar en Shin y que tal vez me había mentido sobre su nombre, era inquietante pensar que toda la noche de ayer estuve platicando con el asesino de Baijel. –

Era casi media noche y estaba preparada para enfrentar a “Shin” y descubrir si en realidad era el asesino de Baijel y de ser así atacarlo para acabar de una vez por todas con esto. Me dirigí al árbol donde lo había visto la última vez; al llegar sentí su presencia “muy bien, está aquí”

- ¡Hey! no creí que fueras a venir. – dijo como si llevara ahí mucho tiempo.

Estaba sentado bajo el árbol, como si me estuviera esperando, como si supiera que yo iría a verlo.

-No vengo para hablar de nada contigo- dije en tono serio, me sentía enojada por la muerte de Baijel, pero sabía que no me debía de dejar llevar por ese enojo, intenté calmarme ya que no era seguro que el fuera Adirael, aunque estaba ahí para comprobarlo.

-Ya decía yo que era demasiado bueno para ser verdad. – dijo esto último como si estuviera desilusionado– entonces – se paró del tronco – si no estás aquí por mi placentera compañía ¿por qué volviste? –

Se estaba acercando poco a poco así que puse mi mano sobre mi espada, estaba lista para sacarla de ser necesario así que Shin retrocedió y alzó las manos.

- ¡Tranquila! No quiero pelear ni nada créeme- hablo de manera lenta como si escogiera cada una de sus palabras con cuidado, parecía que intentaba no alterarme -estas aquí por lo del ángel muerto ¿no es así? –

- ¿Cómo lo sabes? ¡¿Acaso tú lo mataste?! - le dije mientras sacaba mi espada, lista para atacar.

- ¡WOW! Tranquila, lo digo porque yo estuve cuando echaron a Adirael del infierno y por si lo olvidaste, yo aún estoy con Zalgo por lo que si yo hubiera matado a ese ángel estaría en muchos problemas y habría escapado, no estaría aquí como tonto esperándote- sonaba molesto y con razón, yo también estaría así si me culparan por algo que yo no hice.

- Te daré el beneficio de la duda. – dicho esto guardé mi espada.

-De hecho, nosotros también tenemos órdenes de matarlo. – dijo mientras bajaba las manos.

- ¿Y por qué no lo mataron en lugar de echarlo? –

- Porque lo de matar al ángel fue después del exilio y simplemente desapareció; lo habíamos exiliado por otra cosa, pero creo saber dónde está. –

- En ese caso, dime dónde está para terminar de una vez con esto – me acerqué a un poco más a él.

Aunque no podía verlo a causa de su armadura estaba segura de que me estaba lanzando una mirada seria -es una broma ¿no es así? –

- ¿A que te refieres? –

- No te diré dónde está, si lo mató tendré algo así como una recompensa por haberlo hecho-

-No te creo- escuché como Shin soltaba un bufido ante mi respuesta -bueno lo de la recompensa y eso sí, pero no entiendo entonces porque dijiste en voz alta que sabes dónde está-

-Bueno……- empezó a decir Shin -no sé porque lo hice, pero eso no cambia nada; no pienso decirte en dónde está-

-Bien, en ese caso iré contigo- ni siquiera yo sé porque lo dije, tal vez sólo quería encontrar a Adirael, aunque eso no quita que no me haya detenido un momento a pensar en las consecuencias. Al recordarle me doy cuenta de que no me merecía ese puesto de arcángel, cunado quería podía meter la pata.

- ¿Estás segura? ¿no estarás en problemas si te ven conmigo? –

- Tal vez, pero el mató a uno de los nuestros y por lo que sé lo hicieron de una manera un tanto cruel. –

- Esta bien- respondió no muy convencido -pero yo no puedo volar y no creo que me quieras llevar, así que iremos a pie. – se dio media vuelta en dirección del bosque y tenía razón, yo no lo cargaría, ni siquiera me iba a acercar mucho a él.

 

Habíamos caminado por un par de horas, casi no me acercaba a Shin y parece ser que él lo notó, pero no le dio importancia; por encima de nosotros se alzaba una gran luna llena y s no habríamos estado en otra situación me pararía a verla. Cada vez nos adentrábamos más al bosque y a pesar de eso no me sentía cansada ya que sólo quería encontrar a Adirael.




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