Una mañana con demasiados problemas
El sol apenas empezaba a entrar por la ventana.
Kael abrió los ojos lentamente.
Su cuello dolía.
Su espalda también.
Parpadeó un par de veces antes de recordar por qué estaba durmiendo en una silla.
— …
Giró la cabeza.
La princesa elfa seguía en la cama.
Dormida.
Su cabello plateado estaba extendido sobre la almohada.
Por un momento…
Parecía tranquila.
Kael la observó unos segundos.
Luego suspiró.
— Cometí un error.
Se levantó lentamente de la silla.
Estiró la espalda.
— Un gran error.
La elfa abrió los ojos.
Sus ojos verdes lo miraron inmediatamente.
Fríos.
— Lo hiciste.
Kael suspiró.
— Buenos días para ti también.
Ella se incorporó en la cama.
Miró alrededor con desprecio.
— Este lugar sigue siendo patético.
Kael se cruzó de brazos.
— También dormiste aquí.
— No por elección.
— Lo sé.
Silencio.
Ella lo miró unos segundos.
Luego habló.
— Humano.
— ¿Sí?
— Dime tu nombre.
Kael levantó una ceja.
— ¿Ahora te interesa?
Ella respondió con frialdad.
— No.
— Solo quiero saber a quién matar primero cuando sea libre.
Kael suspiró.
— Kael.
Ella lo miró fijamente.
— Kael…
Luego respondió con calma.
— Yo soy Elyndra.
Kael inclinó ligeramente la cabeza.
— ¿Elyndra?
Ella habló con orgullo.
— Elyndra Sylvaris.
— Princesa del Gran Árbol Sabio.
Kael asintió.
— Sí.
— Ya escuché esa parte.
Elyndra lo miró con desprecio.
— Entonces deberías arrodillarte.
Kael caminó hacia la puerta.
— Hoy no tengo tiempo para eso.
Un rato después.
Aria estaba esperando afuera de la habitación.
Cuando Kael salió, lo miró inmediatamente.
— Su alteza.
— ¿Sí?
— ¿La elfa sigue viva?
Kael asintió.
— Desafortunadamente para mi paciencia.
En ese momento…
La puerta se abrió.
Elyndra salió.
Miró el pasillo.
Sus ojos recorrieron todo.
Puertas.
Ventanas.
Distancia.
Rutas.
Aria la observó.
— Está calculando algo.
Kael suspiró.
— Sí.
De repente Elyndra caminó hacia el final del pasillo.
Rápido.
Aria frunció el ceño.
— Oye—
Elyndra siguió caminando.
Más rápido.
Luego corrió.
Pasaron unos segundos.
Entonces la runa en su muñeca brilló.
— Tch—
Su cuerpo se tensó.
Una descarga recorrió su brazo.
Ella cayó de rodillas.
Aria suspiró.
— Primera lección.
Elyndra apretó los dientes.
Se levantó lentamente.
Miró a Kael con furia.
— Te mataré.
Kael suspiró.
— Sí.
— Ya lo mencionaste.
Elyndra levantó su mano.
Sus ojos brillaron ligeramente.
El aire alrededor de ella cambió.
Una pequeña brisa recorrió el pasillo.
Aria se puso tensa.
— ¡Magia!
Una chispa de luz verde apareció cerca de Elyndra.
Una pequeña esfera de energía.
Pero después de unos segundos…
La luz desapareció.
Elyndra apretó el puño.
— Maldito sello…
Aria frunció el ceño.
— La runa limita su magia.
Kael observó con interés.
— Así que los elfos realmente usan magia natural.
Elyndra lo miró.
— Algo que tu especie olvidó hace siglos.
Kael levantó una ceja.
— Eso explica muchas cosas.
Más tarde.
Kael estaba sentado en una mesa revisando monedas.
Aria estaba frente a él.
Elyndra estaba cerca de la ventana.
Mirando el bosque a lo lejos.
Kael contó las monedas.
— Ciento cincuenta.
Suspiró.
— Todo lo que queda.
Aria cruzó los brazos.
— ¿Se arrepiente?
Kael la miró.
— Mucho.
Aria levantó una ceja.
— ¿Por comprarla?
Kael miró a Elyndra.
Ella lo ignoró completamente.
— Sí.
Aria sonrió ligeramente.
— Me alegra oír eso.
Kael suspiró.
— Tiene un carácter terrible.
Elyndra habló sin girarse.
— Tu existencia es peor.
Kael se llevó la mano a la cara.
— Exactamente de eso hablo.
Aria casi se ríe.
— Pero no puede hacer nada ahora.
Kael miró las monedas otra vez.
— Sí puedo.
Aria frunció el ceño.
— ¿Qué?
Kael guardó las monedas.
— El reino no se va a arreglar solo.
Se levantó.
— Necesito trabajadores.
Aria lo miró.
— ¿Va a volver al mercado?
Kael asintió.
— Con ciento cincuenta monedas todavía puedo comprar algunos esclavos fuertes.
— Mineros.
— Cargadores.
— Constructores.
Aria suspiró.
— Al menos eso tiene sentido.
Kael miró a Elyndra.
— Tú vienes.
Ella lo miró con desprecio.
— Prefiero morir.
Kael caminó hacia la puerta.
— Entonces intenta no alejarte más de un kilómetro.
Elyndra apretó los dientes.
— Humano miserable.
Kael suspiró mientras caminaba.
— Sí, sí.
— Vamos a comprar trabajadores.
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isekai, isekai o reencarnación en otro mundo, romance y comedia
Editado: 02.04.2026