El mercado de esclavos estaba más inquieto que de costumbre.
No había peleas.
Ni gritos.
Pero sí discusiones en voz baja.
Kael lo notó apenas entró.
Aria caminaba a su lado, alerta como siempre.
Elyndra los seguía detrás con las manos encadenadas, caminando con la elegancia arrogante de alguien que se negaba a parecer derrotada.
— Algo está pasando —murmuró Aria.
Kael asintió.
— Sí.
— Este lugar es miserable… pero hoy está más tenso de lo normal.
Mientras caminaban entre las jaulas, Kael vio algo extraño.
Varios esclavos estaban sentados en el suelo.
No estaban trabajando.
Solo… respirando con dificultad.
Uno intentó levantarse.
Sus piernas temblaron.
Cayó nuevamente.
Kael frunció el ceño.
— Eso no parece cansancio.
Aria se acercó a una de las jaulas.
— Sus encías…
Kael miró.
Había sangre.
No mucha.
Pero suficiente para ser evidente.
Uno de los comerciantes apareció detrás de ellos.
— Su alteza.
No sonaba feliz de verlo.
— ¿Qué está pasando aquí? —preguntó Kael.
El comerciante suspiró con irritación.
— Una maldita enfermedad.
Señaló a las jaulas.
— Apareció hace semanas.
— Primero se debilitan.
— Luego sangran por la boca.
— Después no pueden ni caminar.
Aria frunció el ceño.
— ¿Y nadie sabe qué es?
El comerciante negó con la cabeza.
— Hemos llamado curanderos.
— Sacerdotes.
— Incluso un alquimista.
— Nada funciona.
Kael observó nuevamente a los esclavos.
Uno tenía manchas oscuras en los brazos.
Moretones.
Pero nadie parecía haberlo golpeado.
Extraño…
Elyndra habló desde atrás con voz tranquila.
— Qué sistema tan eficiente.
Aria la miró.
— ¿Qué?
La elfa observaba las jaulas como si estuviera viendo ganado.
— Comprar cuerpos.
— Romperlos.
— Tirarlos cuando dejan de producir.
Su mirada se movió hacia Kael.
— Debo admitir que es una estructura sorprendentemente… simple.
Aria suspiró.
— No empieces.
Kael seguía pensando.
— ¿Qué comen?
El comerciante respondió sin pensar.
— Lo normal.
— Pan.
— Carne salada.
— Agua.
Kael levantó una ceja.
— ¿Nada más?
— ¿Para qué necesitarían más?
Kael no respondió.
Siguió observando.
Pero algo no terminaba de encajar.
Aria habló.
— Su alteza.
— ¿Tiene una idea?
Kael negó lentamente.
— No.
— Pero hay algo raro.
Elyndra murmuró desde atrás.
— Sorprendente.
— Un humano pensando.
Aria se giró molesta.
— ¿Quieres callarte?
La elfa levantó ligeramente los hombros.
— Solo observo.
Kael finalmente suspiró.
— Vámonos.
Aria parpadeó.
— ¿Eso es todo?
— Por ahora.
Mientras salían del mercado, Kael seguía pensando.
Debilidad…
Encías sangrando…
Moretones…
Meses de mala alimentación…
Pero la respuesta no llegaba.
La mansión estaba silenciosa.
Aria dormía en su habitación.
Los sirvientes descansaban.
Elyndra estaba sentada junto a la ventana de la habitación de Kael, mirando el cielo nocturno.
Kael llevaba horas caminando por la habitación.
Pensando.
Murmurando cosas incomprensibles.
— Debilidad…
— Sangrado…
— Moretones…
— ¿Qué demonios era…?
Se dejó caer en la silla.
Frustrado.
Elyndra habló sin mirarlo.
— Si vas a caminar toda la noche, al menos hazlo con ritmo.
— Ese sonido es insoportable.
Kael la ignoró.
Cerró los ojos.
Pan.
Carne salada.
Meses…
De repente sus ojos se abrieron.
Se levantó de golpe.
— ¡ESCORBUTO!
El grito rompió el silencio de la mansión.
En el pasillo se escucharon cosas cayendo.
Una puerta abrió violentamente.
Aria entró corriendo con su espada desenvainada.
— ¡¿ATAQUE?!
Dos sirvientes aparecieron detrás de ella aterrados.
— ¡¿NOS ESTÁN INVADIENDO?!
Kael estaba de pie respirando agitado.
— Lo descubrí.
Silencio.
Aria parpadeó.
— ¿Descubrió qué?
Kael levantó un dedo como un profesor emocionado.
— Escorbuto.
Aria bajó lentamente la espada.
— …
— Voy a volver a dormir.
Elyndra habló desde la ventana.
Su voz era completamente fría.
— Si ese fue tu gran momento de iluminación…
Se giró lentamente hacia él.
— Preferiría la oscuridad.
Kael la miró con una sonrisa orgullosa.
— No tienes idea.
— Acabo de descubrir el primer gran negocio de este territorio.
Aria suspiró.
— Me arrepiento de haber entrado.
Pero Kael ya estaba caminando otra vez por la habitación.
Ahora sonriendo.
Porque acababa de entender algo muy importante.
Y si estaba en lo correcto…
Eryndor estaba a punto de cambiar.
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isekai, isekai o reencarnación en otro mundo, romance y comedia
Editado: 02.04.2026